desahuciados

Hambre de vivir sienten los desahuciados, cuando todo falta, y nada más comen los políticos, que pululan por nuestra ‘piel de toro’ llamada España. La tragedia anunciada de seres humanos, cuyas vidas se vuelven intolerables al perder sus casas y sus trabajos y, al final, también sus propias vidas… cuando se arrojan al vacío, perdiendo sus propios raciocinios. Es la muerte que ha llegado y nunca llama dos veces: en estos tiempos está llamando a diestra y siniestra.

Los economistas no saben resolver los problemas económicos; los políticos hacen oídos sordos a las demandas sociales, cuando los desahuciados hacen guardia en el frío pavimento de las calles y en sus aceras. Estos últimos recuerdan sus viviendas habituales, donde malcomían todos los días del Señor -poco pan y poca leche- y donde cualquier incomodidad era llevada como agua caída del cielo.

“Es la muerte que ha llegado y nunca llama dos veces: en estos tiempos está llamando a diestra y siniestra”

Debemos no olvidar aquello de: “(…) toda incomodidad tenía su asiento” (prólogo de ‘El quijote de la Mancha’, de Miguel de Cervantes).Vivían o malvivían (los desahuciados) -con sus recuerdos-, como derecho fundamental reconocido en la Constitución Española de 1978: sus moradas fueron y ya no son refugios de sus muchas soledades… Y seguimos insistiendo: ¡aquí paz y después gloria!, que manifiesta el Gobierno de turno: en nuestro caso particular el PP.

Y es que el drama de los desahuciados, que fueron y son echados a la triste calle, procede de aquella burbuja inmobiliaria propiciada por los bancos y el propio Estado español, que debería haber estado vigilante en la concesión de créditos a muchos españoles. Todos sabíamos que ante un imprevisto pensable -como lo fue el comienzo de la crisis de 2008 y el paro obrero español- los que formularon los préstamos hipotecarios no podrían hacer frente a sus deudas. A finales de 2012 la tasa de paro se situaba en el 26,02%. Mucho paro obrero, diría uno.

El gran problema de los desahuciados se ha desbordado por los cuatro costados: el paro obrero, las pésimas tasaciones de los inmuebles, la ley hipotecaria y una manga ancha desmesurada cuando fueron concedidos los créditos hipotecario (no se explicó a las gentes lo de la ‘dación en pago por la que se puede saldar la deuda hipotecaria con cualquier banco mediante la entrega de la vivienda que se ha hipotecado, y que no rige en España en los momentos actuales).

En cualquier caso, malo es reducir la política a un enfrentamiento entre pobres y ricos, suprimiendo esa clase media tan necesaria en todas las naciones, que se precien de ser democracias: es como extender una mano a la esperanza hecha vida, insisto, que nos prometen las democracias liberales: éstas últimas han de ser superiores a las monarquías, las aristocracias, las teocracias, los totalitarismos comunistas (hoy casi muertos) o a cualquier ideologías de las que pululan por esos mundos de Dios.

“El gran problema de los desahuciados se ha desbordado por los cuatro costados: el paro obrero, las pésimas tasaciones de los inmuebles, la ley hipotecaria…”

“(…) Os doy este signo: cada pueblo habla su lengua del bien y del mal, que el vecino no comprende. Ha inventado su propio lenguaje de costumbres y derechos. Pero el Estado dice mentiras en todas las lenguas del bien y del mal; y en cualquier cosa que os diga, miente, y cuanto posee, lo ha robado”, Nietzsche, Así habló Zaratrusta.

Las gentes desahuciadas hoy en día, persiguiendo apartarse de la cruda realidad en la que viven ellos y sus familias, pueden llegar a manipulan distintos tipos de drogas para escapar de la rutina y salir del mundo real. Saben que éste lo tienen muy negro, y la falta de trabajo está al orden del día. Posiblemente se asienten en la soledad y el silencio de sus propias muertes… Los cerebros de los toxicómanos -enfermos- se convierten en imperfectos relojes, cuyas manecillas se mueven a saltos, haciendo muy difícil su sincronización. Todo está escrito.

