En un despliegue vigoroso y cargado de simbolismo, el Ballet Cultural Kari Kari, embajador de la milenaria cultura de Rapa Nui, inicia una gira internacional que recorrerá cuatro festivales emblemáticos, con el propósito de compartir y fortalecer las tradiciones del territorio más remoto del planeta. Esta travesía cultural no solo amplía la voz de Rapa Nui, sino que promueve un diálogo profundo con otros pueblos originarios del vasto Pacífico, revelando tanto sus orígenes comunes como sus ricas singularidades.

Tras un exhaustivo viaje que sumó cerca de 27 horas de vuelo, escalas técnicas de 9 horas y un traslado terrestre de dos horas, la delegación arribó a Taiwán, cuna primordial de las culturas austronesias. Aquí, en el corazón de Asia, se gestó una conexión ancestral que ha viajado por siglos hacia las islas del Pacífico, dejando en su estela un entramado de conocimientos sobre navegación, lenguaje, veneración a los antepasados y un vínculo inquebrantable con la memoria ancestral.
La invitación del Gobierno del Condado de Hualien, territorio que alberga a la mayoría de los pueblos originarios taiwaneses, posicionó al Ballet Kari Kari como invitado distinguido en el Pacific Austronesian Joint Harvest Festival. Este magno evento celebra la prosperidad y el inicio de la cosecha del arroz, y es una plataforma excepcional para reafirmar la identidad cultural de estos pueblos. La primera chispa de este vínculo se encendió durante el Festival de las Artes y Culturas del Pacífico en Hawái (2024), se fortaleció con la visita a Rapa Nui para la emblemática Tāpati y ahora se consolida en tierras taiwanesas.

Los diez días de inmersión cultural fueron una experiencia transformadora, en los que los dieciséis pueblos originarios participantes compartieron sus danzas y relatos ancestrales. Cada movimiento escénico, cada coreografía, fue un testimonio vivo de la tradición oral transmitida a lo largo de generaciones, un lenguaje universal que trasciende el tiempo y el espacio.
La delegación de Kari Kari culminó su estancia con la entrega solemne de una réplica de moai, bautizada como Tuki Nui en homenaje a Marcos Tuki, el artista principal de la representación y motor incansable durante los tres días de festivales. Este acto simboliza la alianza cultural y el respeto mutuo, con la Fundación Ao Tupuna como garante de la coordinación y preservación de este legado.

Pero la ruta del Ballet Kari Kari no se detuvo en Taiwán. Su travesía los llevó hacia Tahití, donde participaron en los prestigiosos Festivales Heiva Raromataꞌi y Bora Bora. Frente a más de quince mil asistentes, no solo desplegaron la majestuosidad de sus danzas, sino que también se integraron en las competencias deportivas y tradicionales, reafirmando la vitalidad de sus tradiciones en la isla de Raiatea durante tres intensas jornadas.








