El implacable mensajero de la muerte y que arrasa con todo

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Por: Carlos Martínez Márquez

’El mayor crimen esta ahora, no en los que matan, sino en los que no matan pero dejan matar’’. José Ortega y Gasset

La criminalidad en su etapa evolutiva tiene un índice preponderante como para comprender la verdadera realidad social. Concomitantemente, el tipo de crímenes que se ejecutan es importante conocerlo como fenómeno delictivo.

La muerte y su mensajero nos acecha la 24/7 desde siempre; la criminalidad y /o el crimen organizado tiene dos partes que aglutina: primero, elementos y factores que permiten que una acción sea considerada criminal y la segunda como el número de delitos criminales que han sucedido en un lugar específico, en un periodo de tiempo.

Los medios de comunicación y la autoridad del estado manejan estadísticas como un dato importante para evaluar la seguridad en un territorio determinado.

La seguridad, en diferentes aspectos, es una necesidad básica imperativa de la humanidad, es como el amor, que sin él, no podemos tener una vida normal. Hoy día, el crimen tiene varios matices y con diferentes tipificaciones, a partir de los crímenes famosos e históricos: Kennedy, Luther King, Gandhi, y otros de más atrás como Lincoln y el legendario Julio Cesar; esas tipificaciones y matices encierran renglones como la extorsión, políticos, religiosos, pasionales y tráfico de drogas, etc. un aspecto súper importante con que debe contar los ciudadanos del mundo, es la férrea seguridad ciudadana, que garantice la armonía y convivencia con el resto.

Para que un país sea prospero, debe establecerse un régimen de consecuencia, fruto de los controles que se le tenga a la delincuencia, de que el delito es severamente castigado, además, seguridad necesariamente tiene que ser preventiva, que vele por la integridad física de los locales y visitantes, proveer seguridad en los lugares de esparcimientos y desplazamientos de los pedestres por las calles.

Las sociedades del mundo, aun contando con los recursos cuantiosos, enfrentan a los criminales sistemáticamente, pese a que disminuyen las estadísticas con la frecuencia que acontece un crimen, siempre están advertidos ante cualquier contingencia que se les pueda presentar. El turismo es un renglón de la economía muy frágil ante cualquier percance en materia de inseguridad y violencia. ‘’No se puede levantar un edificio sin hacer los cálculos pertinentes que nos evite un desastre mayúsculo en  sus estructuras, una empresa no puede empezar sin contar con una planificación y sus recursos humanos, que den soporte a su éxito y estabilidad, un país no puede promover un turismo en masas, si no cuenta con una seguridad integral y estructurada. Hay que invertir cuantiosos recursos para garantizar el crecimiento sostenible de tan importante renglón de la economía.

El crimen tiene carácter global, pero se puede mantener a rayas, menguándoles sus recursos para que no operen desafiando la autoridad. República Dominicana, tiene aún tiempo, para poner controles (de que lo que tanto le ha costado levantar con sacrificios), no se le derrumbe su exitosa plataforma de servicios de cara al mercado internacional.

La criminalidad y el narco son dos bombas atómicas, que tienen implicaciones desgarradoras, que arrasan con todo. Se lleva gente inocente, trabajadora y servicial, el país no merece una acción de violencia tan vil y cobarde. El inesperado atentado, a una de las figuras del deporte más relevante y querido en todo el planeta, nos deja atónitos, y con un mensaje negativo de cara a la comunidad internacional, que en el momento escribo estas líneas, me tiene ensimismado y triste. David Ortiz no merecía tal agresión, así, como el resto de los ciudadanos, que buscan divertirse en un lugar donde se juntan los amigos y se puede ir en familia… resulto severamente herido que milagrosamente salvo su vida. ¿La factura de la desgracia quien la paga, si el mensajero de la muerte, la cobra? En nuestro país, las autoridades de los cuerpos de seguridad, deben emplear sus músculos, para tumbarle el pulso al crimen organizado. Se necesita una clase de antiséptico con mayor efectividad, que acabe con esa bacteria indeseable, que daña por completo, el tejido social de gente buena y afectiva y amena. Somos un gran país. ¡Defendámoslo y salvémoslo!

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