La portavoz del PSOE en el Ayuntamiento de Madrid, Reyes Maroto, ha encendido el debate sobre la justicia fiscal en la capital al anunciar que pedirá una revisión de la tasa de basuras en función del número de personas que habitan en cada vivienda. Esta propuesta, que busca corregir lo que considera una “injusticia estructural”, podría tener implicaciones más allá de Madrid, especialmente en ciudades como Málaga, donde también se está reformulando el modelo de gestión de residuos urbanos.
¿Qué propone Maroto y por qué es relevante?
Durante una entrevista con Servimedia, Maroto criticó que actualmente “paga lo mismo una viuda que vive sola que una familia con cinco hijos” si el valor catastral de la vivienda es el mismo. Según la portavoz socialista, el sistema actual no responde al principio de “quien contamina paga”, ya que se basa únicamente en el valor catastral y no en el número de ocupantes ni en la gestión responsable de los residuos.
Además, el PSOE pedirá que se bonifique la tasa a las familias que practican compostaje en huertos urbanos o que utilizan puntos limpios, incentivando así comportamientos sostenibles.
¿Cómo afecta esto a Málaga?
La ciudad de Málaga se encuentra en pleno proceso de adaptación a la nueva Ley de Residuos y Suelos Contaminados, que exige a los municipios aplicar una tasa de basuras más justa y proporcional. Según La Opinión de Málaga, el Ayuntamiento ha introducido cambios en la fórmula de cálculo para evitar litigios como los que enfrenta Madrid. En lugar de usar el consumo de agua como referencia, Málaga optará por un modelo que considera tanto el valor catastral como el número de personas empadronadas en la vivienda.
Este enfoque se alinea parcialmente con la propuesta de Maroto, aunque en Málaga aún se debate cómo aplicar el componente variable sin generar distorsiones. El coste anual podría alcanzar los 224 euros por hogar, aunque se estima que la mayoría pagará una media de 93 euros.
Tasa de basuras ¿Qué modelo fiscal es más justo?
La crítica de Maroto pone sobre la mesa una cuestión clave: ¿debe la tasa de basuras reflejar el impacto ambiental real de cada hogar? En Málaga, el debate se ha centrado en cómo vincular el consumo de agua con la generación de residuos, aunque expertos advierten que esta relación no siempre es directa.
La propuesta de incluir bonificaciones para quienes hacen compostaje o usan puntos limpios también podría aplicarse en Málaga, donde existen iniciativas de huertos urbanos y programas de reciclaje que aún no reciben incentivos fiscales.
Un problema de gestión más que de recaudación
Maroto también denunció que, a pesar de que Madrid gasta 700 millones de euros al año en recogida de residuos, la ciudad sigue sucia y mal gestionada. En Málaga, aunque el presupuesto es menor, los ciudadanos también expresan malestar por la limpieza urbana, especialmente en barrios periféricos.
La comparación entre ambas ciudades revela que el problema no es solo cuánto se recauda, sino cómo se gestiona. La tasa de basuras debe ser una herramienta para mejorar el servicio, no solo para equilibrar las cuentas municipales.
¿Qué puede aprender Málaga?
La propuesta del PSOE en Madrid podría servir de referencia para Málaga en varios aspectos:
- Incluir criterios sociales en el cálculo de la tasa, como el número de ocupantes.
- Premiar la gestión responsable de residuos con bonificaciones.
- Evitar modelos regresivos que penalicen a quienes menos contaminan.
- Mejorar la transparencia en el uso de los fondos recaudados.
Conclusión: hacia una fiscalidad ambiental más justa
La tasa de basuras no debe ser solo un impuesto más. Debe convertirse en una herramienta de transformación urbana, que incentive el reciclaje, la equidad y la sostenibilidad. Málaga, al igual que Madrid, tiene la oportunidad de liderar este cambio. Pero para ello, necesita escuchar a sus ciudadanos, aprender de otras ciudades y apostar por un modelo fiscal que refleje no solo lo que se paga, sino cómo se vive.
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Fuente Servimedia



