Traseros imantados

0
124

’Es la voluntad y no el cuerpo lo que nos hace lujuriosos’’. Lin Yutang

 

Símbolo de abundancia, armonía y salud, es lo que en pocas palabras, describo de la zona erógena, la que es asociada a los órganos reproductores femeninos.  No hay miradas que se resistan a semejantes curvaturas. Olvidamos, todo lo demás- cuando favorecemos a una mujer con grandes glúteos- lo que nos dejan  atónitos sin el más mínimo disimulo. Por qué, nos gustan tanto y atraen, los traseros?

 

Pues bien! Este símbolo de fertilidad y belleza, es el encanto de todo hombre, el imán natural que atrae todo lo que hay a su alrededor desde hace siglos. Admirarlos, se hace imperativo,  como si fuera algo que viniera en nuestros genes, (como si se tratara de los diez mandamientos): ¡Adorad los traseros, no hagas preguntas!

 

Los jeans, una de las prendas de vestir de mayor consumo en todo el planeta, son los culpables de hacer de la mujer lo que son, por sus grandes curvas de caderas  anchas y pompis despampanantes, es decir, que en la medida que nos fijamos en los traseros, más pantalones jeans aumentaran las ventas en las grandes tiendas. Todo hombre se fija en los poderosos traseros;  hasta los indecisos hacen reverencia  a la redondez de los glúteos.  Los mismos constituyen a mejorar la autoestima de las féminas y crear en la siquis nuestras- el orgullo ‘’metafísico’’ de todo lo que podemos palpar en la realidad escultural.

 

Al hombre de occidente le encanta los glúteos exuberantes: es lo que siempre le obsesiona, pero a nivel de estudio, solo se resalta la  proporción ‘’cintura-cadera’’. Los glúteos son una especie de estupefacientes- que activa la zona cerebral del placer, para estimular el llamado ‘’poderoso sistema interno de recompensa’’- activándonos- el apetito hacia las mujeres de mayor calidad de atracción.

 

Los traseros imantados, como bien trato de ilustrar en  mi breve homenaje a los glúteos, son una compensación de distracción, y muchas veces ‘’perturbadores’’ por hacernos perder la concentración en lo- cotidiano; elevan la líbido al punto más alto de nuestra imaginación. Gracias a ellos, promovemos la reproductividad de nuestra especie y el erotismo sensual… que nos abre el apetito a la curiosidad, viajando  por toda su anatomía,  invitándonos a ser creativos en las pasiones.  Observarlos, de por sí, es una acción benefactora para la visión y para el cerebro, para disuadir de que nuestra imaginación pase a un estado ferroso y oxidación. ¡Que vivan los glúteos ¡

 

 

Derechos reservados 2019

 

 

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.