‘’ Nada llena mejor una mano que un seno ‘’ Jean Baudrillard.9085828-mama--alimentaci-n

 

La comunicación empieza con lo visual  a través de los pechos al lactar. En ese instante  se inicia ese proceso espontaneo de la comunicación, cuando surge   la necesidad del traspaso de energía para  alimentarnos al nacer  y, posteriormente crearnos la necesidad de admirarlos cuando se es adulto. Aprendemos hablar en el lenguaje más elemental; por eso hemos de  honrar por siempre los pechos de la  mujer, por la gran abundancia y riqueza de energía  que proveen en la evolución humana.

 

La oxitocina y dopamina que almacenamos en el cerebro nos hace distinguir entre la relación de madre e hijo durante la lactancia y más tarde de la vida en pareja cuando se tocan por mediación al sexo. Los pechos de la mujer,  son  bondadosos y  mágicos… que nos llevan a otras dimensiones, que a través de los sistemas neuroquímicos mantienen unida a la pareja, que según los( facultativos de la ciencia), se debe a la energía y poder de atracción de los pechos y los pezones, los que mantienen la dinámica de  estímulos y excitación. Es obvio  que desde siempre hemos tenido un fuerte vínculo con los pechos al momento de iniciarse la lactancia. Los pechos femeninos siempre han sido el centro de atención  hasta que el hombre empezó a caminar erguido; antes no solía ser así, debido a que la ’’ teoría del eco genital’’ planteaba de que previo a que los humanos empezaran a caminar sobre ambas piernas, el varón se interesaba por el trasero de las hembras.

 

Nadie se resiste a expresar lo cuan extraordinario y poderoso que son los senos. No importa que sean chicos o grandes; siempre serán retadores y desafiantes ante cualquier inminente arrojo de conquista, atravesando por un mar de imaginaciones e ilusiones, que nos llevan a la distracción, provocándonos en ocasiones torpezas, en flagrante infracción a la ley de tránsito (por ejemplo), cuando nos fijamos en ellos, nos dan esa sensación de que recibimos un alto voltaje por admirarlos   e imaginarlos, por desearlos y  fantasearlos y, cuando hay suerte los tocamos.

 

Los pechos son una especie de imán para los hombres y las primeras sorprendidas de ese poder de atracción son las mujeres, ya que las estadísticas arrojadas en un estudio científico en Nueva Zelanda fue de un casi 50%, de que los hombres al abordar una mujer, se fijan en sus pechos y que también las observan mucho más que cualquier otra parte del cuerpo. Los pechos son tan atractivos para los hombres, que nos impiden ver a la mujer; es como si tuvieran  mucho poder de convocatoria. ‘’Mirar un escote es como mirar al sol, no hay que observarlo fijamente porque es arriesgado’’ – decía el reconocido guionista y comediante de stand up Jerry Seinfeld- . Es que no hay subterfugios que valgan para soslayarlos. Son bombas que nos hacen lagrimear por los destellos de luz que irradian a través de su poder y control que ellos ejercen en los hombres.

Los pechos de las mujeres están llenos de vidas y de placeres. ¡Dios es grandioso por ese detalle tan divino de una de sus mejores creaciones!

Para toda mujer que aún conserva sus encantos a través de ellos. Y para aquellas, que por razones de sobrevivencia al cáncer de mama, siguen siendo hermosas.

 

Por: Carlos Martínez Márquez

 

El autor es graduado en Ciencias Administrativas, escritor y articulista, traductor bilingüe y docente en lenguas extranjeras.

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