“… algunas de las diversas experiencias mundiales que ya se han llevado a cabo y que, sin sacar unas conclusiones definitivas, ya sea por su corta duración en el tiempo, por ser una población acotada o bien una asignación reducida, pueden hacer pensar (por los resultados positivos obtenidos) que una Renta Básica podría tener efectos saludables (con los datos disponibles) entre la población”, según Sergi Raventós, autor de este análisis.

El experimento finlandés ha finalizado y no existen todavía datos oficiales sobre los efectos que ha tenido la Renta Básica (RB) sobre los ciudadanos. Parece que en los próximos meses conoceremos la evaluación de este experimento del que no sabemos cómo han reaccionado y se han comportado los dos mil ciudadanos que fueron elegidos aleatoriamente entre los desempleados y que recibieron 560 euros al mes libres de impuestos.

Pero los pocos datos que se han filtrado desde hace algún tiempo sin ser definitivos muestran que se han reducido los niveles de ansiedad en algunos sujetos de este experimento. Estos datos, sin lugar a dudas, serían muy positivos si valoramos la importancia que tiene la salud mental de la población para cualquier sociedad y seguirían la estela de resultados (muy poco conocidos tal vez) de otros experimentos similares de Renta Básica que se han ido desarrollando en los últimos años y que cualquiera puede constatar.

De hecho, es bien sabido que la inseguridad económica derivada de no tener empleo, tener un empleo precario, tener deudas o hipotecas… Inseguridad que repercute considerablemente en la salud mental como se constata a diario y de lo que hemos ido dando cuenta en estas páginas en otras ocasiones aquí y aquí.

Los problemas de salud mental aumentan y son un fenómeno emergente de gran impacto social. Están interrelacionados con los problemas de salud de tipo físico y aumentan el riesgo de contraer enfermedades cardiovasculares, diabetes y otras.

Los costos sociales por causas atribuibles a problemas de salud mental se han cuantificado entre un 3 y un 4% del PIB de un país (1). Según estimaciones de la publicación European Journal of Neurology el coste económico que suponen los problemas de salud mental superarían en Europa los 798.000 millones de euros. De los cuales, el 37% corresponderían a costes directos en servicios sanitarios, el 23% a costes no sanitarios como cuidados informales y el 40% a costes indirectos como la pérdida de productividad laboral o la discapacidad crónica, entre otros (2).

Otra grave problema del que muy poco se habla actualmente es del suicidio, que ya es la principal causa de muerte entre los jóvenes de 15 a 29 años y duplica los accidentes de tráfico, y es 13 veces superior que los homicidios.

Algunos experimentos ya finalizados de la RB y sus efectos sociales y sobre la salud

Más allá de las encuestas y de las posibles intenciones que pueda haber en algunos países o ciudades sobre la posible implantación de una RB, es pertinente realizar un breve repaso de algunas de las diversas experiencias mundiales que ya se han llevado a cabo y que, sin sacar unas conclusiones definitivas, ya sea por su corta duración en el tiempo, por ser una población acotada o bien una asignación reducida, pueden hacer pensar (por los resultados positivos obtenidos) que una RB podría tener efectos saludables (con los datos disponibles) entre la población. Aquí, en concreto, nos ocuparemos de las experiencias que más resultados han podido aportar en relación a mejoras en la salud y/o en la reducción de la pobreza en contextos muy diferentes. Concretamente en base a las experiencias de Madhya Pradesh (India), Dauphin (Canadá), Otjivero-Omitara (Namibia) y la comunidad Cherokee (Carolina del Norte, EEUU).

