Robert Redford llegó a Cannes

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Mientras Robert Redford se hizo lugar como invitado por su participación en “All is Lost”, de J.C. Chandor, que se vio fuera de concurso en Una cierta mirada, llegó “Nebraska”, el último filme de Alexander Payne, que fue bien recibido pero sin excesiva calidez.

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Enviado especial
Las figuras presentes son numerosas, entre ellas Elia Suleiman, Lea Seyudoux, Jeremy Renner, Ornella Muti, Chiara Mastroianni, Milla Jovovich, John Hurt, Amos Gitai, Claire Denis, Jessica Chastain, Marisa Berenson, entre muchos otros, que se mueven en circuitos muy restringidos.

Tras una jornada que se destacó por la silbatina a “Only God Forgives”, de Nicolás Widing Refn y su policía experto en machetes que ya al anochecer algunos relacionaron con el crimen de un policía con un hacha ocurrido en Londres, volvió la lluvia, y hoy el mejor sol de lo que va de festival.

“All is Lost”, es la historia de un viejo lobo de mar, interpretado por el actor de “El golpe” y la versión anterior de “El gran Gatsby”, que navega solo por el Océano Indico y que un día al despertar descubre el casco de su nave averiada tras chocar con un contenedor a la deriva.

A pesar de las reparaciones, su intuición de marinero y una fuerza física que desafía su edad, como “El viejo y el mar” logrará sobrevivir a la tormenta.

Redford no es el único veterano que se paseó y paseará por La Croisette en estos días, ya que también llegaron aquí los todavía más veteranos que él Kim Novak y Jerry Lewis, y el sábado se sumará nada menos que Alain Delon, figura central de “A pleno sol”, un clásico de cine francés de René Clement.

El recordado actor de grandes títulos del cine europeo, como “Rocco y sus hermanos”, recordó ayer a la prensa que nunca fue premiado en Cannes porque cuando era firme candidato a serlo, en la creencia de que lo iban a ignorar no vino y el jurado prefirió reconocer a “un italiano que no recuerdo”.

Delon dijo, además, que casi no vuelvo a ver mis viejas películas porque casi todos mis compañeros ya murieron, y eso me pone muy triste”.

En cuanto a Lewis, su presencia tiene que ver con el filme “Max Rose”, de Daniel Noah que se vio aquí fuera de concurso, la muy humana historia de un pianista de 87 años interpretado por Lewis que puso en segundo plano a su profesión por dedicarse al matrimonio por más de medio siglo, y que al enviudar siente la necesidad de dar un nuevo sentido a su vida.

La conferencia de prensa en la que participó Lewis lo mostró como uno de los más simpáticos comediantes que dio el cine y la televisión norteamericanas, que viene desafiando problemas de salud hace años, y sigue por lo visto en el filme, con el mismo talento y entusiasmo de siempre.

En estos últimos agitados días, mayoritariamente pasados por el agua de una lluvia pertinaz, también se vieron en la competencia, pero sin sorprender demasiado, obras como “Un castillo en Italia”, tercer largo como directora de la turinesa Valeria Bruni Tedeschi y “La vie d`Adele Chapitre 1 et 2”, de Abdelatif Kechiche.

El filme de Bruni Tedeschi cuenta una historia familiar “la vida real y de las guionistas con las que he trabajado es nuestro material de partida, nuestras vidas, lo que vemos a nuestro alrededor, nuestras emociones, nuestros sueños, nuestros miedos. Pero luego hay un proceso de elaboración que dura tres o cuatro años y se convierte en una ficción”, dijo apropósito de un filme que no logró convencer demasiado.

En “La vie d`Adele”, que es la adaptación de una historieta, la protagonista es una adolescente que a pesar de que los hombres la ignoran quiere descubrir su identidad, y parece que puede conseguirlo gracias a Emma, una chica con el pelo azul.

En “Nebraska”, Payne, director de títulos sobrevaluados como intelectuales por su intento de reflejar las costumbres de su país en un espejo nítido, que a veces expone su ridículo con mordacidad (“Entre copas”, “Las confesiones del Sr. Schmidt” y “Los descendientes”), inventa una historia con la gente común como protagonista.

El filme es una suerte de road movie con todas las de la ley, la idea de la vuelta a casa, es decir a los pagos del mismo Payne, es decir el corazón de Nebraska ya que el cineasta nación en Omaha en 1961, muchos guiños y chiste localistas, y en blanco y negro porque transcurre en la década del 30.

Es la historia de un veterano personaje, interpretado por Bruce Dern, que al ganarse un millón de dólares en la lotería emprende la vuelta a su Nebraska desde Montana junto a su hijo, y en el camino vivirá un sinfín de peripecias.

“Una película llega cuando tiene que hacerlo. Me llegó el guión hace nueve años, con humor y melancolía, como la vida misma, y es la historia de quien lo escribió. Es en la Gran Depresión, por ese motivo rodé en blanco y negro”, dijo el cineasta en la rueda de prensa.

A la fecha, y según la estadística entre críticos franceses (de diarios y revistas especializadas), que viene realizando el boletín diario festivalero de Le Film Francais, la producción que generó elogios en forma casi unánime viene siendo “Inside Llewyn Davis”, de los hermanos Ethan y Joel Coen.

La siguen en cantidad de estrellas “El pasado”, de Ashgar Farhadi, “Jeune & Jolie”, de Francois Ozon, “Jimmy P.”, el primer filme estadounidense de Arnaud Desplechin.

Al mismo tiempo que se desanda este último tramo de las proyecciones oficiales, el Marche du Film comienza la cuenta regresiva y muchos de sus stands ya están siendo desarmados, lo que desahoga el flujo de gente circulando en la zona de acceso al Palais.

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