1.-No hagas cambios en aquello que funciona.2.- Cuando
veas algo que funciona, incrementa tu actividad en
ello.
Cuando comprobamos, que un determinado hábito
acción o línea de pensamiento, nos proporciona frutos
amargos,debemos cortarlo de raíz.Si no queremos
tropezar con la misma piedra,tenemos que estar muy
atentos a sus causas y efectos. Las emociones que
cultivamos, se convierten en pensamientos, y éstos en
acciones.A fuerza de actuar de determinada manera,
acabamos implantando unos hábitos que resultan muy
difíciles de cambiar, ya que los integramos en nuestro
carácter.Son muchos, los que se excusan en su incapacidad
para cambiar y se justifican diciendo:”Es que yo soy así”.
Esta afirmación, frena en seco nuestra capacidad de crecer,
mejorar y decidir sobre nuestra vida.No debemos
anclarnos en el pasado, ni dejar nuestro jardín interior
abandonado a su suerte.

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