Madhya Pradesh (India)

En 2010 se introdujo la asignación de una RB parcial a 6.000 personas de las zonas rurales de Madhya Pradesh de la India como parte de un proyecto piloto con el apoyo de UNICEF y desarrollado por el sindicato de mujeres SEWA y con la dirección del profesor Guy Standing (uno de los miembros impulsores de la red internacional de la RB). Cada una de estas personas -hombres, mujeres y niños- recibió alrededor de 24 dólares incondicionales al mes: 200 rupias por adulto y 100 por niño pagadas a los padres o tutores y que más tarde se aumentaron a 300 y 150, respectivamente. La importancia de esto en un país donde el 90% del trabajo se desarrolla en la economía sumergida es muy grande. A todos los habitantes de ocho aldeas se les proporcionó una RB durante 18 meses y su experiencia se evaluó mediante la comparación con otras 12 aldeas similares donde nadie recibió ninguna RB. También se hicieron más de 80 estudios de casos detallados, realizados por un equipo independiente.

La única condición que se puso para percibirla era que cada adulto tuviera o abriera una cuenta bancaria o cooperativa en el curso de tres meses en el que se pagó la RB.

Uno de cada tres niños desnutridos en el mundo vive en la India y más de dos quintas partes de estos niños tienen bajo peso. En cuanto a la desnutrición, las pruebas que se hicieron utilizando el índice z-score de la OMS encontró que los subsidios en efectivo a las familias del pueblo se asociaron con un mejor peso para la edad entre los niños. En estas áreas vitales para los niños pobres de la India la RB trajo beneficios tangibles a todos los pueblos donde se hizo el experimento, sobre todo en nutrición y escolarización.

Nueve de cada diez niños en las familias indias pobres son analfabetas y la causa fundamental es el absentismo escolar. En la asistencia y el rendimiento escolar hubo una mejora espectacular gracias a los gastos adicionales en los uniformes escolares, las cuotas, mochilas, bicicletas, artículos de papelería, etc.

Cerca de dos tercios de los niños que habían guiado el ganado a los pastos y trabajado en los campos, y que anteriormente iban muy sucios, empezaron a ir a la escuela bien vestidos en los pueblos donde habían hecho la transferencia de dinero en efectivo; la cifra comparativa para los pueblos de control era sólo del 22%. Su desempeño en la escuela aumentó en un 68% en las aldeas donde se había hecho la transferencia de dinero en efectivo, respecto al 36% de las aldeas de control. Las niñas que anteriormente “estaban en casa” comenzaron a ir a la escuela.

Hubo un aumento del 10% en el gasto en viviendas, un mejor suministro de agua de los pozos y una mejor iluminación; mejoras medibles en la calidad y cantidad de los alimentos con dietas variadas y más frutas y verduras que también dieron lugar a una mejora de la salud, especialmente en los pueblos tribales. Hubo un aumento de casi el 50% del gasto en el tratamiento médico y medicamentos. Y por lo que respecta a la salud mental, significativamente, hubo un 13,4% menos de casos que presentaban problemas de ansiedad entre los pueblos donde recibieron los ingresos básicos.

La principal conclusión es que la RB puede ser muy transformadora. Tuvo cuatro efectos principales: en primer lugar, hubo mejoras en la nutrición infantil, la salud infantil y en la de adultos, la asistencia y el rendimiento escolar, el saneamiento, la actividad económica, los ingresos obtenidos y la situación socioeconómica de las mujeres, los ancianos y los discapacitados.

En segundo lugar, tuvo fuertes efectos patrimoniales. Dio lugar a mejoras para las castas y tribus y para todos los grupos vulnerables, en particular las personas con discapacidades y debilidades. Esto fue en parte debido a que la RB se pagó a cada individuo, con lo que supuso de fortalecimiento de su capacidad de negociación en el hogar y en la comunidad.

En tercer lugar, tuvo efectos sobre el crecimiento económico. Contrariamente a lo que los escépticos predijeron, los ingresos básicos dieron lugar a una mayor actividad económica y, por consiguiente, mayores índices de empleo. Hubo un gran aumento de las actividades económicas secundarias, así como un cambio de trabajo asalariado informal a trabajo por cuenta propia en la agricultura y con los negocios en pequeña escala.

