por María José Luque Fernández
Me sentaba en aquel montículo dónde la luz me permitía observar todo lo que a mi alrededor había, aquellos edificios de colores, – como el pañuelo tribales que lucias sobre tu vestido azul al volver de Europa- las estrechas calles que partían del eje central, ese camino de asfalto que llevaba hasta el mar.
Desde afuera todo aquello parecía distinto, era como si pintara yo misma un lienzo con más luz y con más dulzura en esas figuras– sombras- como las de vuestra merced en vuestros duelos – que parecían retorcerse entre los pequeños espacios que dejaban a su paso los automóviles que como orugas transcurrían por la avenida.
Podía haberme acercado paseando hasta el mar, ese acantilado donde el agua golpeaba con fuerza la dura roca, desmenuzándola como si fuera una menudez más mientras en ruidoso murmullo me abrazaba. El verde de tus ojos estaba allí – verdes eran los ojos de Minerva- deslumbrándome sin piedad mientras el ocaso llegaba a pasos agigantados, cegándome como ese -sol naciente- que deslumbra en la mañana.
No sabría decirte por qué, pero al bajar esta mañana del tren de camino aquí, sentí que podía ser yo como ella – esa chica «Rachel» que inventaba historias felices reflejando su deseo de encontrar la felicidad- ¿Por qué no? es algo que todos queremos.
Con paso lento, como deslizándome sobre este lienzo que comento, – me doblego sobre mi misma- como el bambú que bajo la nieve es noble.- estirando mi sombra hasta alcanzar la cima, aquella sobre la que escribo estas letras, deleitandome en el paisaje prefabricado a mi antojo en el que estoy – deslizándome- atemporalmente hasta encontrar mi cobijo en esa – soledad – mia .
Descubrir en esa ignorancia mía el renacer de la – flor de nieve – que bajo su manto la nieve protege su simiente – identidad y amistad propia- abrigándo-la, el regurgitar de las profundidades de la tierra el agua pura que calmará mi sed en ese despertar sereno en el que me embauco, el comienzo del – arcoiris – en el iris de tus ojos y por qué no el dulzor del néctar de la blanca flor en tus rosados labios que elevan mi latido provocando que las notas del pentagrama se pregunten -¿dónde está mi sol?-
«Mi sol no está en el cielo, sino protegido bajo la nieve de este silencio nuestro, donde la simiente de tu latido hace que mi pentagrama encuentre, por fin, su nota perdida.»
@María José Luque Fernández
Anotaciones sobre el texto.- Libros y citas o escenas que aparecen en el texto:
*Memorias de África*
Libro autobiográfico escrito por Karen Blixen.- En la pelicula, escena de la cena de gala tras su regreso de Europa en la que viste de otra manera.- contrastando el sofistacado azul con la fuerza que dan los patrones tribales.- Quizás, reforzando su imagen de «Sherezade» moderna, uniendo dos mundos.
*El capitán Alatriste*
Libro escrito por Arturo Pérez-Reverte.- En el primer libro.-Escena un callejón estrecho y oscuro cerca de las siete chimeneas en Madrid. Entre las sombras ocultos por sus capas esperan. Resultan ser el Príncipe de Gales y el Duque de Buckingham.
*Rimas y Leyendas de Bécquer*
Rima XII.- Por qué son, niña, tus ojos.
Porque son, niña, tus ojos
verdes como el mar te quejas:
verdes los tienen las náyades,
verdes los tuvo Minerva
y verdes son las pupilas
de las hurís del profeta.
*El imperio del sol*
Es un libro semi autobiográfico de J.G. Ballard.-
Un niño atrapado en un campo de concentración, Jim, estudia a sus captores, los japoneses y encuentra satisfacción en ello y en su tecnología, aviones Zero. El sol naciente en sus banderas es para él un símbolo de fuerza.
*La chica del tren*
Es un libro del género thriller psicológico.- Rachel ha perdido su trabajo y su matrimonio e inventa vidas para la pareja (Jess y Jason) que ve desde el tren basadas en sus deseos de ser feliz.
*Colección de poemas (Haikus) de Matsuo Bashō,recopilados por sus alumnos*
Ore take ya
yo wa sakasama no
yuki no take
(Bambú quebrado/el mundo está al revés,/nieve en el bambú)
* Siddhartha escrito por Hermann Hesse*
Siddhartha camina con una mirada nueva, atravesando colinas y bosques, deslizándose en un estado de presencia absoluta.
*El libro del desasosiego de Fernando Pessoa*
«Lo que vemos no es lo que vemos, sino lo que somos. […] Me deslizo, como si no fuera yo, por un tiempo que no existe, en una soledad que es mi único hogar.»
*El libro Flor de Nieve y el abanico secreto escrito por Lisa See*
Libro ambientado en China que explora la amistad femenina metafóricamente. Una flor que debe sobrevivir a inviernos sociales y personales de extrema dureza.
«En el exterior, el mundo puede estar helado y cubierto de nieve, pero en nuestro refugio secreto, la simiente de lo que somos late con la fuerza de mil primaveras.»
«Ese arcoíris en tu mirada es el lenguaje que solo nosotros sabemos leer, un abanico secreto desplegado en un despertar sereno.»
*Metáfora de la «simiente abrigada» Mi sol…*
«Mi sol no está en el cielo, sino protegido bajo la nieve de este silencio nuestro, donde la simiente de tu latido hace que mi pentagrama encuentre, por fin, su nota perdida.»








