El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, adelantó que “casi seguro” declarara el estado de emergencia “si no funcionan” las negociaciones con el Congreso para financiar su plan del muro fronterizo. El cierre parcial del gobierno federal, provocado por el desacuerdo entre Trump y el legislativo, llega este viernes a su jornada 21 y este sábado se convertiría en el más largo de la historia de EE.UU.

Trump, que visitó este jueves la frontera con México, sugirió la posibilidad de un estado de emergencia si demócratas y republicanos si no se llega a un acuerdo sobre de gasto federal que incluya el dinero que pide para construir el muro, una de sus promesas de campaña.

“Tengo todo el derecho a declarar el estado de emergencia”, dijo Trump en declaraciones a la prensa desde la Casa Blanca antes de partir rumbo a la ciudad de McAllen, en la línea limítrofe. “Todavía no lo he hecho, pero puede que lo haga. Si (las negociaciones) no funcionan, probablemente lo haré. Es casi seguro que lo haré”, apuntó.

El mandatario amenazó la semana pasada a los líderes de ambos partidos en el Congreso con mantener cerrado el Gobierno “meses o años” hasta que los críticos cedan, aunque planteó como alternativa que podría usar sus poderes ejecutivos para declarar el estado de emergencia en la frontera, lo que le permitiría conseguir el dinero burlando a los legisladores.

La declaración de emergencia nacional permitiría al presidente pasar por encima del Congreso para conseguir el financiamiento del muro fronterizo, unos cinco mil millones de dólares. Analistas advirtieron que ese paso podría llevar la actual controversia con los demócratas en el Capitolio.

Los demócratas, además de varios congresistas republicanos, se oponen a incluir una partida especial de 5 700 millones de dólares para el muro fronterizo en el presupuesto. Tras no alcanzarse un acuerdo presupuestario, la administración amaneció el pasado 22 de diciembre en cierre parcial por la falta de fondos y la ausencia de un acuerdo para financiarlo.

El impasse se originó cuando Trump se negó a aceptar una financiación a corto plazo pactada por los senadores demócratas y republicanos al no incluir la partida para el muro en el acuerdo de presupuesto.

La Cámara de Representantes de Estados Unidos, donde los republicanos tuvieron mayoría hasta que los demócratas tomaron el control el pasado 3 de enero, aprobó una norma en la que se incluía este gasto, pero no avanzó en el Senado y la paralización comenzó a la medianoche del viernes 21.

Al quedar claro que el proyecto de ley de la Cámara no tenía votos para ser aprobado, los líderes del Senado se reunieron con el vicepresidente Mike Pence y otros funcionarios de la Casa Blanca para buscar otro camino, pero fracasaron y los legisladores en ambas cámaras del Congreso se fueron a casa.

Trump había prometido en su campaña que México pagaría por el muro, que promueve como vía para detener el flujo de la inmigración ilegal. Pero el Gobierno mexicano rechazó hacerlo y el presidente debio buscar el dinero en el Capitolio, donde no lo ha conseguid hasta ahora.

Además de culpar a los demócratas por la paralización parcial de la administración, que afecta a miles de empleados y ocasiona el cierre de numerosos sitios públicos en el país, Trump ha llegado a señalar que se conformaría con una cerca de acero en lugar de un muro de concreto, según declaró a inicios de enero el jefe interino de personal de la Casa Blanca, Mick Mulvaney.

Los diarios The Wall Street Journal y The Washington Post y la cadena NBC informaron, citando a fuentes no identificadas, que la Casa Blanca pidió al Cuerpo de Ingenieros del Ejército que estudie el desvío de dinero de su presupuesto hacia el muro y que explore cuán rápido podría comenzar la construcción en virtud de una declaración de emergencia.

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