La organización y la limpieza son esenciales cuando hablamos de rendimiento de los empleados de una empresa o cualquier organización donde se desarrolle una actividad laboral o intelectual. ¿Quieres saber por qué? Te lo explicamos todo en este artículo sobre el tema.

Todo lo que necesitas para trabajar

Pero no solamente para trabajar, sino que nos referimos a trabajar bien. En las mejores condiciones de salud en tu puesto de trabajo. Ya sabes que algunas de ellas pasan por mejorar factores como la iluminación, que debe ser natural en la medida de lo posible.

Pero si esto no fuera factible, esta deberá ser de la intensidad y dirección adecuada para evitar la fatiga visual causada por los reflejos, la falta o el exceso de luminosidad. Además, hay que tener muy en cuenta también la temperatura. Un buen termostato te ayudará a controlarla.

Demasiado frío o calor pueden ser muy perjudiciales para el correcto funcionamiento del cerebro, por no hablar de las incomodidades físicas para el resto del cuerpo. Cuando los grados no se ajustan a un rango razonable, la productividad desciende en picado en cuestión de muy pocas horas.

Por otro lado, los muebles como mesas, sillas y reposapiés, deben ser ergonómicos para garantizar la correcta postura de quien los utiliza. A lo largo de interminables jornadas laborales es común adoptar posiciones incorrectas que se ven favorecidas por el mobiliario no especializado.

El principal inconveniente de esto es que se ocasionan dolores y trastornos musculares que antes o después pueden derivar en ausentismo o bajas laborales de corta o larga duración. En definitiva, en una merma de los recursos económicos de la empresa, reflejada de una u otra manera.

Una fuente de agua es fundamental para mantener la adecuada hidratación de todas las personas que trabajan en las instalaciones, pero no solo eso, también de los clientes, los proveedores y todo aquel que por algún motivo se encuentre en el lugar. ¡El agua nunca puede faltar, recuérdalo!

El uso de herramientas y material apropiado es otra variable que aumenta la productividad, la seguridad y el confort de los trabajadores de oficina. No disponer de lo necesario para poder desarrollar las funciones correctamente en tiempo y forma, supone un foco de estrés.

Además, la desorganización afecta negativamente a los resultados. No permitas que eso ocurra en tu negocio y provee a tus empleados y colaboradores de todo aquello que les haga falta para trabajar en orden y con la máxima eficiencia posible.

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Una vez te hayas equipado en cuanto a papelería, maquinaria, escritura, clasificación, complementos, informática, etc. Tendrás que empezar a pensar en la limpieza y desinfección del lugar de trabajo. No importa si se trata de un estudio, un despacho, una nave o una oficina.

La cuestión es que el paso de los días y de la actividad laboral va haciendo que se acumule la suciedad y que cada vez el ambiente sea más incómodo para las personas que trabajan allí. El aseo y la higienización del lugar es imprescindible para garantizar una correcta salud laboral.

Por suerte, existen muchas empresas de limpieza profesional especializadas en estas tareas. Si no tienes capacidad ni personal para encargarte del trabajo duro que supone poner todo a punto cada día al finalizar el horario de trabajo, lo recomendable es contactar con una de ellas.

Las ventajas son varias: la limpieza se realiza cuando el negocio, sea un comercio o se trate de otro tipo de instalaciones, ya ha finalizado la jornada. Así, no interfiere con la actividad laboral. Los empleados llegan por la mañana y todo está en orden y a punto para comenzar un nuevo día.

Limpiar baños, radiadores, el sistema central de aire acondicionado o las propias mesas o escritorios de trabajo ya nunca más será un problema. Ellos saben qué productos utilizar según las distintas superficies y, además, son rápidos dejando todo impoluto.

Recuerda, si lo que quieres es aumentar la productividad de tu empresa, pero no sabes por qué no lo logras, aunque te lo estés proponiendo desde hace tiempo, revisa todos estos factores físicos. Por supuesto, existe otro plano más emocional o psicológico, pero nuestra recomendación es que comiences con lo más tangible y terrenal.

 A veces pequeñas variaciones de cosas que parece que no tienen tanta importancia pueden llegar a suponer cambios muy significativos. Un grano no hace una montaña, y deberás atacar la cuestión desde varios ángulos, pero si eres constante y paciente comenzarás a ver los primeros resultados.

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