El tercer encuentro de Yala

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“Aquí se habla de la revelación interior a la que llega todo aquel que medita en humilde búsqueda”. Silo

SiloenYalacaminandoEl sol del domingo avanzaba sobre Yala, quizá urgido, iluminando la mañana de un paisaje que estalla en la verde belleza que todo lo circunda. Sin embargo, con sosiegos de luz, se logra aplacar cualquier impaciencia. Quizá aspiraba el astro, a que todo comenzara lo antes posible y a nosotros, irremediable y conscientemente gregarios, nos latía la víscera del sentimiento, en un contagio, solo por llegar hasta el lugar celebrado. Desde temprano nos habíamos reunido en el Puente Los Nogales y más que contentos de haber viajado desde Buenos Aires, desde Mendoza, Tucumán y Córdoba. Desde Bolivia, desde Perú, Italia y España. Y también desde Mozambique, para participar, nuevamente de la Peregrinación a Yala. Porque peregrinar, para nosotros, no representa ningún tipo de expiación, sobreesfuerzo o renuncia. (La distancia desde el punto de reunión, hasta el lugar, apenas supera los dos kilómetros) yalaperegrinacionEntonces, ¿para qué ir sino no es para poner en juego una demostración de sacrificio?
Sencillamente nos apasiona reunirnos, mirarnos de cerca, abrazarnos, comentar y entre festejos, encontrar el momento cuando surge el “espaciosilencio” que tenemos en común los Mensajeros de “El Mensaje”.
¿Y por qué en Yala, Jujuy, Argentina…?
La memoria reseña que a mediados de 1969, un grupo de jóvenes de variados puntos de Chile y Argentina nos establecimos en ese paraje montaraz y selvático con la decisión de construir una casona. Debía contar con suficiente espacio para que vivir en comunidad durante seis meses, para reflexionar sobre la práctica de la doctrina que emanaba de un hombre excepcional que predicaba la no violencia y la necesidad de hallar un camino de realización diferente, que se montaba en la fecunda espiritualidad del autoconocimiento. Además, por segunda vez, este hombre se expresaría en una arenga pública para exhortar a la unión y al despertar pacífico de los pueblos del Continente. Sin embargo, aunque todo estaba preparado, aquella Arenga no pudo ser. En el momento en que Silo, erguido sobre una de las grandes rocas a la orilla del río locuaz, comenzó a hablar, las fuerzas uniformadas y bien armadas, bajo la autoridad civil y clerical, advirtieron con claridad que ese acto se había prohibido. Alguien había decidido, allá en la ciudad, preservar el “orden público” a cualquier costo. El mundo transitaba el 20 de julio…Precisamente, cuando el ser humano, posaba sus pies allá en lo alto de la Luna…
yalacarlosaplausosPasó el tiempo, raudo como sabe hacerlo, y hoy aquella casona se encuentra empinada sobre sus ruinas. Cúmulos de cosas cambiaron, pero el aliento del río es el mismo. Como antes, los destellos de sus aguas, nos hablan. Algunos de sus constructores no están, pero muchos más se fueron agregando con los años y hoy caminan en los países del mundo.
Y nosotros insistimos, porfiados en llevar la esencia fructífera que la criatura humana cobija en su interior, ahora convertida en “El Mensaje de Silo”.
Hemos comprobado con deleite que, aunque el Guía fundador no se encuentre en este espacio y en este tiempo, estamos y estaremos nosotros para cultivar las oportunidades que se nos ofrece la vida para celebrar con risas, para conversar sobre nuestras vidas y llegar a tanta gente que todavía aspira a descubrir este camino de Paz, de Fuerza y de Alegría. Seguiremos intercambiando miradas, para planificar y realizar el futuro, reducto seguro del Nuevo Humanismo que ya está aquí.
Hay motivos para agradecer.

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