Experto afirma que superbomba lanzada en Afganistán podría complicar a EEUU en esa región

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El lanzamiento en Afganistán de la más potente bomba no nuclear fue un error rotundo de Estados Unidos, con el cual podría complicar su papel allí y alejar aún más el fin del conflicto, advirtió hoy el periodista Douglas Wissing, en un artículo publicado en el diario digital The Hill.

La GBU-43/B Massive Ordnance Air Blast Bomb (MOAB), conocida como “la madre de todas las bombas”, fue lanzada el 13 de abril por el Ejército estadounidense en la localidad de Achin, provincia de Nangarhar, cerca de la frontera con Pakistán,

Según el Pentágono, el artefacto de casi 10 toneladas aniquiló túneles y a miembros del Estado Islámico (EI), con un saldo hasta el momento de 92 muertos, incluidos civiles.

Sin embargo, el uso de la mayor arma militar convencional norteamericana pudo haber servido para unir a los afganos y su gobierno en contra de Estados Unidos, argumentó el analista Wissing, en su artículo.

La dirigencia del grupo Talibán consideró injustificable el lanzamiento y remarcó que “dejará un impacto material y psicológico en nuestro pueblo”.

Esta no es la guerra contra el terror, sino el uso deshumano y brutal de nuestro país como campo de pruebas para armas nuevas y peligrosas, escribió en la red social Twitter el expresidente Hamid Karzai, quien añadió que “nos corresponde a nosotros, los afganos, detener a Estados Unidos”.

Washington usa Afganistán desde hace 15 años como el patio de recreo del diablo. Comenzó a usar aviones teledirigidos armados pocos meses después de la invasión de 2001 y los militares y la CIA han utilizado desde entonces el combate interminable para refinar sus armas mortales, señaló Wissing.

Remarcó que los expertos en seguridad nacional están preocupados de que la escalada norteamericana pueda alienar aún más al mundo musulmán, ‘alimentando un antiamericanismo ya desenfrenado’.

Si la historia de la guerra en Afganistán sirve de lección, la MOAB y los intensos bombardeos beneficiarán a los insurgentes con un mayor apoyo financiero islámico, así como con más reclutas, vaticinó.

A su juicio, el presidente Donald Trump ha cedido a lo que denomina ‘autorización total’ a los militares, lo que parece reflejarse en la escalada rápida de acciones unilaterales en la nación asiática y Siria.

No obstante, sin la orientación estratégica y la supervisión operacional, las acciones militares descoordinadas pueden tener terribles consecuencias no deseadas, analizó el experto.

La cuestión es el impacto. ¿Fue consecuente este bombardeo? ¿La muerte de algunos combatientes del Estado Islámico, cuyos números ya se estaban reduciendo, acerca la paz a Afganistán? ¿O la escalada de los bombardeos de Estados Unidos inflamará aún más a la insurgencia?, cuestionó el analista.

Las bombas más grandes y el aumento de los ataques aéreos no van a ganar la guerra en Afganistán. A la inversa, pueden empeorar las cosas. Dejar caer la MOAB fue la madre de todos los errores y más allá de tener ninguna utilidad estratégica (…) puede haber hecho que la guerra sea aún más imposible de ganar, resumió Wissing.

(Con información de Prensa Latina)

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