Nora Albalat construye en esta novela una investigación genealógica que se transforma, capítulo a capítulo, en ficción amorosa, y que vuelve luego sobre sí misma para revelar sus propias costuras.
La estructura en dos partes -las «Pistas» de la búsqueda documental y «El amor en los tiempos de Delia», la reconstrucción novelada- es una gran virtud narrativa: la autora no oculta el andamiaje de su indagación, sino que lo convierte en materia literaria, dejando que el lector participe del mismo hallazgo progresivo que ella vivió durante años.
Hay algo profundamente conmovedor en el gesto de origen: una foto encontrada por casualidad en la infancia, una pregunta sin respuesta que atraviesa generaciones, y la decisión adulta de «desenredar la madeja» que toda la familia había preferido no tocar. Albalat escribe con la honestidad de quien no busca señalar culpables sino, como ella misma dice citando a Hellinger, restablecer una verdad. Esa mirada compasiva hacia Delia, hacia Matilde, hacia el propio silencio familiar, le da a la novela una madurez emocional que evita el melodrama pese a tratar un tema devastador.
La historia de amor entre Delia y Miguel, construida a partir de la carta inicial y sostenida por una tensión de época (la vigilancia materna, las normas de un colegio de pupilas, la diferencia de edad, el disimulo social) logra un tono de época verosímil sin caer en el pastiche histórico. Y el cierre, con la correspondencia entre Matilde y Rosa desde el hospital, y el poema final atribuido a Delia, alcanza una desolación genuina que justifica todo el recorrido previo.
Lo más singular del libro es su decisión final de desmontar la ficción ante el lector: las «Pistas 15 a 18» -escritas ya desde el rol de autora, no de narradora- cuentan cómo la realidad siguió aportando piezas (una foto encontrada después de publicado el libro, una coincidencia asombrosa con un nombre inventado) que confirmaron o ampliaron lo que la imaginación ya había intuido. Ese vaivén entre investigación y literatura, entre lo que se sabe y lo que se necesita imaginar para completar una historia familiar rota, es lo que convierte a ¿Quién es Delia? (Editorial Lágrimas de Circe, Faja de Honor de la sociedad de Escritores de la Provincia de Buenos Aires) en algo más que una novela de época: es un ejercicio de memoria reparadora, escrito con el coraje de quien decide, por fin, preguntar.









2 comentarios
Gracias Jorge! Captaste mi intención con total claridad. Me emocioné a leerte.
Excelente novela de Nora Albalat. Para leer sin pausa