Viajar a Vietnam, el exotismo a medida

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El exotismo es para muchos viajeros un valor fundamental. El descubrimiento de un lugar que tenga diferencias notables con su propio entorno, que ofrezca sorpresas de todo tipo, culturales, gastronómicas, de tradición y fiestas, de monumentos tanto hechos por el hombre como naturales que no tengan nada que ver con el lugar en el que desarrolla su vida habitualmente, es lo que necesita para alimentar su curiosidad de ver mundo.

Por regla general, al occidental europeo le fascina la diversidad que encuentra en oriente, más aún si el país de destino no está dentro de los clásicos, como Japón o Indonesia, dos de los más populares.

Los viajes a vietnam mantienen, aún hoy día, ese misterio que guardan los países por descubrir, aquellos que sabemos que son diferentes, pero a su vez seguros, que son exóticos, pero que nos harán sentir como en casa por la amabilidad de sus gentes. Vietnam es un destino que debemos incluir en los obligados si queremos un viaje diferente. Pero si no quieres perderte absolutamente nada de este maravilloso país, en Sildavia viajes, la agencia de turismo especializada en oriente, te organizamos tu viaje al detalle, según tus propios intereses, y a partir de lo que más te llame la atención, para que lo disfrutes a tu medida.

Si te has planteado viajar alguna vez al país con más motocicletas del mundo (15 millones aproximadamente), pero no sabes exactamente qué es lo que no hay que perderse, continúa leyendo, te decimos brevemente los lugares que hay que visitar forzosamente para decir que hemos estado en Vietnam.

Vietnam; extraño y cálido, una experiencia segura y fascinante

Vietnam es de esos países que te ofrece la oportunidad de perder el sentido de la realidad, ya sea entre las populosas calles de Ho Chi Minh o entre sus plantaciones de arroz en Sapa, un país que te satura los sentidos para ampliarlos y apreciar detalles que creíamos desaparecidos, tanto por los aromas que nos invaden al pasear por sus mercados como por las maravillas naturales que puedes observar.

Y es que no debes dejar pasar la oportunidad de saborear los mil y un platos que puedes encontrar en los puestos callejeros de su capital Hanoi. Puedes comenzar perdiéndote en su barrio antiguo y probar su comida, entre sus platos no debemos dejar pasar la sopa Pho, que está considerada la comida más tradicional y estrella del país. Entre la marabunta de artesanos y puestos callejeros, nos encontraremos con islas de remanso y paz en sus templos y lagos. En tu deambular, no olvides visitar la Pagoda de un solo pilar, un monumento budista (religión que profesan el 80 % de los vietnamitas, el mausoleo de Ho Chi Minh, el templo de la Literatura…)

Si quieres vivir una experiencia que te lleve hasta el límite, olvídate de saltar en paracaídas o hacer surf con tiburones, coge una moto por las céntricas calles de Hanoi o de la propia Ho Chi Minh que, sin ser la capital, es más grande y tiene más población. En cualquier caso, el caos es absoluto, asegurándote una experiencia sin comparación posible.

Pero si lo que quieres es disfrutar de espectáculos únicos, que solo vas a encontrar en suelo vietnamita, entonces tendrás que irte a Sapa, la región de los grandes arrozales. Aquí te esperan enormes extensiones de un verde intenso, ocasionalmente salpicado por poblaciones habitadas por distintas etnias. Pero recuerda, esta experiencia no estará completa si no pasas al menos una noche en una de las casas que las familias de estas etnias ponen al alcance de los viajeros.

Otro de los pueblos ideales para desconectar que debes conocer es Hoy An, en su casco histórico está prohibido circular, con lo que pasear tranquilamente es un verdadero placer y te dará la oportunidad de descubrir rincones maravillosos, puentes, templos chinos antiguos, comercios tradicionales de todo tipo, el río siempre lleno de barcas, sus sastres de fama mundial…

Pero aún hay más, Vietnam también tiene su oferta para los aventureros con corazón de arqueólogo a lo Indiana Jones. En plena selva podremos encontrar las ruinas de My Son, las más importantes del antiguo reino Champa. La conjunción entre ruinas y selva es lo que hace que este lugar sea tan espectacular, no olvidemos que está incluido como Patrimonio Mundial por la Unesco.

Por último, vamos a recomendar un paseo por el pasado imperial vietnamita en la ciudad de Hué, ya que, aunque los norteamericanos hicieron de las suyas durante la invasión, destruyendo gran parte de estos edificios, el gobierno de Vietnam ha invertido mucho esfuerzo en su reconstrucción, por lo que ahora es posible volver a visitarlos. No podemos perdernos, por tanto, la Ciudadela y su Palacio Imperial.

Este conjunto arquitectónico se enmarca dentro del grupo de residencias y templos que fueron el hogar del emperador. Ahora podremos visitar la Ciudad Púrpura Prohibida que era de uso exclusivo del emperador y el Palacio de Thau Hoa, destinado a las ceremonias y recepciones oficiales.

Otras visitas que no podemos pasar por alto son un paseo en barca sobre el río Perfume y visitar sus pequeñas villas rurales, comprar fruta en el mercado flotante del delta del Mekong, o soñar despierto en la Bahía de Halong, un lugar único y realmente espectacular con enormes rocas saliendo del agua y aldeas flotantes entre sus islas.

 

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