Además, horas después que el ministro de Finanzas griego se reuniera en Frankfurt con el presidente del Banco Central Europeo (BCE), el italiano Mario Draghi, esta institución sorprendió al anunciar que ya no aceptará bonos griegos en la refinanciación de la deuda de los bancos de ese país.

Esta medida implica que los bancos griegos tendrán que recurrir en las próximas semanas al Banco Central de Atenas para conseguir los miles de millones de euros que necesitan para mantener su liquidez, una situación que coincide con el retiro masivo de depósitos bancarios, que comenzó tras la victoria electoral de Tsipras y su promesa de resistir los planes de ajuste de los
acreedores europeos.

Hasta el anuncio del BCE la jornada, otro día de maratónicas reuniones, había transitado en medio de un clima de total cordialidad.

En los últimos días el jefe del nuevo gobierno izquierdista de Grecia obtuvo apoyos más o menos velados de Londres y Roma, pero dentro de la eurozona el único contrapeso efectivo frente a Alemania es Francia, la segunda potencia económica de la Unión Europea (UE). Por eso, Tsipras viajó hoy a París y se reunió con Hollande.

«La estabilidad de la UE presupone un cambio de política económica, un giro hacia el crecimiento. (…) Francia debe tener un papel preponderante, protagonista en este cambio de política», pidió Tsipras en una declaración conjunta con Hollande en el Palacio del Eliseo.

Hollande celebró la elección de Syriza y aseguró que el voto de la mayoría de los griegos el 25 de enero pasado «fue claro, fuerte y quiso significar que la austeridad como única perspectiva ya no es soportable»

Después de reunirse a puertas cerradas durante casi una hora y media, el premier griego prometió «respetar las reglas europeas», pero advirtió que el resto del bloque regional «tiene que respetar que todos los países deben trabajar en un plano de igualdad», según reprodujo la agencia de noticias EFE.

Tras el triunfo de Syriza, la coalición de Tsipras, Hollande se ofreció como mediador y facilitador de la tensa negociación entre Grecia y la llamada troika de acreedores, compuesta por la Comisión Europea, el Banco Central Europeo y el FMI.

El nuevo gobierno griego intenta conseguir una quita de la deuda pública griega, que le permita ganar un margen financiero para aumentar el gasto y así salir de la devastadora crisis en la que está sumido su país desde 2009.

El plan de Atenas es lograr una moratoria del pago de la deuda para todos los países, con intereses nulos y un plazo de devolución que se prolongaría durante unas cuatro décadas, hasta que el ratio de la deuda respectiva haya bajado al 20% del PBI.

En la declaración conjunta con Tsipras, Hollande celebró la elección de Syriza y aseguró que el voto de la mayoría de los griegos el 25 de enero pasado «fue claro, fuerte y quiso significar que la austeridad como única perspectiva ya no es soportable».

Además, destacó que comparte con el premier griego «los mismos objetivos para Europa, que sea más solidaria, más política y más volcada al crecimiento».

El mandatario francés ganó las elecciones en 2012 con la promesa de poner fin a años de ajustes presupuestarios y de oponerse a la doctrina de austeridad, impulsada por Alemania y la dirección de la UE a todos los países miembros del bloque, especialmente tras la crisis económica de 2009.

Sin embargo, a poco de asumir, Hollande no cumplió con su promesa de campaña y mantuvo el rumbo fijado por su antecesor, Nicolas Sarkozy, y por la canciller alemana, Angela Merkel.

Pese a mostrarse sensible a los reclamos de Tsipras, el mandatario francés no apoyó, al menos públicamente, su pedido de una quita de la deuda griega y reivindicó a la dirección de la UE por haber tomado «decisiones importantes» en los últimos años.

En concreto, citó el plan de inversiones de 315.000 millones de euros impulsado por el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, con quien Tsipras también se reunió esta mañana.

El premier griego mantuvo dos encuentros en Bruselas durante la mañana, uno de Juncker y otro con el presidente del Parlamento Europeo (PE), Martin Schulz.

Las dos citas resultaron en declaraciones públicas gentiles y amabilidades diplomáticas, nada más.

En tanto, el ministro de Finanzas de Grecia, Yanis Varufakis, también continuó con su gira paralela por Europa.

Mantuvo hoy en Frankfurt un encuentro «muy fructífero» con el presidente del BCE, el italiano Mario Draghi.

Como sucedió en Bruselas tras las dos reuniones de Tsipras, los dos dirigentes mantuvieron un tono cordial frente a los medios y se limitaron a hacer declaraciones sin demasiado contenido.

Sin embargo, poco después el BCE lanzó una bomba al cancelar la aceptación de bonos griegos en la refinanciación que hacen los bancos helenos. La medida comenzará a regir el 11 de febrero próximo.

El anuncio del BCE no hace más que aumentar la tensión y la adrenalina de las negociaciones entre Atenas, Alemania y la cúpula europea.

El gran desafío que tiene mañana Varufakis es la reunión en Berlín con su par alemán, Wolfgang Schäuble, un hombre que se ha opuesto públicamente a las políticas de crecimiento anunciadas por Tsipras el día siguiente de tomar las riendas del gobierno.

La puja entre Atenas y Alemania sube de tono con el pasar de cada día porque a finales de febrero vence el último acuerdo negociado entre el anterior gobierno griego y la llamada troika de acreedores. El FMI y la conducción de la UE, con Alemania a la cabeza, le reclama a Tsipras que cumpla con los compromisos de ajuste asumidos por su antecesor.

El maratón de reuniones de esta semana desembocará en tres encuentros regionales, en los que se podrían tomar decisiones que marquen cómo será la relación entre el nuevo gobierno griego de Tsipras y el establishment político y financiero europeo.

El próximo 9 de febrero los cancilleres de los países miembros de la UE se reunirán en Bruselas. Allí podría desatarse el primer enfrentamiento ya que Atenas no apoya la idea de las potencias europeas de aumentar las sanciones económicas contra Rusia por el conflicto separatista de Ucrania.

El llamado Consejo de Ministros de la UE toma las decisiones por consenso.

Dos días después, se reunirán en Frankfurt los ministros de Economía y Finanzas de la Eurozona. No hay dudas de que el reclamo griego de una quita a su deuda pública estará en el centro del debate de ese encuentro.

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