La batalla de Vitoria, el punto y final francés en la guerra de la Independencia.

Tal día como hoy 21 de junio de 1813 tiene lugar la La Batalla de Vitoria entre tropas francesas de José Bonaparte y españolas, británicas y portuguesas al mando del Duque de Wellington.

La victoria aliada, supuso la retirada definitiva de los franceses de España y forzó a Napoleón a devolver la corona a Fernando VII, aunque el acuerdo definitivo de paz con el nuevo rey de Francia Luis XVIII, se firmó en julio de 1814.

En España, desde el 1808 hasta el 1812 los franceses mantuvieron su superioridad militar, hasta que este año sufrieron un duro revés en su intento de dominio de la península, perdiendo en enero, Ciudad Rodrigo; y en Abril, Badajoz, aunque será el 22 de Julio cuando sufran el mayor descalabro militar en la llamada “Batalla de los Arapiles” donde los franceses sufrieron una contundente derrota que les empujó estratégicamente hacia el norte del Duero, donde consiguieron un respiro, debido a un error de su perseguidor, el comandante de las fuerzas británicas, Duque de Wellington, pasando entonces a la ofensiva y desde Burgos empujaron a su enemigo anglosajón, hasta Portugal.

Tras la llegada de la primavera de 1813, Wellington avanzó desde Portugal aprovechando que Napoleón ordenaba retroceder a su hermano José, desde Madrid hasta Valladolid, debido a las recientes derrotas en la campaña de Rusia que amenazaba la superioridad en toda la frontera imperial.

José Bonaparte, siguiendo las directores de su hermano, se apresuró a dirigirse a Vitoria, donde se concentraron los ejércitos franceses y donde el 21 de junio, tras una serie de duros enfrentamientos, se rompió el frente francés, iniciando estos una huida desesperada hacia su país, dejando tras de sí 8.000 bajas entre muertos y heridos y 2.000 prisioneros.

Las noticias de la victoria en Europa, sumaron nuevas fuerzas a prusianos y rusos, que todavía estaban recuperándose de las derrotas de Lützen y Bautzen y Austria, que hasta entonces había dudado en unirse a la nueva coalición antinapoleónica, entró de nuevo en guerra.

Ante el desastre, José Bonaparte, aterrorizado, abandonó el tesoro que llevaba, producto del saqueo del patrimonio español y miles de soldados se lanzaron sobre el cuantioso botín. y – en especial los británicos – abandonaron la persecución, lo que irritó a Wellington, que escribió: “El soldado británico es la escoria de la tierra, se alista por un trago”.

El botín que el rey José Bonaparte se llevaba a Francia era gigantesco, estimándose en más de 100 millones de euros actuales, entre oro, plata, joyas, telas valiosas, obras de arte; pinturas de Velázquez, Rafael, Tiziano, Correggio, Murillo, Rubens, Van Dyck entre otros, muchos de los cuales actualmente se exhiben en el Wellington Museum de Londres, regalados al general inglés por el rey Fernando VII.

En “El equipaje del rey José”- último episodio nacional que Pérez Galdos dedicado a la Guerra de Independencia, – este autor habla del apasionamiento de los guerrilleros del Norte y de su población, germen del fanatismo absolutista y describe el inicio del enfrentamiento entre liberales y absolutistas, que a partir de entonces marcado tristemente la historia de España.

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