En cuarto lugar, tuvo efectos emancipadores. La RB pudo contribuir a que algunas familias salieran de la servidumbre por deudas; en otros casos ayudó al pago de las deudas exorbitantes al incurrir en tasas de interés altísimas. Para muchos, también proporcionó liquidez con la que pudieran dar respuesta a las crisis.

Dauphin (Canadá)

El experimento que se dio entre 1974 y 1978 a Dauphin (con una población de unos 10.000 habitantes), en la provincia de Manitoba de Canadá, seguramente es uno de los más importantes que se han hecho por su duración, cobertura de población y por los resultados obtenidos en relación a los efectos en la salud. Hay que decir que se trataba más de un complemento de ingresos que de una RB incondicional, pero creemos que de los resultados obtenidos se pueden hacer algunas inferencias que podrían ser extrapolables al caso de una RB.

Evelyn Forget (3), profesora de economía en la facultad de medicina de la Universidad de Manitoba, investigó los costes de atención en la salud que había supuesto la introducción de unos ingresos garantizados (llamado MINCOME) entre la población pobre años más tarde, a partir de los datos guardados en más de 1.800 cajas donde se acumulaban las transcripciones de entrevistas y cuestionarios de los participantes.

En el caso de Dauphin, todas las familias que vivían en la ciudad fueron participantes en el experimento y recibieron apoyo cuando se daba el caso de que sus ingresos eran bastante bajos. No todo el mundo recibía el dinero, pero todos ellos consiguieron la promesa de que si sus ingresos bajaban recibirían un apoyo económico.

El objetivo del experimento inicialmente era averiguar si la gente dejaría de trabajar o trabajaría menos horas si se les garantizaba un ingreso. El MINCOME creó un incentivo para trabajar porque se sacarían sólo 50 centavos en el caso de trabajar por cada dólar ganado.

Nadie sabía si el programa continuaría muchos años, pero en su momento se creía para la mayoría de la gente que se trataba de un proyecto piloto y se generalizaría al final de la década.

Los resultados más significativos estuvieron relacionados con algunos indicadores de salud que aportaron algunos datos importantes. Se utilizaron los resultados de Medicare para demostrar que las tasas de hospitalización disminuyeron un 8,5% entre los sujetos del experimento en relación con sujetos de los controles. Las razones de ello son las reducciones en “accidentes y lesiones” y la reducción de las hospitalizaciones por problemas de salud mental que también fueron bastante significativas, comparadas con la población de control sin ingresos complementarios. Según Forget, los ingresos del experimento contribuyeron significativamente a reducir mucho el estrés.

Otjivero-Omitara (Namibia)

En Namibia la coalición del Subsidio de la Renta Básica dirigida por el Consejo de iglesias, la Unión Nacional de Trabajadores de Namibia, el Foro de ONG de Namibia, el Consejo Nacional de la Juventud y la Red de Namibia de Organizaciones frente el SIDA llevaron un proyecto piloto de dos años (2007-2009) a Otjivero-Omitara, una zona rural de bajos ingresos, donde los 930 habitantes menores de 60 años recibieron un pago mensual de 100 dólares namibios (unos 12,4 dólares estadounidenses). Aunque fue un pago bastante escaso, los resultados positivos fueron considerables y los primeros en beneficiarse de ella fueron los niños: la tasa de abandono escolar se redujo del 40% a casi el 5%. En sólo seis meses, la desnutrición infantil disminuyó de 42% a 17%, mientras que el número de padres que pagaron las cuotas escolares se duplicó hasta el 90%.

Respecto al paro, no sólo no aumentó con la introducción de la RB, sino que bajó durante los años de aplicación de un 60% a un 45%. En relación a la pobreza, tanto en lo referente a la línea de pobreza de alimentación como para la pobreza severa, bajó considerablemente según los datos del informe de resultados de esta experiencia.

