“Un Mate por los Barrios”, una iniciativa argentina que busca vincular a productores, cooperativas, comercios, organizaciones comunitarias y consumidores para transformar una compra cotidiana en proyectos concretos para los barrios, en todo el pais.
Hay compras que terminan cuando salimos del supermercado. Y hay otras que pueden abrir una historia diferente.
“Un Mate por los Barrios” parte de una idea sencilla: llevar yerba mate a las góndolas y convertir cada compra en una oportunidad para participar, conocer las necesidades del territorio y contribuir al desarrollo de proyectos comunitarios.
La iniciativa reúne a productores y cooperativas yerbateras de Misiones, organizaciones sociales y religiosas, clubes, espacios comunitarios, comercializadores y consumidores. El proyecto contempla, además, un mecanismo de identificación mediante número y código QR y la creación de un Fondo por los Barrios, destinado a financiar iniciativas surgidas desde las propias comunidades.
En el marco de la 44ª Jornada de Supermercadismo Argentino, que se realiza en Córdoba, la propuesta buscará sumar nuevos establecimientos y ampliar su alcance territorial.
—¿Cómo nace “Un Mate por los Barrios”?
—Nace de una pregunta muy simple: ¿podemos transformar una compra cotidiana en una herramienta de participación?
El mate forma parte de nuestra identidad. La yerba mate está presente en millones de hogares argentinos. Entonces pensamos que detrás de un producto que todos conocemos podía construirse algo más: una conexión entre quien produce, quien comercializa, quien compra y el territorio donde vivimos.
La propuesta busca que esa cadena no termine en la caja del supermercado.
—¿Qué sucede cuando una persona compra uno de estos paquetes?
—La persona adquiere la yerba, pero también tiene la posibilidad de formar parte de la experiencia.
Cada envase contará con una identificación y un código QR. A partir de allí, el consumidor podrá registrarse, conocer los proyectos que se desarrollen y participar de las instancias que se establezcan.
La idea es cambiar el papel tradicional del consumidor. No queremos solamente un consumidor que compra.
Queremos un consumidor que conoce, participa, propone y decide.
—¿Y qué ocurre con los recursos que genera la iniciativa?
—Una parte estará destinada al sostenimiento de la Mesa Ecuménica Argentina y otra se canalizará hacia el Fondo por los Barrios.
Ese fondo permitirá acompañar proyectos que surjan de las propias comunidades. Y aquí hay algo importante: no se trata de decidir desde arriba qué necesita cada barrio.
La propuesta es que sean las organizaciones y las personas que conocen la realidad territorial quienes identifiquen los problemas, elaboren proyectos y participen en su gestión.
—¿Qué tipo de organizaciones pueden participar?
—La propuesta contempla una participación amplia.
Pueden intervenir clubes de barrio, bibliotecas, centros culturales, organizaciones sociales, instituciones comunitarias, espacios religiosos, cooperativas y otras organizaciones que tengan presencia territorial.
Porque cada barrio tiene una realidad diferente. Lo que funciona en un lugar puede no ser lo que necesita otro. Por eso creemos que las soluciones tienen que construirse desde el territorio.
—¿Qué papel tiene la metodología de Planificación Participativa y Gestión Asociada?
—Es uno de los componentes centrales. La metodología PPGA, vinculada a FLACSO Argentina, aporta herramientas para trabajar con participación, concertación, negociación, consenso y gestión asociada.
Esto significa que no alcanza con conseguir recursos. También hay que construir la capacidad para ponerse de acuerdo, establecer prioridades, definir responsabilidades y llevar adelante un proyecto.
En definitiva, buscamos que el fondo no solamente financie proyectos, sino que también ayude a fortalecer las capacidades comunitarias.
—¿Entonces el proyecto no termina con la venta de la yerba?
—Exactamente. En realidad, allí comienza.
Podríamos imaginar una cadena tradicional: productor → supermercado → consumidor.
Nosotros queremos transformarla en una red:
productor → cooperativa → comercialización → consumidor → territorio → proyecto → comunidad.
Cada actor cumple una función. Y cada actor puede convertirse también en parte de una construcción colectiva.
—¿Qué importancia tienen los productores de Misiones?
—Son fundamentales. La iniciativa comienza con un producto profundamente argentino: la yerba mate.
Detrás de cada paquete hay productores y cooperativas yerbateras de Misiones.
