Diario de una enferma:

Camino mañana y tarde, el paso es lento como si mis pies fueran desnudos y sus plantas se adolecieran del camino.

Deje unos libros, de esos que olvidados quedan en las baldas de las estanterías, ahora podrán suspirar alguno por encontrar mas hechura en su lugar de ubicación.

La biblioteca municipal los acoge con una grata sonrisa para grandes y chiquitos.

Me siento sin ganas en mi sofá, llevo casi un mes sin leer, sin sentarme frente al ordenador, solo telefono y whatsapp lo imprescindible.

Miro la televisión apagada, observo los pergaminos que traje cuando fui a Egipto.

Los recorro despacio fijándome en cada detalle, descubriendo pequeños motivos que antes obvie en mis miradas.

Mi mente acallada, me llegan recuerdos  de cuando realice aquel viaje, con mi exmarido.

Hermosos momentos,lugares de ensueños pero decido acallar de nuevo mi mente y disfrutar del silencio que me envuelve.

Divino regalo, sin duda.

Pasa el tiempo sin contarlo y cambio mi butaca por mi cama y mandada acallar de nuevo a mi mente, me duermo abrazada a mi almohada en este hermoso silencio.

Marijose.-

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