BRONCA EN EL CIRCO del escritor cubano ROBERTO DIAZ

BRONCA EN EL CIRCO

 

En mi juventud tenía yo un amigo que era artista de circo, era el mejor alambrista, posiblemente del mundo, hacía maravillas en la cuerda floja y era el único ser humano que se acostaba a lo largo del alambre y levantando los pies le daba vueltas a un palo con los dos extremos encendidos a la vez que hacia equilibrios con los brazos para no caerse.

Remigio Araujo, mas conocido por Tata,  que así es como se llama mi amigo, él  y yo siempre andábamos juntos y cada noche lo acompañaba al circo y también algunas veces hacía mis pininos con él, por que además de caminar la cuerda floja era un tremendo humorista, pero como el dueño del circo también era amigo mío, pues de vez en cuando me ponían a cuidar la puerta para que nadie entrara sin pagar.

Por aquellos tiempos yo me había dedicado al boxeo con muy Buenos resultados y realmente me sentía muy confiado aunque por mi pequeña estatura y poco peso, nunca fui un noqueador, o sea de gran pegada, pero me defendía bastante bien.

En cierta oportunidad vino un muchacho del barrio a tratar de entrar sin pagar  cosa que por supuesto le impedí y se fue a su casa amenazando con llevar a su hermano mayor. Una de las personas que presenció el alltercado se me acercó y me dijo.

–      Oye, ten cuidado con el hermano de ese muchacho, es un tipo muy agresivo y se faja a piñazos todos los días por cualquier cosa. Y es una mole, pesa como 200 libras y tiene la fuerza de un toro.

A mi realmente no me impresionó lo que me dijo aquel hombre, en definitiva yo dominaba el arte de dar y que no te den y estaba muy bien entrenado por aquellos días.

Otro de los presentes me dijo,

 

–      Oye ahi viene el muchacho con el hermano, mejor entra y que venga otro para la puerta, por que la cosa se va a poner mala.

Empezaron a reunirse los vecinos en cuanto vieron la actitud del valentón y hasta los que habían entrado salieron para ver la Bronca. Por supuesto que ninguna de aquellas personas me conocía, no sabían que yo era boxeador y no muy malo, otro me dijo

–      Oye, ese tipo te va a despedazar, es un animal.

Yo seguía tan tranquilo como si nada ocurriera, ellos no sabian quien era yo y pensaban que sería un aperitivo para el gigante aquel que venía bufeando como un toro, y yo pensé, – tremenda sorpresa se van a dar cuando me vean peleando.

El tipo ni me dirigió la palabra, me atacó en cuanto llegó a mi lado, yo le esquivé el primer golpe y contesté con una derecha recta que ni lo estremeció y ahí mismo empezó  la piñasera, los golpes se sucedían con una rapidez inaudita aquello se convirtió en una verdadera carnicería ya la pelea estaba de un solo lado, entonces del público  presente alguien gritó

–      Caballero aguanten a ese hombre que se queda el circo sin portero.

Realmente si no me lo quitan, el tipo me mata.

 

Roberto Diaz

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