La sociedad de la prisa, corre para no dejarse atrapar por
los problemas. Esta prisa, es necesaria para mantener la
caldera del sistema en marcha, aunque cada vez, da mayor
signo de estar a punto de estallar. En una dimensión de
carácter psicológico, corremos por lo mismo de siempre.
 
La tecnología nos permite multiplicar nuestra prisa hasta
alcanzar gran velocidad; una tecnología que por cierto,
solo se ha ocupado de encontrar la manera de acelerar,
pero se olvidó de los mecanismos de frenado.

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