Maria Virginia Rivero – Esposa de German Giuliani Abogado detenido en Venezuela
La voz de una esposa frente al drama de los presos políticos en Venezuela.
Ante Daniel Arias y por FM 91.5 Red de Costa María Virginia Rivero, esposa del abogado argentino Germán Giuliani, rompió el silencio y relató el calvario que atraviesa su familia desde la detención de su marido en Venezuela, donde permanece privado de su libertad en condición de preso político.
Giuliani viajó a Venezuela en abril del año 2025 por motivos laborales. A fines de mayo en un contexto de fuerte tensión política previo a elecciones, fue interceptado en la vía pública.
Según relató Virginia el simple hecho de haber sido identificado como extranjero por su acento, derivó en su detención; “Le preguntaron el nombre y al escuchar el acento lo secuestraron”, afirmó.
Durante los primeros siete meses, el abogado permaneció detenido en un comando en Caracas, bajo condiciones extremas: sin acceso a la luz solar, confinado en una celda y sin contacto regular con el exterior. Solo pudo salir una vez, para una audiencia judicial que, tal como había anticipado el Foro Penal de Venezuela, no prosperó. “Nos dijeron que no iba a avanzar porque no había pruebas, como ocurre con la mayoría de los presos políticos”, explicó Virginia Rivero.
El 21 de diciembre, German Giuliani fue trasladado junto a otros detenidos políticos a una cárcel de máxima seguridad. A partir de ese momento, su familia perdió todo rastro de él. “Fue desesperante, no sabíamos dónde estaba ni cómo se encontraba”, recordó su esposa.
Hasta entonces, lograban hacerle llegar alimentos y elementos básicos a través de familiares de otros detenidos. Recién el 16 de enero casi un mes después del traslado, Virginia recibió una llamada de su esposo, fueron apenas dos minutos, vigilados y programados.
Ante un maremoto de sentimientos enconrados, “Lo primero que quiso saber fue cómo estaban nuestros hijos, su mamá, su papá, a él lo único que le importaba era su familia”, manifestaba Virginia en la entrevista visiblemente emocionada por el tono de voz.
La comunicación llegó en medio de anuncios oficiales del gobierno venezolano sobre una posible liberación gradual de presos políticos y el envío de una comisión internacional, impulsada por Estados Unidos, para revisar estos casos.
Sin embargo nos advirtió que las excarcelaciones se han dado “a cuentagotas” y sin criterios claros. “Se decía que los argentinos iban a quedar para lo último. Yo confío en Dios y sé que pronto los van a liberar”, sostuvo apoyada en su fe.
Virginia Rivero aseguró que logró sostenerse durante meses de angustia gracias a la ayuda de personas que se cruzaron en su camino y al acompañamiento espiritual. “Fue una pesadilla, pero también sentí la presencia de Dios todo el tiempo”, afirmó.
Actualmente, aguarda un llamado de Cancillería Argentina, que le informará el momento de la liberación de su esposo. “Ya estoy preparada para ir a buscarlo”, aseguró con una tono de ansias a poner fin a esta pesadilla.
El testimonio de María Virginia Rivero vuelve a poner en el centro de la escena la situación de los presos políticos en Venezuela y el impacto humano que estas detenciones generan en las familias, que viven meses —y años— marcados por la incertidumbre, el dolor y la esperanza.

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