La fuga de Colditz es uno de los juegos de mesa que con mayor fidelidad nos permite adentrarnos en su contexto histórico. Podrás intentar emular al prisionero de guerra y cocreador del juego Patrick Robert Reid e intentar escapar de Colditz, la prisión más segura durante la II Guerra Mundial. Pero, ¿qué sabes de la historia detrás de la fuga de Colditz?

El castillo de Colditz

Como resultado de las victorias alemanas en Occidente, el ejército alemán empezó a tener problemas para ubicar a los numerosos prisioneros de guerra. A eso se unía la intención constante de los prisioneros por escapar para volver a luchar en el frente. Había que buscar un fortín amplio y seguro.

El castillo de Colditz, ubicado a 40 Kilómetros de Leipzig (Alemania), había sido un hospicio para indigentes y un hospital psiquiátrico y desde 1939 a 1945 fue la prisión de máxima seguridad de la II Guerra Mundial. Por ese motivo, se destinó a confinar a los oficiales aliados que habían intentado escapar repetidamente de otros campos. Uno de ellos era Patrick Robert Reid (oficial británico) que fue capturado en Dunquerque en 1940.
Sus muros de 60 metros de altura, un foso seco, sus alambradas, su situación en un promontorio así como sus 300 soldados alemanes hacían de Colditz un lugar imposible para la fuga, o no.

La fuga de Patrick Robert Reid

Patrick Reid llegó a Colditz tras haber protagonizado un intento de fuga en el castillo de Laufen, Baviera. Durante 7 semanas, junto con otros soldados construyeron un túnel de 7,3 metros desde el sótano de la prisión hasta un cobertizo de una casa cercana. Sin embargo, después de cinco días los fugitivos fueron sorprendidos en Radstadt, Austria. Reid fue condenado a un mes de aislamiento.
Patrick fue trasladado a Colditz el 10 de noviembre de 1940 y tras intentar dos fugas frustradas por la seguridad alemana aceptó el puesto de Oficial de Escape, supervisando todos los planes de escape británicos. Hasta que 2 años y medio después planeó su propia fuga.

La noche del 14 al 15 de octubre de 1942, junto con otros 3 militares, cortaron los barrotes de la ventana de la cocina de los prisioneros, accediendo al tejado del castillo. Consiguieron cruzar el patio exterior que estaba iluminado con potentes focos y a través de un estrecho conducto alcanzaron el exterior. El 18 de octubre, disfrazado de obrero belga, cruzó la frontera hacia Suiza.

Patrick Robert Reíd es también el autor de los libros “La historia de Colditz” y “Los últimos días en Colditz” y fue además asesor técnico de la serie que produjo la BBC en los años 70 y que disfrutamos en España en los 80.

Durante los años en que el castillo fue utilizado como prisión de guerra (1939-1945) muchos fueron los intentos de huida demostrando el ingenio y la fuerza del trabajo en equipo. Como la organización de festivales de Navidad con actuaciones teatrales que servían de excusa para la confección de ropa civil, la ocultación de una radio para estar informados del transcurrir de la contienda o la transformación de los uniformes holandeses, ya que eran los más parecidos, en uniformes alemanes. Escapar de Colditz sólo era el primer problema, después había que atravesar Alemania y la Europa ocupada. Ese era el motivo por el que muchas de las fugas de Colditz no llegaban a finalizar con éxito.

Salir volando

Uno de los intentos de fuga más ambiciosos fue el llevado a cabo por los pilotos Jack Best y Bill Goldfinch y su construcción de un planeador para dos personas. Ocultado a la vista de los alemanes en un ático encima de la capilla del castillo, fueron ensamblando pieza a pieza las maderas de las camas y los tablones del suelo para construir el armazón y las alas del planeador.

Con el asesoramiento y la colaboración de un experto en planeadores, Lorne Welch, pusieron en marcha el proyecto que pretendía alcanzar los 50 km por hora ayudándose de un sistema de poleas impulsado por una bañera llena de hormigón.
Los pilotos Jack Best y Bill Goldfinch nunca llegarían a culminar su invento. Debido a la inminente victoria aliada, se estableció la orden de no llevar a cabo ninguna tentativa de fuga que pudiera suponer una represalia alemana a modo de ejecución de prisioneros aliados.

El juego

La Fuga de Colditz es un juego de mesa producido originalmente por Gibson Games y que llegó a España en 1981.
Se trata de un juego de estrategia de 2 a 6 jugadores en el que uno de los jugadores será la fuerza de seguridad alemana y el resto serán oficiales aliados (norteamericanos, británicos, holandeses, franceses y polacos).

Para poder escapar cada prisionero debe obtener un equipo de fuga consistente en raciones de comida, ropa de civil, brújula y documentos (dinero, documentos de identidad y mapas). Es un juego semicolaborativo con el que podrás disfrutar horas tratando de escapar de Colditz.

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