Me ocurrió una vez…

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Me ocurrió dos veces. Luego de 24 hs de vuelo, haciendo escala en Brasil, Cabo Verde y Argelia había llegado a Moscú. Estaba bastante lejos de mi barrio y desde que llegué no paraba de asombrarme. El muro de Berlín había caído hace poco y Rusia estaba en una crisis importante. Contaba allí con un gran amigo, llamado Hugo.

Era el último día en la gran Moscú….y por la tarde-noche teníamos una cena con amigos de Hugo, que se hacía para despedirlo. Digo tarde-noche porque era verano, y por allí oscurece entre las 22 y las 23 horas. La cena fue cordial pero extraña para mí, dada la dificultad para captar algo del idioma. Hugo me dijo”…aquí es habitual bailar después de la cena y si una rusa te saca a bailar, sería una ofensa que no la aceptes”. Dicho y hecho…aún con sol, al rato me encontré en una pista bailando una música rusa insólita para mí…esta vez no hubo ofensa, pero al costo de sentirme bastante ridículo.

Al terminar el evento, nos fuimos acercando casi todos al artístico Metro moscovita. Llegamos a una estación donde nuestros caminos se bifurcaban. Hugo me había advertido:…”aquí sólo puedes saludar a las mujeres con un apretón de manos…si tuvieras más confianza con ellas podrías darle un beso en la mejilla, luego dos o tres…si erraras, lo tomarían como una seria ofensa o humillación”. Bueno….quedábamos Hugo, 5 jóvenes rusas y el distraído, que sería uno. Las rusas, modernas y jocosas, lo despedían con mucha confianza…y muchos besos…me dejé llevar por esa corriente amistosa y me distraje…y el “bárbaro de las pampas” (eu), en el entrevero, le dio un beso en la mejilla a una de ellas….y el mundo se paralizó!….ella se sonrojó fuertemente y todas lo miraban a Hugo serias, como exigiéndoles una explicación.

Y él me dijo: “ Jano…te lo advertí!!…y entonces le pedí que le transmita mis disculpas…lo hizo en ruso repetidamente y muy poco a poco, mi mancillada amiga fue recuperando en su rostro esa blancura eslava tan característica. Esta segunda vez, la posible ofensa se consumó.

Es curioso lo de las ofensas…ampliando el foco, a mí me gusta mucho el corto dicho español que dice “…dónde las dan, las toman”…y muchas veces he sido ofensivo, sobre todo con mis ironías que son de una mediana a elevada intensidad…pero cuando “las flechas han venido hacia mí” no siempre las he recibido con cordialidad.

“Trata a los demás como quieres que te traten”, es la regla de Oro del Humanismo…en fin…ya iré aprendiendo!

Sí…esto me ocurrió dos veces.

 

Dedicado a Hugo Novotny.

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