La iglesia católica y el escándalo del Banco Ambrosiano.

Tal día como hoy 18 de junio de 1982, aparece ahorcado en Londres el italiano Roberto Calvi, presidente del Banco Ambrosiano.

Calvi, fue un banquero apodado “el banquero de Dios”, debido a su estrecha relación con la Santa Sede y su muerte en Londres, al principio fue declarada como un suicidio

Se sostiene que una de las causas de esta muerte, fue su relación con el Banco del Vaticano – accionista del Ambrosiano, banco que a su vez estaba controlado por la mafia – y Calvi pudo utilizarlo para el “lavado” de dinero.

Al declararse en quiebra en 1982, el Ambrosiano era el segundo banco privado más grande de Italia, y a través suyo, habían sido sacadas ilegalmente del país, varios miles de millones de liras, lo que motivó una investigación penal.

En 1981, Calvi fue juzgado y condenado, quedando en libertad condicional tras una multa de 19,8 millones de dolares, por violar las regulaciones monetarias italianas.

La relación de Calvi con el Banco Ambrosiano destapó un escándalo de 1974, cuando la Santa Sede perdió 30 millones de dolares tras la quiebra del banco Franklin National Bank, propiedad del siciliano Michele Sindona, que murió en prisión después de tomar un café envenenado con cianuro.

Poco antes de la quiebra del Ambrosiano, Calvi escribió una carta al Papa Juan Pablo II, indicando que se podría “provocar una catástrofe de proporciones inimaginables en que la Iglesia iba a sufrir el más grave daño ” y en 1984, el Banco del Vaticano aceptó pagar 224 millones de dólares a los acreedores del Ambrosiano como “reconocimiento a su implicación moral” en el colapso del mismo.

El 10 de junio de 1982, Calvi desapareció de Roma, huyendo con un pasaporte falso en un avión privado hacía Londres, y a primeras horas del 18 de junio de 1982, se encontró su cuerpo colgado debajo del puente Blackfriars de Londres, con los bolsillos rellenos de ladrillos y unos 15.000 dolares en efectivo en diferentes divisas .

Al haber sido miembro de la logia masónica P2, conocidos como “los frailes negros”, llegó a especularse que Calvi fuera asesinado, como advertencia masónica para los demás, siendo declarada en principio su muerte como suicidio, pero tras una segunda investigación, el tribunal no pudo determinar la causa exacta de la misma.

Después de su exhumación, en diciembre de 1998, un informe independiente llegó a la conclusión de que en realidad había sido asesinado, pues las lesiones en el cuello eran incompatibles con el ahorcamiento y él no había tocado los ladrillos que tenía en sus bolsillos, ni había rastro de óxido o pintura en los zapatos de los andamios, sobre los que habría tenido que subir para ahorcarse.

En julio de 1991, un confidente mafioso, afirmó que Calvi había sido asesinado por haber perdido los fondos de la mafia durante la quiebra del Banco Ambrosiano y los fiscales italianos en 1997, implicaron al mafioso siciliano, Giuseppe Calò, en el asesinato, concluyendo que la mafia no actuó solo por sus intereses, sino lo hizo “por encargo” para asegurarse que Calvi no chantajease a figuras de la masonería como la Logia P2, o del Banco Vaticano, con el que había invertido importantes cantidades de dinero.

Un escándalo, en suma, del que la iglesia católica salió bastante ensombrecida.

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