Caso Oaxaca: Donde ciertos grupos reivindican la nueva Configuración Social

+ Quien no tiene dinero, quien no tiene capacidad de consumo, es un marginado, un estorbo, un ser sin función ni lugar.

+ La configuración política actual de los mercados hace a los muy ricos cada vez más ricos.

+ Cuando el hombre es rebajado por el sistema económico a ser un miserable instrumento de otro hombre, la dignidad queda entredicha.

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He allí donde los movimientos sociales de las últimas tres décadas influyen -con todas sus implicaciones- en la configuración de la arquitectura social. Sin embargo resultaría pretencioso explicar detalladamente procesos históricos que van más allá del periodo en que situamos nuestro análisis.

«La Sección 22 del SNTE: un actor político ineludible en Oaxaca», de Marcela Coronado Malagón, profesora de la Universidad Pedagógica Nacional, analiza el desenvolvimiento de uno de los actores políticos más importantes en el Oaxaca contemporáneo. El texto sugiere la necesidad de tomar distancia del fenómeno debido a varias consideraciones que podrían llevar a sesgos, como las profundas pasiones de todo tipo que despierta el gremio magisterial −lo que es un indicador de su relevancia social y política−, así como el peso de la coyuntura y el señalamiento público mediático hacia el magisterio oaxaqueño. Indica que la Sección 22 es una organización corporativa, heredera de prácticas clientelares de las grandes centrales que dieron forma al Estado Mexicano en el siglo xx, pero que en su acción ha abierto otras posibilidades de organización y cambio, por lo que el análisis de su desenvolvimiento debe realizarse en perspectiva histórica».

«Actores no partidistas. Un análisis de la dinámica política oaxaqueña», de Eduardo Bautista Martínez, investigador del IISUABJO, argumenta que los actores del cambio político no necesariamente son quienes protagonizan las alternancias de un partido a otro, tampoco son quienes concentran los reflectores de los medios masivos en las coyunturas electorales; por el contrario, son esos actores no partidistas que emergen en los periodos de crisis de las instancias representativas y de los diversos ámbitos de gobierno; de los miles de ciudadanos que presionan para lograr cambios institucionales de fondo en momentos de pérdida de credibilidad de los partidos políticos y de los grupos gobernantes. Para comprender y analizar la dinámica política del estado de Oaxaca, se consideran las trayectorias de una multiplicidad de actores agrupados en asociaciones civiles, pueblos y comunidades indígenas, cuyo trabajo adquirió mayor visibilidad a partir del 2006 con el movimiento social, mismo que incidió en la alternancia de 2010, así como también la participación de los jóvenes en el movimiento estudiantil #yosoy132. El autor escribe que los actores no partidistas mantienen como denominador común una aspiración democrática centrada en la participación directa en sus respectivos ámbitos de acción, en el reconocimiento de derechos y en la defensa de los mismos»

La política económica, tal como indica el orden de las palabras, es primero política y después económica. No hay nada más falso que las cantinelas más repetidas por casi todos los gobernantes: «son las medidas que el país necesita», «son necesarios estos sacrificios para salir pronto de la crisis», «la situación económica impone estas desagradables medidas», «todos debemos sacrificarnos para salir adelante», etc., etc. Ni una medida de política económica mínimamente importante es neutral en un sentido preciso: que perjudica o beneficia a toda la población. Toda medida de política económica perjudica a unos sectores sociales y beneficia a otros. Ejemplos, meros ejemplos: bajar los impuestos a los más ricos, congelar o bajar las pensiones, facilitar y abaratar los despidos laborales, gravar con aranceles productos extranjeros, bajar el sueldo de los trabajadores del sector público, destinar menos recursos a determinado sector,  idear unos presupuestos públicos de austeridad en plena recesión… ¿Es difícil descubrir quien gana y quien pierde en cada uno de estos casos? Cosa bien distinta es la (supuesta) justificación que se da en cada caso por parte de los responsables gubernamentales. Primero se decide a qué sectores sociales va a favorecerse y después se instrumentan los medios económicos que hará posible lo primero.

En palabras de Joseph Stiglitz: «El gobierno tiene la potestad de trasladar el dinero de la parte superior a la inferior y a la intermedia y viceversa»

Y es allí donde«La diabólica capacidad del sistema para convertir cualquier expresión inconforme y radical en un miserable espectáculo y en un jugoso negocio. El mercado y la industria mediática son las armas más letales del sistema para dominar. El Estado actual necesita como parte de su saludable dieta, uno que otro rebelde radical para mantener bajo control a los subversivos. El Estado, otrora Leviatán poderoso y visible, se ha vuelto ahora un tenebroso Kraken que domina desde las profundidades con sus cientos de tentáculos como brazos de poder, capaz de devorar lo que sea».

«Pero frente a este panorama, donde ciertos grupos aceptan e incluso reivindican la nueva configuración social, hay otro grupo que cuestiona, critica y no acepta el nuevo orden. Los inconformes, por llamarlos de alguna manera, asumen una posición escéptica y crítica frente a formas de vida basadas en el consumo y el entretenimiento. Lo interesante de esto es que la clásica división de la sociedad en clases ha dejado de ser funcional, ahora los dos grandes grupos en que se divide la sociedad podrían ser: La sociedad de consumo y la sociedad inconforme. Ambos grupos están compuestos por los más heterogéneos individuos».