La propuesta busca poner en valor ese trabajo y acercarlo a nuevos mercados, pero también generar una relación diferente entre producción, comercialización y consumo.
El producto no es solamente lo que está dentro del paquete. También representa el trabajo de quienes lo producen y la posibilidad de generar un vínculo con otras comunidades del país.
—¿Por qué se eligió el mate como punto de partida?
—Porque el mate atraviesa la vida cotidiana de los argentinos. Es una costumbre, una tradición y una forma de encuentro.
Y justamente por eso tiene una enorme capacidad simbólica. Queremos tomar algo cotidiano y preguntarnos:
¿Qué pasaría si cada vez que compramos un producto pudiéramos saber que una parte de esa acción ayuda a construir algo en nuestra comunidad?
Ahí aparece el verdadero sentido de la propuesta.
—¿Cuál será el desafío de la etapa que comienza en Córdoba?
—El desafío es ampliar la red.
La 44ª Jornada de Supermercadismo Argentino representa una oportunidad para presentar la campaña ante supermercados y cadenas regionales, explicar cómo funciona y comenzar a recibir pedidos de establecimientos interesados.
Queremos que la propuesta pueda llegar a distintas provincias y que cada vez más comercios puedan convertirse en puntos de encuentro entre el producto y la comunidad.
—¿Qué papel tienen los supermercados?
—Son un actor fundamental porque son el puente entre la producción y el consumidor.
Por eso necesitamos que los comercios comprendan que no estamos planteando solamente incorporar una nueva yerba a una góndola.
Estamos proponiendo incorporar una experiencia de participación. El supermercado puede convertirse en una puerta de entrada hacia el territorio.
—¿Y cómo se garantiza la confianza?
—Con transparencia, trazabilidad y participación.
El sistema de identificación de los envases, el registro de participantes y el seguimiento de los proyectos son elementos importantes para que las personas puedan conocer qué ocurre después de su compra.
Si queremos participación, primero tenemos que construir confianza.
—¿Qué esperan que ocurra finalmente en los barrios?
—Que aparezcan proyectos concretos. Que una organización pueda decir: “Tenemos esta necesidad”.
Que otras personas puedan sumarse. Que el proyecto pueda ser evaluado y gestionado colectivamente.
Y que quien compró una yerba en un supermercado pueda descubrir que esa compra también le permitió formar parte de algo que sucede en su comunidad.
—¿Cuál sería entonces el verdadero objetivo de “Un Mate por los Barrios”?
—Que la solidaridad deje de ser solamente una palabra y se transforme en participación concreta.
Comprar. > Participar. > Proponer. > Decidir. >Gestionar.
Ese es el camino que queremos construir.
—¿Qué mensaje le darían al consumidor?
—Que no subestime el poder de una decisión cotidiana.
A veces pensamos que participar significa asistir a una reunión, integrar una organización o realizar una acción extraordinaria.
Pero también podemos comenzar con algo tan sencillo como una compra. Un paquete de yerba puede ser solamente un paquete de yerba.
O puede convertirse en el comienzo de una conversación sobre qué necesita nuestro barrio y qué podemos hacer juntos.
Una compra, una comunidad
“Un Mate por los Barrios” propone, en definitiva, cambiar la pregunta. No solamente: ¿Qué compro?
Sino también: ¿Qué puedo ayudar a construir con mi compra?
La iniciativa busca que productores, cooperativas, supermercados, organizaciones y consumidores dejen de ocupar lugares aislados dentro de la cadena económica y comiencen a formar parte de una red territorial.
Porque detrás de cada mate hay una historia productiva. Y detrás de cada barrio hay una comunidad capaz de imaginar y construir su propio futuro.
Quizás el verdadero desafío sea lograr que una compra cotidiana no termine en la góndola, sino que continúe en el territorio.
Fuente: Multisectorial Federal de la Republica Argentina









2 comentarios
Es el comienzo de una nueva era de reinventarse volver alas bases volver a ser comunidad organizarnos para resistir en estos tiempos de incertidumbre y falta de políticas clara solo la comunidad organizada podrá resistir y hacer k la justicia social vuelva a ser el camino a tantas necesidades k sufran nuestros niños, adultos mayores y los discapacitados
Una ideal manera de sumar a todos y todas, usando el mate, en base a proyectos comunitarios, para avanzar contra la impudica barbaridad de ajustes y recortes de quienes tienen la manía del poder, para someter con hambre y miseria a quienes ponen a producir en el país.