Me ocurrió una vez…(5)

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Me ocurrió una vez. Había quedado en encontrarme con el Negro (Silo) en Mendoza, para conversar sobre un proyecto. Varios amigos queríamos colocar una leyenda, en una montaña cerca de Punta de Vacas. Nos encontramos en el centro y visitamos un par de cafés, mientras íbamos conversando del tema. Luego, me llevó en auto hasta el Cerro Arco. Bajamos y me empezó a contar que cuando él era un “jovenzuelo”, en algunos atardeceres se veía en el cerro a varias personas en mulas subiendo fardos de alfalfa, que iban alineando de un cierto modo. Al terminar, rociaban los fardos con kerosene y con un chispero le prendían fuego y poco a poco, se iba armando la leyenda: “Viva Perón”…él se reía a carcajadas y comentó que el dantesco cartel se veía desde casi toda la ciudad, al ir cayendo la noche.

En un momento, le dije”…pero que tipos desmesurados esos! “…y él asintió risueñamente con la cabeza. Nos subimos al auto y me siguió comentando situaciones históricas del lugar y cada tanto, volvíamos a conversar sobre el proyecto en cuestión. Luego nos despedimos y me quedó la impresión que nuestra ocurrencia le había gustado y que era viable.

Pasaron unos meses y con un invalorable conjunto de amigos, pusimos una leyenda en una montaña….y con el tiempo nos dimos cuenta que sintetizaba el sentir de miles y miles de amigos de todo el mundo. Cuenta con sólo dos palabras, como la del cerro Arco, pero esta vez dice: “Gracias Silo”.

Y ahí está hace unos 10 años, mirando hacia el Universo…

Es curioso cómo, en ocasiones, en lo razonable se esconde la pequeñez del alma… y cómo, en otras ocasiones, en lo desmesurado se siente el latir de la inspiración y la grandeza.

Sí…esto me ocurrió una vez.

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