«La sociedad de consumo está compuesta por personas de cualquier nivel socio-económico, porque lo característico de dicha sociedad no es cuánto gana sino cómo y en qué gasta. En cambio, la sociedad disconforme está integrada casi siempre por universitarios, intelectuales y artistas, periodistas, gente de clase media y alta que, aunque tienen acceso y consumen también bienes y servicios basura, tienen una actitud crítica y cierta resistencia ante los embates mediáticos».

«Estas nuevas formas de organización social han creado nuevas marginalidades. Es difícil ser un lobo estepario con la televisión, el Internet, las redes sociales, el celular, el cine y los grandes centros de espectáculo, o mejor dicho, es difícil ser un tipo solitario en un mundo lleno de imágenes y medios de comunicación. La soledad contemporánea adquiere, con estos elementos, una nueva forma de manifestarse, a saber, la esquizofrenia».

«Ahora tenemos la posibilidad de vivir una vida virtual en la que podemos crear una imagen de nosotros mismos ad hoc, podemos tener miles de amigos virtuales y podemos tener la facilidad de establecer relaciones eróticas instantáneas y fugaces. Aunque en la realidad seguimos estando solos acaso sin saberlo, con “conciencia feliz”, según Marcuse».

«La existencia vicaria que nos facilitan los medios electrónicos y la tecnología, es demasiado pobre para colmar las necesidades psíquicas y físicas de contacto y comunicación. Sin embargo, muchos seres humanos se conforman con esta calidez virtual, es mejor 900 amigos en el facebook que nada».

«No, la marginalidad de hoy no se da en el ámbito de los afectos. Los afectos también han encontrado un nuevo sustrato que los mantiene bajo control. Las nuevas marginalidades se dan en ámbitos funcionales. La sociedad de masas permite la inmediata sustitución de cada uno de nosotros en cualquier actividad, detrás de uno hay miles que pueden hacer lo mismo o incluso mejor y más barato. El antiguo individuo único, con características especiales e intransferibles, pierde su valor; lo que importa es la función, y la función social es una categoría fija que puede ser llenada por cualquiera, las cualidades y características únicas pasan a último plano».

«En este sentido se es parte de la sociedad en cuanto se puede seguir cumpliendo una función. Pero esa función es tan efímera y endeble que la sociedad no adquiere ningún compromiso contigo por el hecho de realizarla, mañana puede ser que hayan encontrado la forma de que un robot o una máquina hagan lo que hacías y entonces te hacen de lado. Por ello, en esta sociedad de sustitutos perpetuos, está prohibido enfermarse, deprimirse, embarazarse, casarse, cansarse, hartarse, envejecer, y todo aquello que implique una incapacidad para cumplir la función; y está prohibido no porque seas especial o a alguien le importe lo que te pasa, sino porque en ese mismo momento eres reemplazado y pasas al grupo de los desempleados, tal vez la forma de marginación más característica de nuestro tiempo».

«Quedarse desempleado es quedarse sin dinero, y quedarse sin dinero es quedarse fuera del mercado, y estar fuera del mercado es estar fuera del mundo, de sus privilegios y sus placeres. Así de sencillo. Quien no tiene dinero, quien no tiene capacidad de consumo, es un marginado, un estorbo, un ser sin función ni lugar. En este ambiente es difícil que exista un lobo estepario, un ser que por propia convicción decida no participar de la mecánica social. Es imposible. Los resabios románticos de Hesse al creer que uno puede sustraerse de la sociedad por motivos éticos son de una ingenuidad risible. Ahora nadie puede sustraerse voluntariamente del mundo operativo. Somos captados, atraídos, seducidos, incitados y obligados a participar y a consumir».

«Las posturas románticas del solitario misántropo son inviables ello no significa que no existan modos de rebelarse y de expresar inconformismo, pero se tiene que hacer de otras maneras menos exóticas».

«En conclusión, el lobo estepario como tipo humano es un fenómeno de principios del siglo XX. Sin embargo su problema fundamental sigue siendo el nuestro: la imagen del hombre. El hombre, la imagen del hombre que nos heredó la Ilustración, está trastocada en su esencia, y aún no ha surgido otra que la sustituya».

«La base de la concepción del hombre moderno era la dignidad. Pero cuando el hombre es rebajado por el sistema económico a ser un miserable instrumento de otro hombre, la dignidad queda entredicha. La dignidad era un valor inherente a lo humano, es decir, el hombre, por el simple hecho de ser hombre, era ya digno. Esto lo gestó el Renacimiento y lo decretó la Revolución Francesa, sin embargo el problema de concebir la dignidad por decreto es que puede venir otro sistema en el que se decrete que, por ejemplo, los judíos o los negros no son hombres y por lo tanto no son dignos y se puede hacer con ellos lo que se quiera. En este sentido, la crisis es profunda y no se puede asumir una actitud simplista y nostálgica, y volver a “decretar” la dignidad como fundamento del hombre».

«Lo que está en juego es la imagen de un tipo de hombre, de una configuración de las cientos que habitan en su interior; por ello, la propuesta de Hesse sigue siendo viable: aprender a jugar con las posibilidades que hay dentro, configurarse y reconfigurarse constantemente, así tal vez podamos concebir una nueva imagen del hombre no como un Ser en potencia sino como muchos seres posibles». «El Lobo Estepario. Un hombre degradado» por José Alejandro López Jiménez

Continuare…..

 

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