PÉREZ ZELEDÓN, COSTA RICA – Con profundo pesar, este 15 de julio de 2025, Costa Rica se despide de don José Luis Abarca Méndez, un hombre ejemplar, nacido el viernes 30 de septiembre de 1927 en San Gabriel de Aserrí. Con 97 años al momento de su fallecimiento, don José Luis deja un legado que trasciende generaciones y geografías.
Huérfano desde pequeño, enfrentó la pobreza con dignidad y valentía. Su niñez fue marcada por carencias, incluso estrenando su primer par de zapatos a los diez años. Sin embargo, gracias a la solidaridad de algunas personas, fue trasladado en 1937 al Valle de San Isidro del General, donde iniciaría una vida de servicio a su pueblo.
Padre amoroso de once hijos, abuelo tierno y presente, fue conocido por su enorme inteligencia operativa a pesar de no contar con estudios superiores. Trabajador incansable, honrado y con un sentido del deber extraordinario, se desempeñó como funcionario municipal y llegó a ser alcalde del cantón de Pérez Zeledón entre 1980 y 1986.
LA GRAN AZAÑA
Pero su mayor hazaña ocurrió en silencio, sin cámaras ni medallas: durante la Guerra Civil de 1948, don José Luis fue pieza clave en la estrategia operativa de José Figueres Ferrer, don Pepe, expresidente de la República. Fue en su propiedad La Luchita, donde se escondieron armas, pertrechos, alimentos y municiones decisivos para asegurar posiciones clave, proteger vidas y garantizar el triunfo democrático que hoy goza Costa Rica. Su contribución —discreta pero vital— fue incluso comentada por Figueres en sus repetidas visitas a España.