Desvarios

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Oscuridad llenaba el momento, más claridad era la clave, mi cerebro no paraba de burbujear, por más que me empeñé en darle al click y cerrarlo hasta la mañana siguiente, no hubo nada que hacer.

En la mesilla, la botella de ese material odioso, plástico que nos empeñamos en reciclar una y otra vez, y que nos va contaminando poco a poco, esta vez no estaba rellena de agua como usualmente, hoy tenía otro líquido del que podría ilustraros, pero para que, también podría contaros por qué estoy aquí.

Pero ni a ti ni a mí nos importa en absoluto, sólo quieres saber qué demonios os voy a contar.

Un mundo entretejido de líneas que tienden hacia el infinito, una infinidad de momentos que se enredan sin tener en cuenta tus teorías, enmarañado tanto, que no veo nada, no vislumbro un ayer, ni un mañana, ni te veo a ti, ni tan siquiera me encuentro a mí misma. No es un problema de superación no, no sé qué es exactamente lo que está ocurriendo.

No hay ningún ser vivo, todo tal vez sea energía, no lo sé, pero no hay color, todo es gris, ni tan siquiera es negro. Es del color de la mina del lápiz que tengo encima de mi libreta a los pies de la cama.

Pero yo no he dibujado nada, ¿Quién ha sido? Yo dormía mientras mi cerebro que se ha declarado autónomo, aunque yo creo que siempre lo ha sido, por eso, me miran de aquella manera cuando resuelvo mis problemas con rapidez, cuando soy capaz de proponer e informar de una manera tal vez, demasiado eficaz.

Ha tenido que ser él. Yo estaba inmóvil pero lo veía todo sin entenderlo, estaba viviendo cada uno de sus movimientos, de sus avances. Mi cerebro progresa, sí, como cuando en el colegio nos llegan las notas de los niños y nos ponen progresa adecuadamente, je, je, je…

Si lo pongo con una nota de gracia, pero no lo es, digo yo.

Algunos, llegados a este punto cerraran estás páginas y lo tiraran a la basura o lo relegarán a esa estantería donde las visitas piensan, que inteligente anfitrión, que de letras ha debido leer, que culto debe ser, cuando como todos sabemos, a veces, sólo es una muestra que ilustra una mentira mayor, la incultura del ciudadano.

Cierro los ojos y me dejo llevar, gira pero no demasiado, una masa espesa, que tal vez fue líquida en algún momento, absorbe algo, se lo lleva consigo, atraviesa esa frontera que se encuentra, no sé si soy yo, la que es absorbida, no siento nada en ningún momento sólo es como si observará desde otro estadio.

Una estancia inmensa, una señora, un señor, no soy capaz de verlo con claridad, tiene dos pelos en la frente y un solo diente, arrinconada, parece que sonríe no estoy segura, tiene una especie de cucharón gigante entre sus manos, tiemblan mientras lo gira, sin cesar, mira hacia el centro, es aquello que me absorbió, estoy segura, no hierve pero de vez en cuando sale algo extraño, como cuando yo me fui.

Semblantes, se llena todo de rostros, no son deformes, simplemente no tienen forma, todo está lleno de cuerpos sin definir entran allí en ese recipiente y se van, desaparecen ya no están….

Ella, no para de remover…….

Una señora acurrucada en una bañera, llora, parece que algo sale de su barriga, y lo sostiene en sus brazos, un bebé, sus ojos sobresalen, no eso no puede ser un niño.

Un señor junto a ella, digo yo, que será un señor, tiene bigote, no veo más, esta con la espalda apoyada en la pared, ella le mira de reojo, mientras remueve. Lleva un pijama a rallas, negras y blancas, es muy pequeño, parece de juguete, una marioneta, espera, está haciendo algo, intenta doblar con las manos un calzoncillo color carne, de esos antiguos, de los que usaba mi padre, pero no hace nada, pasa las manos por encima pero el calzoncillo sigue extendido sobre sus piernas, son tan finas, sin duda, tiene que ser una marioneta ¿Quién mueve los hilos? Ella, tal vez. Él da la vuelta a las manos como si me las mostrará, no tiene dedos, no ………

Ella no para de sonreír, él ya no está, otra burbuja, tal vez le toco a él ahora.

Una sonrisa mofándose, como la de esos dichosos iconos, que todo el mundo utiliza en lugar de escribir, unas gafas grandes negras están huecas, no hay rostros………..

No cesan de aparecer y entrar en esa cosa y ella, esa señora no para de remover…

Abriré los ojos y desaparecerán todos, por qué estoy dormida, es el cerebro que no para de jugar, de enredar, no sé qué quiere conseguir que entienda, serán esa mierda de calmantes que tengo que tomar. Descanso para nada. Esto no es reposo.

Ahora, es un destello, una chica que porta una luz, la recuerdo perfectamente, ese gif (fotografía con movimiento) que colgué una vez en una reflexión, que pinta aquí, no es ella, pero es esa claridad, ese fulgor. No, no es ella, soy yo, algo me empuja hacia allí, resurge esa reminiscencia, ya vino una vez a llamarme pero no era el momento de marchar entonces, que ocurre ahora, por que acontece esta situación otra vez.………………

¿Qué yo te llame? No, no es cierto, eso creo, ¿Por qué habría de hacerlo? Quiero irme, dejar todo este enredo que hay en mi mente y que no es para mí, no deseo más de lo que tengo, de lo que ya conocí, ¿Para qué seguir aquí? Si, tal vez te busqué.

Ella sigue removiendo y mirándome de reojo, y tú, si tú, seas quien seas deja de dibujar, deja mi libreta en paz.

Agotada sin lágrimas, sin ganas, sin nada, sólo algo artificial, me tiro en esa especie de piscina o me voy contigo.

No quiero ni tengo ganas de decidir, dádmelo hecho por favor……….

Marijose.-

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