Cuando Henley escribió el poético verso.< Yo soy el dueño
de mi destino, el capitán de mi alma>, habría podido 
informarnos de que somos los dueños de nuestro destino,
por ser ante todo, dueños de nuestras actitudes, siendo las mismas
las que configuran nuestro futuro…
 
¡Se trata de una ley universal!!.
Esta ley, actúa tanto si las actitudes son positivas como negativas.
La ley afirma, que convertimos en realidad física, los
pensamientos y actitudes que albergamos en nuestra mente,
con independencia de lo que son.
 
Convertimos en realidad los pensamientos de pobreza, con
la misma rapidez que los de riqueza.
Sin embrago, cuando nuestra actitud hacia nosotros es positiva,
y hacia los demás generosa y compasiva, atraemos
grandes y generosas parcelas de éxito. 

2 COMENTARIOS

  1. Muchas gracias Manuel por tu comentario. lo cierto y verdad, es que no pensé
    cambiar el artículo de lugar, puesto que puede formar parte sin inconveniente
    alguno de esa sección destinada al ocio por ser este muy amplio.
    Un saludo cordial

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