También hay algunos datos relacionados con el alcoholismo que, aunque no hubo ningún cambio sustancial en los índices del mismo, las preocupaciones que la RB podría conducir a más alcoholismo demostraron no tener fundamento. Por el contrario, la introducción de la RB ha inducido a la comunidad a crear una comisión que está tratando de frenar el alcoholismo. También se acordó con los propietarios locales no vender alcohol el día del pago de las RB.

Durante los meses de verano de 2012 y de 2013 el déficit de precipitaciones osciló entre un 20% y el 90%, lo que dio lugar a una de las sequías peores de las registradas en Namibia, que dejaron el 36% de inseguridad alimentaria de la población. Durante el inicio del estudio, el 63% de las personas involucradas sufría de insuficiencia de alimentos cada día o al menos una vez a la semana. A raíz de la incorporación de la RB, al 77% de las personas no le faltaron los alimentos durante estos meses de sequía.

Los individuos utilizaron el 40% restante de los fondos para cubrir los gastos relacionados con la salud, invertir en la educación y la agricultura. Antes del proyecto, alrededor del 60% de los encuestados preferían el dinero en efectivo por encima de la ayuda alimentaria o el forraje para los animales; después de los cinco meses de haber recibido la subvención, esta cifra se elevó a casi el 95%.

Los delitos económicos y la pobreza relacionada (la caza ilegal, robo y violación) se redujeron en más del 50%. En cuanto a la criminalidad, bajó significativamente de los 85 asesinados el año antes del experimento a los 54 del año que se llevó a cabo. También con respecto a otros resultados de salud en general (la gripe, diarreas, etc.) hubo una mejora considerable.

Pero los mejores resultados a nivel sanitario seguramente tienen que ver con los avances en la lucha contra el SIDA, teniendo en cuenta que el 78% de los domicilios de esta localidad tenía algún miembro que había muerto de este síndrome. La RB ha apoyado y fortalecido los esfuerzos del gobierno para proporcionar tratamiento antirretroviral a las personas que padecen de VIH/SIDA, mejorando el acceso a los servicios públicos y que las personas puedan pagar el tratamiento. La clínica de salud del asentamiento fue visitada con mucha más frecuencia y los residentes fueron capaces de pagar los 4 dólares namibios del tratamiento.

Indios Cherokee (Carolina del Norte)

Seguramente es uno de los mejores experimentos reales en cuanto a establecer un vínculo estrecho de una mejor salud mental por tener un suplemento de ingresos incondicionales. Este experimento se hizo en 1996 con los indios Cherokee en las Great Smoky Mountains de Carolina del Norte cuando se abrió un casino de la que es propietaria la Eastern Band of the Cherokee Nation y el consejo de la tribu votó distribuir la mitad de las ganancias del casino entre sus miembros. Los pagos han oscilado entre los 500 a 10.000 dólares por persona y año.

La profesora Jane Costello, epidemióloga de la Escuela Médica de la Universidad de Duke, detectó una buena oportunidad para investigar esta relación entre percibir unos ingresos incondicionales y la salud mental. La tribu elegida fueron los indios Cherokee, que distribuyeron una parte de las ganancias del casino a partes iguales entre sus 8.000 habitantes. Costello se preguntó si el dinero extra cambiarían los resultados psiquiátricos entre las familias pobres de los Cherokee. Cuando el casino abrió, la profesora Costello ya había estado siguiendo a 1.420 niños de áreas rurales de la zona, una cuarta parte de los cuales eran indios Cherokee, durante cuatro años. Aproximadamente una quinta parte de los no indígenas que vivían en zonas rurales en su estudio vivía en la pobreza, en comparación con la pobreza de más de la mitad de los componentes de la tribu Cherokee. Para el año 2001, cuando las ganancias del casino ascendieron a 6.000 dólares por persona al año, el número de Cherokees que vivían por debajo del umbral de la pobreza se había reducido a la mitad.

