Los límites estructurales del proyecto de Javier Milei se enfrentarán este domingo al desafío de sostener el poder con o sin una base legislativa sólida.
El próximo domingo habrá elecciones en todo el territorio nacional para renovar la mitad de la Cámara de Diputados de la Nación. Se trata, sin duda, de uno de los comicios de medio término que más interés han despertado desde el retorno de la democracia. De modo que el escrutinio provisorio va a acaparar la atención «online» de millones de argentinos.
Nadie puede anticipar hoy con seguridad cuál sera el resultado final, por supuesto. Pero, al menos, podemos construir una tabla que proponemos para ir vislumbrando minuto a minuto cuál sería la capacidad de gobernabilidad futura con la que contará La Libertad Avanza (LLA). Y eso ya a partir de los primeros datos oficiales que se conozcan.
Es decir, sin la ayuda de aliados- necesitará el presidente Javier Milei a partir del 10 de diciembre para contar en la «cámara baja» con el «mágico» tercio de los votos. De eso se trata. De una cuestión matemática de importantes consecuencias políticas.
Si el Poder Ejecutivo consigue ese tercio propio, lo que haga el espectro opositor del Poder Legislativo le traerá muchas menos preocupaciones. Esa es una de las cuestiones que en estos días despiertan más curiosidad en los círculos políticos, sindicales, empresariales y de las organizaciones sociales.
No olvidemos que se necesitan dos tercios de los votos en las cámaras legislativas para situaciones de suma importancia institucional. Entre ellas las exclusiones de miembros, los juicios políticos eventuales, la posibilidad de una reforma constitucional, la capacidad parlamentaria de anular vetos presidenciales, reglas especiales de insistencia en el trámite bicameral, etcétera.
Si el oficialismo no cuenta con un tercio propio, puede construirse una suma de opositores que consigan por su parte sus propios dos tercios, imponiendo así su criterio. Esta circunstancia ya ha ocurrido últimamente y fue un dolor de cabeza para la Casa Rosada, puesto que inevitablemente le hace pagar costos políticos.
También sabemos que en esta oportunidad estarán en juego 127 bancas que se repartirán de acuerdo a lo que decidan los votantes. Se trata de la mitad de ese cuerpo, tal como ordena nuestra Constitución Nacional que debe ocurrir cada 2 años.
Es un hecho que las últimas encuestas han señalando que ingresarán más diputados por fuera de las listas de LLA que por dentro. De manera que la incógnita preelectoral hoy consiste en cuál será la diferencia entre lo que obtenga LLA frente al resto de las fuerzas políticas.
El humor social general a partir de diciembre será determinante, puesto que el apoyo de aliados podría aún reducirse si el gobierno de Javier Milei sigue perdiendo consenso ciudadano.








