Microrelato “Año Nuevo Vida Nueva”

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Año Nueva Vida Nueva.
En primer lugar, me gustaría presentarme: – Hola, soy la que llaman en Francia una
“femme mâle” o “mujer fatal”, lo que denominan en España “una mujer de armas
tomar”.
Mi verdadero nombre, no sé la verdad, ni cuál es. Entré en una mala vida teniendo
tierras y ganado en i pueblo, un pueblecito cerca de Ciudad Real.
Siempre me ha dado por ser yo misma, hasta que me dio por imitar a mujeres, que yo
veía atractivas. “¡Claro está según yo!”. Porque realmente…. “eran más feas que picio,
porque además las tenían envidia y las dejaban sin poder ponerse guapas ni nada”.
– Y ya se sabe a cierta edad…
Pues bien el nombre que me puse es Itziar, que entré en una tienda de cocinas a trabajar
para un hispano. Eso sí, busqué en Madrid, por el que dirán: – “Después, del rollo que
daba en mi casa, diciendo que había estudiado mucho.
Y debido a juntarme con gente de “mala vida” que son los que dan clase en la
Universidad, que en la ciudad dónde me fui a estudiar llamada “Dark City”, son los
mismos que dan los cursos del Inem….
Pues como iba diciendo….
Me llamaron de Madrid un buen día.
Y me fui a coger un apartamento. Nadie sabe: – ji, ji, ji, ji..
De dónde saco tanto dinero. ¡Pero como digo!, eso es otra historia.
Llegué a casa de mi padre, cogí la maleta, armé primeramente un buen pollo, (- Claro
está, como digo, me deben respeto, porque soy la única que tiene estudios en casa).
También le digo a la gente que tengo mucha independencia, pero realmente no tengo
mucha. Por falta de trabajo estable, claro está.
Cuando estaba en el tren me dio por pensar, y quería volver a mi casa.
Pero proseguí porque un tal Luis me daba piso y casa por trabajar en un bar vestida de
conejita Play Boy. Pero japonesa.
Así que llegué. No me firmó ningún contrato pero acepté el trabajo.
En el bar llamado “Jolencos”, unas hacían streapteases y otras servían copas. Y me dijo
una, que era un bar algo especial, pero, que se acostaba la que quería con el que quería
si no no.
Así que pasé un tiempo, sin acostarme, pero luego, me entró “un resquemor” porque no
salía ningún tio. Y me gustó uno, que me dijo que era policía. Primero, pensé que no
podía ser, porque cómo era un bar de streaptease y esto estaba en pleno centro de
Madrid, en la gran Vía. Pues dije, tendrá que guardar una reputación.
Pero luego, dije, pues sí será verdad.
Entonces, le conté una milonga, porque mi padre, me mandaba 200 euros al mes de
ayuda o para darme unos caprichos.
“Ya que siempre había sido la niña de papá”.
Y me empecé a acostar con este tipo, que luego resultó ser del narcotráfico. Y me
obligaron a acostarme con los que me decía uno con cara de chulo.
Por eso cómo me dejaba irme desde el principio.
Me fui llorando, de vuelta.
Y luego cuando me repuse dije: “Año nuevo vida nueva”.

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