RAFA MARQUEZ Y JULIÓN… GOLPE A LA REPUTACIÓN

Es muy pronto para saber aún si todas las acusaciones del gobierno norteamericano en contra de Rafa Márquez y Julión son verdaderas, respecto a su vinculación a través de negocios con Raúl Flores, señalado como capo del narcotráfico, o sólo fue una confusión que terminará con “usted disculpe”.

Sin embargo, este caso mediático es muy representativo de nuestros días. Una información de alto impacto se convierte en tendencia, genera expectación y puede poner en jaque la reputación de alguien.

Muchas veces las investigaciones se sustentan en declaraciones de testigos protegidos que muchas veces son delincuentes confesos que han negociado una reducción de su condena a cambio de denunciar a otros. Sólo cuando avanzan las investigaciones se puede dilucidar si las acusaciones tienen sustento.

Sin embargo, el golpe a la reputación de alguien que fue señalado públicamente en un conflicto ético, termina acompañándole toda la vida, aunque sea exonerado judicialmente.

Por lo pronto, Nike y Gillette cancelaron el contrato de patrocinio que tenían con Rafa Márquez. Quien sabe si esto, que impacta directamente sus finanzas personales, suceda con algunas otras marcas. Oficialmente esta decisión responde a la presión del gobierno norteamericano. Sin embargo, seguramente este sea el argumento que justifica una decisión propia de la empresa, que prefiere no vincular a estas macas con la imagen de una figura pública señalada por la justicia, lo cual cae en el ámbito de la reputación.

Podemos considerar que en este caso específico, de modo contundente, la reputación de Márquez es fuerte y muy sólida. Se le tiene afecto y admiración por sus logros deportivos y una vida discreta y por ello la gente hasta el momento le considera inocente, hasta cuando se muestren pruebas contundentes en su contra si es que existen.

Rafa Márquez ante la duda recibe de parte de la ciudadanía el beneficio de la presunción de inocencia como respuesta, por una trayectoria limpia a lo largo de los años, ya que su conducta no ha dado pie a ningún escándalo público.

Si en caso contrario ésto hubiese sucedido con un político, el linchamiento mediático y más aún en redes sociales, hubiese sido inmediato y totalmente agresivo. La opinión pública le hubiese condenado sin dejarle oportunidad de defenderse. El veredicto habría sido implacable.

El mismo Julión ha salido razonablemente ileso hasta el momento por falta de antecedentes.

Lo que nos muestra el caso de Rafa Márquez es el valor de una reputación intachable. Vivimos en la era de las percepciones y eso es definitivo en este caso, pues la reputación se construye con base en indicadores, sin que podamos saber a ciencia cierta cual es la verdad absoluta respecto a su conducta. La verdad surgirá después de la investigación.

Sin embargo, las percepciones colectivas operan generando consensos que construyen actitudes que se convierten, ante la población, en verdades públicamente aceptadas.

Las campañas de desgaste, contraste, o como se les quiera denominar, dominarán México el próximo año por ser época electoral. Veremos caer destrozada la reputación, o lo que aún quede de ella, de muchos políticos. Veremos un lodazal que manchará muchos nombres.

Sin embargo, sólo aquellos que tengan una reputación sólida, limpia honorable, saldrán bien librados.

Las elecciones del próximo año serán una lucha de resistencia y sobrevivencia. Quienes ganen los cargos serán los que salgan menos golpeados y dañados que sus contrincantes.

Sólo los que hayan construido una trayectoria impecable brillarán con luz propia y podrán gobernar legitimados por el respeto de la ciudadanía. Sin embargo, esas serán las excepciones porque por lo que vemos en el contexto actual, la pérdida de valores ha impactado nuestra sociedad y las campañas de contraste, desgaste y en general campañas negras, se encargarán de modo lamentable, de destapar la cloaca.

Sólo en casos excepcionales, ganará el mejor y podemos suponer con base en las percepciones actuales, que en la mayoría de los casos triunfará el menos peor.

La reputación es hoy y lo será en el futuro, el más valioso capital político.

¿Usted cómo lo ve?

@homsricardo

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