Los niños más pobres tienden a tener un mayor riesgo de trastornos psiquiátricos, incluyendo problemas emocionales y de comportamiento. Pero tan sólo cuatro años después del inicio de los suplementos económicos, la profesora Costello observó mejoras notables entre los que salieron de la pobreza. La frecuencia de los problemas de conducta se redujo en un 40%, casi alcanzando el mismo nivel de riesgo de los niños que nunca habían sido pobres. También las tasas de criminalidad se redujeron un 22%. En cuanto a los niños más acomodados económicamente, no se mostró ninguna mejora significativa. Los suplementos económicos parecían beneficiar sólo a los niños más pobres de manera evidente.

Cuando Costello publicó su primer estudio en 2003, el campo de la salud mental estaba estancado en el debate sobre si la pobreza causa problemas psiquiátricos o son los problemas psiquiátricos los que conducen a la pobreza. Así que el experimento sorprendió por los resultados.

Ella y sus colegas fueron haciendo seguimiento de los niños e iban obteniendo resultados sorprendentes (5): los delitos menores cometidos por los jóvenes Cherokee disminuyeron y las tasas de graduación de la escuela secundaria mejoraron.

Para el año 2006, cuando los suplementos habían crecido alrededor de 9.000 dólares al año por miembro, Costello pudo hacer otra importante observación: cuanto antes los ingresos llegaban a la vida de un niño, mejor era la salud mental de éste en la edad adulta temprana. Realizó el estudio con tres cohortes de edades entre 9, 11 y 13 años. Cuando se volvió a encontrar con ellos de mayores, con 19 y 21 años de edad y ya vivían por su cuenta, pudo observar que los que eran más jóvenes cuando recibieron los ingresos se habían beneficiado más: tenían aproximadamente un tercio menos de probabilidades de desarrollar comportamientos de abuso de sustancias y problemas psiquiátricos en la edad adulta, en comparación con el grupo de más edad de los niños Cherokee y con los vecinos blancos de la misma edad.

Los niños Cherokee de 14 o 16 años cuando empezaron no mostraron ninguna mejora en relación con la población blanca rural. El dinero extra, evidentemente, llegó demasiado tarde para alterar las trayectorias ya establecidas de estos adolescentes.

¿Qué hizo precisamente el cambio de la renta? Las entrevistas con los padres y los niños sugirieron una variable: el dinero que aumentaba entre un tercio y una cuarta parte de los ingresos de las familias pobres, en algún momento mejoró la calidad de la crianza.

Muchos Cherokee trabajaban durante el verano y después las ocupaciones terminaban en invierno. Los suplementos económicos aliviaban la tensión de ese trabajo estacional. Mayoritariamente se generó una liberación de la tensión y de las preocupaciones económicas de las familias. Esta liberación de las preocupaciones económicas contribuyó a una mejor crianza de los hijos.

No todos los resultados en el “experimento natural” de los Cherokee fueron benignos. También se encontró que se produjeron más muertes accidentales al año. Los autores lo atribuyeron en parte a un aumento del alcoholismo, así como por el aumento en la compra de coches y por el hecho de viajar más.

La experiencia es única en varios aspectos importantes. En primer lugar, no se trataba de una intervención de arriba a abajo. Los suplementos de ingresos provenían de una empresa propiedad de los beneficiarios. La tribu decidió la manera de ayudarse a sí misma. Por otra parte, los suplementos no fueron suficientes para que los miembros dejaran de hacer lo que venían haciendo del todo, pero eran incondicionales. Ambos atributos pueden evitar algunos incentivos perversos para no tener que trabajar. Además, las fluctuaciones en el negocio de los casinos podían provocar que los suplementos continuaran indefinidamente. Este “ad infinitum” de calidad puede cambiar tanto en cómo se gasta el dinero y puede proteger contra los efectos psicológicos corrosivos de la incertidumbre crónica.

