“La universidad pública está en un punto crítico”
Con esta frase iniciamos una charla con la Dra ADRIANA RODRIGUEZ.
La decana de la Facultad de Agronomía de la Universidad de Buenos Aires (UBA), Adriana Rodríguez, advirtió sobre la grave situación que atraviesan las universidades públicas argentinas debido al deterioro presupuestario y la pérdida de poder adquisitivo del personal docente y no docente. En diálogo con el periodista Daniel Arias, Rodríguez describió un panorama “muy preocupante” que compromete la calidad académica, la investigación y la extensión universitaria.
Según la decana, el 90% del presupuesto universitario se destina a salarios, mientras que el resto cubre gastos de funcionamiento. Sin embargo, tras la devaluación de diciembre de 2022 y la falta de actualizaciones salariales acordes a la inflación, los sueldos docentes perdieron cerca del 40% de su poder adquisitivo. “En los últimos dos años renunciaron 77 docentes, un 11% del plantel, y otros 25 se jubilaron anticipadamente. Muchos de ellos se fueron a universidades o institutos del exterior, como Chile, Brasil, Estados Unidos o Europa”, explicó.
Rodríguez destacó que formar a un profesional o investigador de alto nivel lleva más de diez años de inversión estatal entre la carrera de grado y el doctorado, por lo que la pérdida de personal calificado “es irreparable en el corto plazo”. Aun si se aplicara la Ley de Financiamiento Universitario, advirtió, muchos de los investigadores que emigraron “no volverían, porque ya se establecieron en otros países con sus familias”.
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La decana también subrayó la contradicción entre las políticas oficiales y el desfinanciamiento actual. “El propio Poder Ejecutivo declaró prioritario el desarrollo agropecuario y biotecnológico, actividades que se generan mayoritariamente en las universidades públicas y en organismos como el CONICET. Sin embargo, no destinan los recursos necesarios para sostenerlas”, cuestionó.
Ante las acusaciones de falta de transparencia en el uso de fondos, Rodríguez fue categórica: “La UBA se audita permanentemente. Todos los informes están disponibles en la página de la universidad y también se realizan auditorías externas del Congreso Nacional. Todo está claro y accesible”.
Además, resaltó la importancia de los proyectos de extensión universitaria, que benefician directamente a la comunidad. “Trabajamos con pequeños productores del cinturón hortícola bonaerense y en muchos otros proyectos sociales. La universidad pública no sólo forma profesionales: mejora la vida de la sociedad”, afirmó.
Consultada sobre el inicio del ciclo lectivo 2026, Rodríguez advirtió que las condiciones son “muy complicadas”. Aunque la facultad genera algunos recursos propios mediante convenios con empresas, estos fondos “sólo alcanzan para cubrir el funcionamiento básico”. Como ejemplo, mencionó un pabellón clausurado desde diciembre de 2022 por daños estructurales, cuya reparación resulta imposible afrontar con los recursos disponibles.
“La universidad pública es el motor del desarrollo científico y tecnológico del país. Si no se invierte en ella, el conocimiento y el futuro se van por la puerta”, concluyó Rodríguez, quien apeló a la sociedad y a las autoridades a “comprender el rol estratégico y social de la educación superior pública”.








