Oaxaca respira profundo con renuncia de Alejandro Avilés en SEGEGO, pero habrá que investigarlo: OSC

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+ Nunca antes se había vivido una pesadilla igual, con personaje de marras.

+ Llego al grado de la coptación de voluntades a base de carretadas de dinero no con su sapiencia.

+ Aunque su salida obedece al uso indebido de bienes propiedad del Estado, su salida ya se veía venir y solo es un motivo de tantos.

Oaxaca de Juárez, Oaxaca 17 de Abril del 2017.- En la Historia de Oaxaca el que ostentaba un cargo como el de Secretario General de Gobierno se caracterizaba por su moral y sus buenas costumbres, así lo vimos con gente como Alberto Canseco Ruiz, Agustín Marquez Uribe, Jesús Martínez Álvarez, entre muchos más, pero el peor error del Gobierno de Alejandro Murat Hinojosa cuando en la sala de gobernadores de Palacio de Gobierno, Alejandro Murat informó que el primer minuto de ese jueves designó al secretario general de Gobierno, Alejandro Avilés Álvarez, al menos nos causo una gran sorpresa este nombramiento al conocer los antecedentes del mencionado.

Ese cargo por su delicadeza debe ser puesto en manos de gente profesional y honorable, porque allí se juegan las decisiones de un Estado tan complicado en su manejo de la política interna, y no es posible que gente como Avilés tuviera en sus manos los destinos de Oaxaca, porque el Jefe del Ejecutivo deposita en él toda la confianza y este personaje es conocido por sus “enjuagues” que hace con todo aquel a quien tiene en sus manos, porque para él todo es negocio, así lo hizo en su paso por la Coordinación de Delegaciones con el entonces Gobernador Ulises Ruiz Ortiz, quién le mandaba cajas repletas de billetes para la compra de voluntades en las elecciones que les tocaron.

Lo mismo hizo en su paso por la Cámara de Diputados en donde hizo negocios al por mayor con las administraciones municipales a quién designaba administradores de acuerdo a su capacidad para entregarle los presupuestos de los Municipios, comprobando todos los recursos con sus empresas Outsourcing que previamente construyó para lograr sus beneficios, además en la Cámara de Diputados enajeno el presupuesto con la ayuda de su testaferros “Toñito”.

El presente de Alejandro Avilés es tan oscuro como su pasado. Al fungir como presidente de la Junta de Coordinación Política (Jucopo) de la LXII Legislatura del Congreso del Estado en el primer año de ejercicio legal y como integrante en los años siguientes, no han explicado ni comprobado los recursos del Poder Legislativo Estatal, que ascienden a más de 700 millones de pesos anuales. Esta responsabilidad la comparte con sus homólogos del PRD y del PAN.

LLEGABA A TAL GRADO SU CINISMO QUE DIJO ALGUNA VES:

“Que se preocupara cuando nadie diga nada sobre él, porque entonces será político sin importancia. Y si ahora frecuentemente ocupa espacios en los medios de comunicación sobre situaciones negativas, seguramente será porque tiene rivales internos en la búsqueda de la candidatura al Senado de la República para las elecciones del 2018; aunque Alejandro Avilés aseguró no pretender la postulación a dicho cargo de elección popular”.

La carrera de Alejandro Avilés inició en el sexenio de Diódoro Carrasco Altamirano, cuando trabajó en el Departamento de Adquisiciones de la Secretaría de Administración y fungía como titular Jorge Bustamante García (ahora empleado de Avilés).

Avilés Álvarez fue señalado por un auto robo a la nómina de la Secretaría de Administración, cuando se desempeñaba como director de Recursos Materiales; el pagador de la nómina fue detenido y confesó la simulación del asalto en el que supuestamente fue víctima, descubriéndose el delito y a los implicados.

Según versiones periodísticas, en ese entonces un funcionario habría intercedido ante el presidente del Tribunal Superior de Justicia, Agustín Márquez Uribe, para que durante el proceso judicial instruido en contra de los funcionarios de la Secretaría de Administración, entre ellos Avilés Álvarez, se reclasificara el delito y el expediente se archivara.