La mitad de las ganancias del casino fueron a la infraestructura y los servicios sociales, incluido el asesoramiento en adicciones y la mejora de la atención sanitaria.

Algunos apuntes a partir de estas experiencias

Estas experiencias de ingresos básicos incondicionales en varios países (ricos o pobres) han generado una lista considerable de éxitos. Las donaciones en efectivo incondicionales han tenido mejoras en general en cuanto a la nutrición, la salud, la asistencia y el rendimiento escolar, la vivienda y el saneamiento, así como en las relaciones sociales de las comunidades y en los hogares, de forma suficientemente clara en países como la India y Namibia. El impacto que ha tenido una RB en algunos determinantes sociales de la salud en estas comunidades hacen pensar que si su carácter fuera más definitivo (no transitorio como han sido estas experiencias) y con más cobertura y generosidad podrían probablemente tener unos efectos de transformación social muy interesantes.

Las donaciones en efectivo también contribuyeron a una reducción de la deuda de los hogares y en un aumento del ahorro, se reforzaron las actividades generadoras de ingresos tanto en el empleo remunerado como en las micro-empresas. No podemos dejar de destacar en algunas de estas experiencias, en particular la de Dauphin y la de los Cherokees, la importancia que han tenido estos ingresos incondicionales para la salud mental de las personas y las familias en cuanto a: reducción problemas de ansiedad (en la India), reducción de ingresos hospitalarios de enfermos mentales (Dauphin), o notables mejorías psiquiátricas y menos diagnósticos psiquiátricos entre los adolescentes y adultos jóvenes (Cherokees).

Sin embargo, los métodos utilizados para la evaluación fueron diferentes en estos países, lo que afecta a la comparación de los resultados. Con el fin de reunir información fiable sobre los efectos de la RB, se requieren de experimentos más sistemáticos y tal vez más largos. El diseño y aplicación de estudios comparativos sobre los efectos de los beneficios incondicionales universales frente a los dirigidos y condicionales proporcionarían una perspectiva muy importante sobre el funcionamiento de los diferentes sistemas. Hay muchas expectativas de los impactos positivos de los beneficios universales e incondicionales en términos de reducción de costes administrativos y de la burocracia. Al contrario de los problemas que tienen los diferentes programas de lucha contra la pobreza, tanto por las trampas de la pobreza como también por el paternalismo y el estigma que supone poder acceder.

El balance de estas experiencias es muy satisfactorio para cualquiera que esté interesado en la mejora de la salud y en la reducción de la pobreza. También pone de manifiesto que una RB podría ser a buen seguro una parte muy importante de un robusto sistema de protección social.

 

NOTAS

  1. OMS, Libro verde de la salud mental en Europa, Ginebra, OMS, 2005.
  2. Raventós, Daniel (2017): Renta Básica contra la incertidumbre, Barcelona: RBA.
  3. Forget, Evelyn L. (2011): “The town with no poverty”. University of Manitoba.
  4. Velasquez-Manoff, Moises (2014): “What Happens When the Poor Receive a Stipend?”, The New York Timeshttp://opinionator.blogs.nytimes.com/2014/01/18/what-happens-when-the-poor-receive-a-stipend/?_r=0
Sergi Raventós es doctor en Sociología y Trabajador social de una Fundación de salud mental en Barcelona. Es miembro de la Junta de la Red Renta Básica.

 El artículo original puede encontrarse en el sitio web de nuestros asociados

Sin Permiso


Sin Permiso (república y socialismo también para el siglo XXI) es un proyecto político de crítica de la cultura, material e intelectual, del capitalismo contrarreformado, desregulado, remundializado y reliberalizado del siglo XXI. Es una revista electrónica semanal y se articula en torno a una revista semestral del mismo nombre, cuyo primer número en soporte papel apareció a principios de 2006.

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