Como el Ave Fénix que renace de las llamas de la ignorancia

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(Imagen de pixabay)

Por Mark Lesseraux

Ayer en la mañana, mientras miraba las últimas noticias de lo qué está pasando en el bosque Amazónico de Brasil, casi se adueñó de mí una combinación de ira y tristeza con frustración. Para ser honesto, sentí como si quisiera golpear a algo o alguien, o los dos. Después de que logré tranquilizarme un poco, me senté y escribí un fragmento que fue tanto una forma de desahogo, como un genuino intento para explicar lo que siento (pienso), y pensé (sentí) por un momento que, lo que hemos presenciado en este último tiempo es la entraña, la causa subyacente de varias formas de violencia contra la naturaleza y la humanidad. También, es un esfuerzo por expresar que este período oscuro por el que estamos pasando anuncia el amanecer de una nueva era planetaria. Y sin más preámbulos…

El núcleo de esta serie de horrores que estamos presenciando en este momento de la historia, no es el capitalismo, ni las religiones corruptas. Estas son manifestaciones superficiales de un problema más profundo. La entraña de todo esto es el materialismo; Creer que la vida (humana), se puede reducir a un objeto; a una cosa; a un cuerpo; a una parte del cuerpo; a un cerebro; a una parte del cerebro; a una partícula; etc. Este es el corazón, el sustrato de nuestra confusión individual y colectiva; de nuestro miedo; avaricia; y violencia.

Esta reificación o cosificación de la vida en sí, ha producido una concomitante “desesperitualización” de la naturaleza, y nuestra deshumanización. Hemos convertido al mundo, y a cada uno de nosotros en objetos, y subsecuentemente en mercancías. Nuestra filosofía y ciencia, no importa cuán intelectualmente impresionante sean, seguirán siendo respaldadas por la ignorancia. Hasta que se descubra que han construido sobre las arenas movedizas de la superstición, y bajo fundamentos erróneos que presuponen que la vida; el sentido; la mente son producto de algo inerte llamado “materia” que existe de forma independiente de la propia conciencia, con la que surge y se conoce.

¿Tal vez me estoy expresando de una manera muy técnica? Puede que esto resulte aburrido. No lo sé. Lo que sí sé es que este paradigma dominante materialista patriarcal barbárico y desalmado está llegando a su fin. A medida que se derrumba y perece, surge una nueva espiritualidad “como el Ave Fénix renaciendo de las llamas de la ignorancia”. Es una espiritualidad que no está entrañada con la superstición ni con el dogma. Es una espiritualidad que reconoce la interconexión y la interdependencia de todos los tipos de vida. Es una espiritualidad que va más allá de lo “dado”, que defiende la necesidad de creatividad y de NUEVAS soluciones transformadoras a problemas que no pueden ser resueltos por medio de los métodos que han sido utilizados ahora, que no encajan más en el paradigma que estamos introduciendo (hemos introducido). Es una espiritualidad que ve y reconoce nuestra (literalmente) humanidad compartida, mientras celebra al mismo tiempo la diversidad humana en sus infinitas formas. Es una espiritualidad que rechaza la violencia en todas sus configuraciones, ya sean físicas; raciales; religiosas; sexuales y económicas. Por último, es una espiritualidad que afirma el hecho de que levantándonos los unos a los otros, TODOS NOSOTROS, no elevaremos verdaderamente de forma individual.


Traducción del inglés por Erika Rodríguez

Pressenza New York


News from the Pressenza Bureau in New York, United States

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