Cuando actuamos para cumplir nuestros deseos, sin tener en
consideración el interés de los demás, desmoronamos la posibilidad
de alcanzar una felicidad más o menos duradera.
 
Si vivimos en vecindad, y no pensamos un solo instante en su
bienestar, nos estamos privando de mantener una relación cordial.
 
Al conocer a otras personas, siempre existirá la ocasión de 
cimentar una buena relación que tal vez, nos depare satisfacciones
en un futuro próximo.
Algo distinto sucede a la inversa, si al conocerlas lo que hacemos
es defraudarlas, lo más probable es que hayamos destruido del todo
la posibilidad a corto o largo plazo, de una interacción personal.
¡ Nadie establece normas, salvo la vida!!.

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor coloque su comentario
Por favor ponga su nombre aquí

Time limit is exhausted. Please reload CAPTCHA.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Conoce cómo se procesan los datos de tus comentarios.