El último acto… Tal vez el preambulo

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imagesNos sentamos en la sombra para que no se refleje el sol en la paliad tez de mi piel, mi pelo tan negro como la noche, resalta esa blancura que perfila la linea fina del horizonte, donde mis ojos azules se hacen vida en el reflejo del agua calmada de la mañana temprano.

Me miran todos con rareza, no saben por qué pero lo saben, presienten que algo ocurre en mi persona. No hay color en el universo que habito últimamente, solo ese tapiz blanco que nadie osa rozar, por miedo. Mi sonrisa blanca no reluce, no hay contraste.

La muerte llega poco a poco tornando el calor en frío, el color en blanco, el ruido en silencio, sin darnos cuenta, se acerca, esta presente a nuestra vera, no lleva la guadaña, pero es ella, la siento.

Eimages (3)ntra en la cafetería donde estoy tomando una manzanilla, el estomago también esta revuelto, una mareo en la mañana dejo mi nariz marcada, es lo único que resalta en mi rostro. Pierdo sin motivo aparente los momentos, los timones de mi vida y me encuentro entre mis manos de repente una pistola, no se usarla, pero la cargue, algo me llevó a hacerlo, entonces delante de mi un reloj de arena, su mano aún más blanca y delgada que la mía, lo gira.

Es mi momento, o tal vez el suyo, el caso es que todo se acabara cuando la arena se voltee del todo y mi mano apriete el gatillo.

No es necesario hacerlo, ella ya esta presente, para que llevar a cabo el ensayo del acto final. Comencemos mejor por el preámbulo. ¿No te parece?

Dime tu nombre y pídeme piedad para tu carne, y yo sin más dilación, disparare la pistola y dejare de estar blanca, ahora estoy roja, sangre de tu sangre, quédate con ella, eso es lo que realmente buscabas, vil venganza que por fin dejará tu alma tranquila, ahora que la mía marcha hacía el vil paseo que le preparaste, entre las sombras de la jungla en que las ratas se encargaran de despiezarme a su gusto.  Y yo ya no seré nada, pero tú tampoco.

images (2)Ambaimages (1)s quedaremos para siempre presa de tu venganza, que sin una causa justificada, alardeas de conseguir ser mejor que nadie, por el simple hecho de ser rubia con ojos verdes. Yo mientras me dibujo en el lienzo rojo mientras tu pincelas tu lienzo negro.

Aromas de arsénico que quedan en los restos de la manzanilla, por si fallaba el tiro y no conseguías tu propósito. Terminar la obra y de que manera.

Marijose.

 

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