El libro escrito por Roly Salvatierra e ilustrado por Juan Carlos Quattordio es una antología compuesta por 10 relatos cortos que transitan entre el cuento urbano, la crónica costumbrista, la viñeta filosófica y el realismo mágico/fantástico.
Estuve en la presentación de esta obra en la ciudad de Mar del Plata (Argentina), y lo menciono desde el vamos en esta reseña porque el autor vive y se inspira en la cotidianeidad de este lugar.
El hilo conductor del libro es su narrador principal, Roly Salvatierra, un “tachero” (taxista) marplatense, bohemio y polifacético (ex locutor de radio, fanático del fútbol y melómano) que actúa como alter ego o heterónimo de Ricardo Silva, psicólogo clínico y docente. A través de la mirada de Roly, el texto recopila vivencias de la calle, reflexiones existenciales, diálogos desopilantes y homenajes a la cultura popular.
Desde el prólogo, el Profesor de Letras y Doctor en Historia, Gabriel Cabrejas, nos aclara que “Todo lo narrado sucedió y hasta alguno tiene fecha de acontecer, contexto reconocible y personajes que, no por conocerlos o desconocerlos nosotros lectores, salieron completamente de la inventiva, frondosa pero modesta en su primera presentación pública, del Roly escritor, a la sazón transcriptor de emociones vividas a la linealidad del cuento”.
El libro propone la construcción de la identidad a través del vínculo social y el relato oral. Mar del Plata funciona como un personaje más. Las calles (Luro, Chile, Perú), la plaza San Martín, la Catedral, las galerías céntricas y la costa sirven de escenario para mitologías urbanas y disputas de grafiteros. El texto está plagado de cultura pop, rock y cómic; de referencias que van desde Syd Barrett y Pink Floyd, pasando por Diego Maradona, Ricardo Bochini y Jorge Luis Borges, hasta íconos del cine y la televisión como Star Wars, Taxi Driver o Los Vengadores.
Los cuentos son breves, ágiles y directos. Tienen un ritmo casi radiofónico o conversacional. Existe un tono implícito de trinchera cultural: la escritura se plantea como un escudo contra el “neofascismo”, la alienación “tecno-digital” y la deshumanización contemporánea.
La participación de Juan Carlos Quattordio (historietista, guionista y director de dibujos animados, con trabajos en revistas emblemáticas del género) eleva sustancialmente el valor del libro. Sus viñetas cargadas de detalles, texturas y simbolismos surrealistas encajan a la perfección con la densidad de referencias de los textos. Las imágenes dotan a la obra de una dimensión de “libro de artista” o antología de culto.
Volver a la fuente es un libro bohemio y visceral. Logra rescatar la tradición del cuento de café, el cómic de trinchera y la mitología de barrio. Es un valioso testimonio de resistencia cultural que celebra la amistad, el arte pop, la memoria analógica y la necesidad vital de contar historias frente al vértigo del siglo XXI.
Por último, vale destacar a Lepidoptera, una editorial independiente que toma el riesgo de publicar a nuevos autores, y viene a darnos a los lectores y críticos alternativas refrescantes.
Volver a la fuente (2026)
Autores: Ricardo Fabián Silva (bajo el heterónimo Roly Salvatierra) e ilustrado por Juan Carlos Quattordio.
Prólogo y Epílogo: Gabriel Cabrejas y Juan Carlos Quattordio.
Editorial: Lepidoptera (Mar del Plata, Argentina).









3 comentarios
Excelente reseña, como siempre. Gracias mil por rescatar del anonimato a estos talentosos pero noveles autores y a mi pequeña editorial.
Muy lúcida, certera y generosa tu reseña, Jorge! Como te lo he dicho muchas veces, siempre te recuerdo cuando nos conocimos en la Galería Sur (frente al Cine Regina), allá por el verano de 1985, y de las veces que la vida nos reencontró, en especial durante las Galas Literarias del Centro Cultural La Rada, donde me invitaste a publicar algunos de mis primeros relatos de ficción para tu Revista Poética. Sé que siempre has sido un trabajador inclaudicable de la cultura y el humanismo, un caballero en todos los sentidos, y esta reseña que has escrito para tu blog es un alto honor para mí y para el amigo Roly Salvatierra. Abrazo fraterno!
Muy buenas reseñas! Muy gratas para leer y ayrapan