‘’Yo, ya he hecho mi trabajo, haga usted lo propio, Señora justicia’’. El autor

Por: Carlos Martínez Márquez

Se ha escrito tanto en los medios de prensa y estudios se han realizados sobre la criminalidad; la misma data desde los tiempos de Platón y Aristóteles. Desde el punto de vista criminológico, antropológico y psicológico, se ha tratado de hacer una descripción de la personalidad y características de aquellos individuos que se alejan de las normas elementales de la convivencia. En esa descripción se pretende además de identificar y pronosticar el comportamiento delincuencial de manera sistemática.

La delincuencia, es poderosa: adquiere una forma asimétrica socialmente hablando y es un tema de salud pública a nivel global. La diversidad y deformidad de sus tentáculos y cabeza de medusa, obliga a las autoridades competentes a dedicar grandes presupuestos en materia de seguridad, para controlar al mínimo, los estragos, que ocasiona a cientos de miles de víctimas al año, fruto de la peligrosidad de quienes la integran. La criminalidad es una economía cuyo balance genera dolor, pérdidas humanas, terror y daños colaterales a la familia de las víctimas. La complejidad de la misma encierra una taxonomía o clasificación de la criminalidad que son decenas de desencadenantes, que a la postre terminan en muertes violentas.

Ojala, que la genética, pueda avanzar en identificar mediante estudios de ADN para advertir cuando haya células deformes, con el propósito de prevenir que ese individuo venga desarrollando, posibles indicios de convertirse en el mañana, en un delincuente o criminal. ‘’Pienso’’, que la ciencia puede estar a la altura de hacer detecciones previas al desarrollo de la criatura, antes de llegar a la adultez, para minimizar las potenciales amenazas del individuo de convertirse en criminal o delincuente.

La criminalidad puede estar asociada a ciertos factores que pueden estar determinadas por herencia genética o fruto de las circunstancias sociales desde la  infancia; es un viejo debate entre lo innato y lo adquirido, por medio a un estudio que indica la existencia de dos genes mutantes, (en la que sufrieron modificaciones)- en cuyo estudio arroja una ‘’frecuencia más elevada’’ en delincuentes violentos, según la revista especializada Molecular Psychiatry (Psiquiatría Molecular); la revista realiza estudios de ‘’genes de la violencia ‘en donde toman muestras a criminales condenados violentos y no violentos, comparados con la población en general; dos genes detectados en los estudios denominados MAOA Y CDH13 (ambas enzimas se encuentran en el cerebro), y que están vinculadas a comportamientos altamente violentos.

La ciencia hace los aportes necesarios para que las autoridades competentes enfrenten la criminalidad de manera responsable y que cada año contemplen en sus presupuestos los planes contingentes de prevenciones con mira a minimizarlas. Estados Unidos y Europa en la medida que la delincuencia crece, aumentan sus recursos para diezmarla e impongan regímenes de consecuencias que no existen en países como el nuestro, con escasas posibilidades de prevenirlas sin que haya bajas sensibles. Las prisiones cumplen con los más rigurosos estándares de seguridad, una policía que cuenta con los recursos logísticos necesarios para llamar a la obediencia a los delincuentes, todo mediante dispositivos electrónicos que les facilita el trabajo de búsqueda y finalmente, la justicia que se encarga de procesar al delincuente, para imponer la pena correspondiente al delito. Se debe trabajar en ese sentido, para que tengamos una justicia integral, que imponga todo el peso de la ley en aquel delincuente que posea una patología criminal, que ponga en peligro al ciudadano común.

La criminalidad global es un tema en la que se debe prestar atención; los genes al que hago mención, vierten en el estudio, que por cada uno de cinco individuos, serian proclives a tener inclinaciones peligrosas hacia la criminalidad, ya sea cuando este cometa una violación, agresión u homicidio; el resto puedan que tengan el perfil genético hacia esa patología, pero no necesariamente, llegan a cometer ofensas a la sociedad. Hay otro dato a tomar en consideración respecto a la criminalidad y es que los estudios que se han hecho en países desarrollados no son similares a los países pobres, donde los aspectos sociales como la marginalidad, podrían ser indicadores importantes, para determinar ciertos perfiles criminales.

Mi intención, en este artículo, es llamar la atención a las autoridades locales, que la criminalidad es algo que debe enfrentarse sinceramente y con sanciones severas que tiendan a menguar la intención del delincuente, a no salirse con la suya. El estado y el gobierno, deben ser garantes de preservar la integridad física de sus ciudadanos y el turista. Y, que es la principal fuente de captación de divisas; y emplear todo los recursos que sean necesarios para tener cuerpos de seguridad bien equipados y una policía bien remunerada. Que la prevención del crimen nos cueste el presupuesto, pero estoy seguro, que el empleo de recursos para la seguridad ciudadana serán muy nimios comparado a las tantas vidas que se pierden a diario en las calles. Evitemos mayores desgracias que cada vez  son más y más en todos los rincones del país. La delincuencia nos tiene de rodillas. El rostro de la gente en nuestras calles tiene que tener otro semblante. Nadie está exento de tal desgracia provocada por ese flagelo de la criminalidad.

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