Hoy en día, sin duda, el mundo de las drogas representa una especie de patología social que se mueve a lo largo de los cinco continentes. Entiende uno que las drogas han existido siempre. El hombre/mujer siempre ha tenido en mente la búsqueda del ‘elixir de la vida’ para prolongar la vida eternamente.

Uno se pregunta el porqué no hay más información respecto a este mundo triste –de marcharse para no volver–, empleando el sistema mutilativo, y casi siempre con resultado final de muerte brusca, del suicidio. Y es que realmente, y en la actualidad, están suicidándose los jóvenes y los desahuciados: se consumen drogas –cocaína, anfetaminas, drogas de diseño–, las cuales contribuyen a facilitar las separaciones matrimoniales (incluyo las uniones de parejas sentimentales de distinto o del mismo sexo), y muchos de ellos están en posesión de principios religiosos exacerbados e intransigentes, que anulan sus propias voluntades. Pero, ¿qué está pasando en nuestra sociedad actual? Entiendo que existe una incomunicación total entre hijos y padres.

Preguntado un menor de 14 años el porqué se hallaba tan inquieto y desconcertado en relación con sus estudios, contesto: “(…) Hay tantas causas… Pero es que, realmente, no entiendo el porqué no puedo cenar con mis padres separados. Concretamente: el día de Nochevieja o el de Navidad”.

“Los servicios sociales de ayuntamientos y comunidades autónomas deberían habilitar soluciones alternativas para evitar los desahucios y, en algún caso, los suicidios consumados”

Sin embargo, podría ser posible que, antes que cualquier juez español dicte sentencia de desahucio contra cualquier unidad familiar que habite en un domicilio, solicite los servicios sociales de ayuntamientos y comunidades autónomas, dado que estos últimos podrían siempre habilitar soluciones alternativas para evitar los desahucios y, en algún caso, los suicidios consumados… cuando se arrojan al vacío, perdiendo sus propios raciocinios y vidas.

El hombre nació libre, es libre y creador –descubridor diría yo–, y no debe someter su voluntad e inteligencia a los estupefacientes –drogas– para que éstos le produzcan fiesta, concentración y descanso, todo de manera artificial. El cuerpo humano tiene en su interior más de 400 productos químicos que son capaces de dar alegría, tristeza, sueño, amor, odio… pero de forma natural. Todo servido por nuestro propio intelecto.

La Coruña, 11 de abril de 2013

Mariano Cabrero Bárcena es escritor

 

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Go to comments (…)He nacido en Madrid, 8 de Noviembre de 1938. Estoy casado y con dos hijos. Soy esscritor, poeta y ensayista. Funcionario de La Administración del Estado(escala Ejecutiva), jubilado, pero con unas ansias enormes de seguir escribiendo para aprender de los demás. Informar, tratar de ilustrar y entretener forman parte de mi bagaje cultural, que renuevo a diario. Y en todo momento trato de transmitir tranquilidad y esperanza a la sociedad actual: todo dentro de una ética periodística adecuada a cada momento. Busco como articulista el informar cuanto antes lo que acontece a mi alrededor. Lo demuestro con mis humildes obras( hijos propios salidos de mis sueños): “Periodismo: ¡Difícil profesión!” (1995) y “Mi compromiso con el periodismo” (1998). Intento penetrar en el difícil mundo de la poesía, y lo lleva a cabo con silencios, diálogos con muertos y con la exaltación del amor a la mujer: el ser más maravilloso sobre la tierra. Trato de demostrarlo con mis libros de poemas : “Reminiscencias de mi juventud, Poemas” (1994), “Miscelánea de muertes, sueños y recuerdos, poemas” (1995), “La realidad de mis silencios, poemas” (1997) y “La travesía de la vida, poemas” (2001).Siempre escribo para aprender de los demás, de sus críticas, de sus consejos…He tratado de no mentir, más uno lo haría en dos casos muy concretos: a) para salvar la vida de un ser humano, y b) para elogiar la belleza de una mujer –parto de la base de que para uno existen tan sólo mujeres menos guapas, pues toda mujer tiene su encanto…-. La Coruña(España), 22 de noviembre de 2016 Copyright Mariano Cabrero Bárcena

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