- La FAO y la Organización Meteorológica Mundial apuntan que lleva a los sistemas agroalimentarios al límite en todo el mundo
Los episodios de calor extremo amenazan actualmente el sustento y la salud de más de 1.000 millones de personas, provocando la pérdida anual de medio billón de horas de trabajo, y se prevé que los daños a los rebaños de ganado y a los cultivos aumenten considerablemente en el futuro.
Los trabajadores agrícolas y los sistemas agroalimentarios se encuentran en primera línea y absorben los mayores impactos de las altas temperaturas, según el informe ‘Calor extremo y agricultura’, publicado este miércoles por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y la Organización Meteorológica Mundial (OMM).
El informe indica que la frecuencia, intensidad y duración de los episodios de calor extremo han aumentado drásticamente en el último medio siglo, con preocupantes repercusiones en los sistemas agroalimentarios y los paisajes,
El calor extremo se refiere a situaciones en las que las temperaturas diurnas y nocturnas superan sus rangos habituales durante un período prolongado, lo que provoca estrés fisiológico y daños físicos directos a los cultivos, el ganado, los peces, los árboles y los seres humanos.
El informe examina cómo el calor extremo se propaga a través de los sistemas agrícolas y cómo las olas de calor pueden interactuar con otras variables climatológicas, como la lluvia, la radiación solar, la humedad, el viento y la sequía, para desencadenar efectos compuestos que causan estragos en individuos y ecosistemas enteros.
“Este trabajo destaca cómo el calor extremo es un importante multiplicador de riesgos, que ejerce una presión creciente sobre los cultivos, el ganado, la pesca y los bosques, y sobre las comunidades y economías que dependen de ellos”, según QU Dongyu, director general de la FAO.
Celeste Saulo, secretaria general de la OMM, añadió que “el calor extremo define cada vez más las condiciones bajo las cuales operan los sistemas agroalimentarios” y actúa como “un factor de riesgo compuesto que magnifica las debilidades existentes en los sistemas agrícolas”.
RECOMENDACIONES
El informe señala la necesidad de innovación y la implementación de medidas adaptativas como el mejoramiento genético selectivo y la elección de cultivos ajustados a la nueva realidad climática, el ajuste de los períodos de siembra y la modificación de las prácticas de manejo que puedan proteger los cultivos y las actividades agrícolas de los impactos del calor extremo.
Además, los sistemas de alerta temprana son una herramienta importante para ayudar a los agricultores en sus esfuerzos por responder al calor extremo.
El acceso a servicios financieros -transferencias de efectivo, seguros y planes de pago, planes de protección social con capacidad de respuesta ante crisis y otras formas- sustenta todas las categorías de opciones de adaptación, según el informe.
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