Por: Thalia Fuentes PueblaAriel Cecilio Lemus

Luis Alberto Guevara García siempre anda con su guitarra en mano, componiendo, cantando. Un artista novel que llegó, se hizo llamar Luis Franco, y ya, con su primer álbum “Que no me faltes”, ha arrancado sonrisas en el público. Esto es solo el inicio pues el joven artista aspira a “que su música cale en los sentimientos de la gente”.

Franco cuenta que desea entregarle al público una nueva motivación, y que su música se conozca. “Sueño con la popularidad, con que la gente se haga dueña de mis canciones más que yo. Quiero que el público encuentre en mí el respiro de un océano de música que se está haciendo hoy en Cuba, que a veces no es de la mejor calidad”.

De la arquitectura a la música

El joven artista incursionó en la música siguiendo los pasos de su hermano mayor.

“La decisión de mi hermano y mía de tocar guitarra fue una cosa súbita. Le dijo a mi mamá un día, ‘quiero tocar guitarra’ y ella complació sus deseos. Dio unas clases en una casa de cultura. Yo no quería quedarme atrás, por eso me iba enseñando todo lo que aprendía”.

“Mi hermano tiene un talento natural enorme, que con solo tres o cuatro clases fue desarrollando una maestría con la guitarra excepcional y todo me lo fue trasmitiendo poco a poco”.  Luis confiesa que nunca ha llegado a tener esos grandes conocimientos de música como él, que los ha ido fomentando y estudiando más y más.

Me he dedicado más a la composición desde que tengo 15 años. Puedo crear temas que quizás están presentes en otras canciones, pero desde otra óptica; o hablar de algún tema en específico que nunca antes se ha tocado, comenta. Se siente contento por ser compositor más que músico, porque sabe que puede hacer lo que quiera en una canción. “Todo está en hacerlo con originalidad y buscar un lenguaje que la gente pueda entender”.

Luis Franco durante el concierto en 23 y Malecón. Foto: Ariel Cecilio Lemus.

En este sentido, Luis Franco no se considera músico. “No soy muy virtuoso con la guitarra, ni un gran ejecutante, pero como una vez me dijo Martha Valdés: ‘lo importante es que en la guitarra sepas defender lo tuyo’. Y eso es lo que yo defiendo, lo mío, con la guitarra, con tres o cuatro acordes. Siempre me concentro más en la composición, en las letras y las ideas de la canción”.

Estuvo un semestre estudiando Arquitectura, pero la música ganó la batalla. “No fue algo que me quitara muchas noches de sueño. Siempre tuve aptitud para dibujar. Comencé a estudiar, pese a que ya tenía la idea con mi hermano de hacer un grupo. No fue difícil elegir cuando vi que no iba hacer en Arquitectura de los mejores, había muchachos muy talentosos, por eso decidí dejarlo”.

Sobre sus musas, se remonta a una conversación con Israel Rojas, cuando le decía que componía a partir de sus vivencias, de las cosas que le habían pasado en la vida. “Por bien o por mal en la cotidianeidad no pasan muchos sucesos interesantes para sacarle una canción. Israel me indicaba: ‘tus causas no pueden ser las cosas que te suceden, la mayoría de las veces la musa no baja, tú tienes que sentarte y como decía Picasso, que la musa te sorprenda trabajando’”.

Ahora, además de esas vivencias, revela que “se exprime la cabeza todos los días pensando a que le va hacer una canción, que le sirva a las personas que la escuchan para su vida. Eso es lo interesante de ser compositores y cantautores, que la canción que un día fue tuya, el día de mañana ya no sea tan tuya y es más de la gente; que la canten porque se vean identificados en esa canción. Eso es lo interesante, y es lo que yo busco”.

Un Franco después de un CD

Según cuenta Luis, ha tenido en su corta carrera una serie de momentos que han marcado un “boom musical”. Primero, tener un álbum, con la Casa Discográfica EGREM, producido por Israel Rojas.

“Creo que mi carrera comenzó a cambiar ahí, cuando tuve la oportunidad de llamarle la atención a la disquera más longeva que tiene nuestro país; de que ellos dijeran ‘vamos a buscarte un buen productor para tu disco’”.

Después, habla de la oportunidad brindada por la Asociación Hermanos Saíz, la cual llegó en un punto de inflexión en su disco. “No teníamos dinero para seguirlo produciendo. Se me ocurrió llegar a la AHS después de dos años desaparecido; toda la presidencia era nueva, me recibieron y aconsejaron que optara por la beca El reino de este mundo, que estaba casi cerrando la convocatoria, presenté mi proyecto y gracias a ello pude terminar el disco”.

Se refiere también a todo el trabajo desplegado después del CD para que sea conocido. “Una vez le pregunte a Israel, ¿tú crees que mi disco va a funcionar? y él me dijo: ‘no, tu disco no va a funcionar, ningún disco funciona; tú tienes que hacer que tu disco funcione; eres tú quien tiene que comenzar a quitarte los no del camino y empezar a convertirlos en sí’.

“Creo que eso es lo que hemos estado haciendo, trabajando constantemente para que la música se conozca; meterle empeño y promocionar cada tema en la radio, la televisión y hacer los videos clip”.

Acerca de su música y estilo propio, Luis Franco asegura que haga lo que haga va a tratar de mantenerse fiel al arte que es, a lo que propone como artista; “no fingir algo que no soy porque puede marcar un tropiezo y caer; la esencia de un artista es una, y estés donde estés tienes que ser tú”.

Expone que como músico está en una etapa de experimentación. “Mi primer disco fue un poco eso, se pueden escuchar varios géneros, ya que nos enfocamos más en las letras que en el ritmo”.

Retos actuales, metas futuras

Luis Franco durante el concierto en 23 y Malecón. Foto: Ariel Cecilio Lemus.

Hace par de meses, Luis Franco participó junto al dúo Buena Fe, en el concierto por el inicio del curso escolar en Malecón y 23. “Eso fue una gran oportunidad; sin embargo, pienso que un concierto no te hace popular. Este tipo de evento te pone en órbita, le gente escucha quizás hasta por primera vez tu nombre o una de tus canciones; después te ven en un programa en la televisión, te siguen en las redes sociales, te oyen en la radio, y es solo después de ese momento que comienzan a buscarte e interesarse por tus propuestas”.

Sobre las aspiraciones, el joven cantautor quisiera que dentro de 10 años el concierto de 23 y Malecón sea de ‘Luis Franco y sus invitados’. “Difícil, no imposible, para eso tendría que trabajar mucho. Es mi sueño, mi meta y a trabajar por ello, a disfrutar el camino sobre todas las cosas y seguir haciendo música, que es más grande que nosotros mismos”.

Luis Franco dice que de no ser cantautor hoy sería arquitecto; y aunque quizás ni el mismo lo sepa, no abandonó por completo esa profesión. Hoy continúa diseñando, proyectando y construyendo sueños a través de la música.

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