Durante el mandato de José Murat (1998-2004) Avilés estuvo a las órdenes de quien a la postre sería gobernador de Oaxaca, Ulises Ruiz Ortiz, y que en esos años era senador de la República y presidente del Comité Directivo Estatal (CDE) del PRI.

Con Ulises Ruiz en el poder, fue impuesto como diputado local por la vía plurinominal y posteriormente, en la segunda mitad del sexenio, nombrado como coordinador de Delegados de Gobierno. En ambos cargos logró hacerse de una fortuna y convertirse en empresario; incluso trascendió que habría adquirido un restaurante en el Centro Histórico de la ciudad de Oaxaca, sobre la calle Melchor Ocampo.

Pero desde esa etapa con el ex gobernador Ulises Ruiz, se recrudeció la venta de candidaturas a los aspirantes del PRI a un cargo político por la vía de la elección; principalmente, a quienes aspiraban competir por una presidencia municipal, caso concreto Santa Lucía del Camino la vendió por 3 millones de pesos a Galdino Huerta.

Tras los procesos internos de elección de candidatos para el proceso electoral ordinario 2015-2016, Avilés fue denunciado por militantes priistas ante la Fiscalía Especializada para la Atención de Delitos Electorales (FEPADE) por la venta de las candidaturas.

La agencia informativa del semanario Proceso recogió la denuncia, donde se señaló que Alejandro Avilés fijó los precios para ser candidato desde un millón, si se quería ser candidato a presidente municipal, hasta los tres millones de pesos, si se deseaba ser candidato a diputado local.

En la denuncia pública de los militantes priistas, lo acusan de ser “hábil para mentir y sucio para hacer este tipo de trabajos, que con el manejo de recursos se ha rodeado de gente que lo solapa, pero confiamos en que aún podemos tener respuestas de las instancias como la FEPADE, para hacer que este político ya no siga haciendo daño a nuestro partido y deteriorando nuestra imagen como instituto político”, de allí su apodo AVIL..ES

Además de esta demanda ante la FEPADE, el diario Milenio informó que un grupo de seis precandidatos impugnó ante el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF), el proceso interno del PRI a cargo de Alejandro Avilés para la selección de candidatos a diputados locales y concejales de los ayuntamientos que se rigen bajo el sistema de partidos políticos.

En esta querella, resaltaron las irregularidades que se registraron durante el proceso interno y la violación a los derechos políticos de los militantes, para hacer “valer las cuotas y el reparto de posiciones de los grupos de poder dentro del PRI”. Los agraviados culparon directamente al coordinador de la fracción parlamentaria del PRI en la LXII Legislatura del Congreso del Estado, a quien señalaron de vender las candidaturas “al mejor postor”.

Los integrantes del grupo político al que se le liga, el de Ulises Ruíz, han señalado a Alejandro Avilés como incapaz de ganar una elección en donde él fuera candidato. Así sucedió en 2012, cuando perdió la elección en el distrito electoral federal 02 de Teotitlán de Flores Magón, en la Sierra Mazateca, considerado manipulable y reserva de votos para el tricolor.

Después de esa derrota, Alejandro Avilés ya no se arriesgó a una elección abierta, por ello su llegada al Congreso local, en el año 2013, tuvo que ser por la vía de la diputación plurinominal.

Por otra parte, el Instituto Estatal Electoral y de Participación Ciudadana de Oaxaca (IEEPCO) informó de que el PRI no tuvo representantes en 335 casillas en el pasado proceso electoral, cuando se eligieron presidentes municipales, diputados locales y gobernador.

La tarea y responsabilidad estaba a cargo de Avilés Álvarez, quien incumplió con la encomienda. Incluso, la falta de confianza en sus supuestas habilidades de alquimista y mapache electoral, obligaron a los candidatos priistas a buscar el apoyo de las estructuras de otros actores políticos que participaron en esa elección.

Considerando una afluencia promedio de 300 electores por casilla, fueron aproximadamente 100 mil votos los que no vigiló el PRI, por no tener representantes en esas 335 casillas. De ese tamaño fue la irresponsabilidad.

Político impresentable por su historial de corrupción y traiciones; deficiente y cuestionado como administrador público y operador político, Alejandro Avilés esperaba aparecer en la boleta electoral del 2018. Soñaba ser el virrey.

Con alguna información de Agencia JM 

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