En un tiempo marcado por la hiperconectividad, la sobreestimulación digital y el ritmo frenético del día a día, Batch Playing, de la artista e investigadora Priscilla Vela, irrumpe como un soplo de aire fresco y una llamada urgente al redescubrimiento del juego libre y creativo en la infancia. Publicado por Lunwerg Editores, este libro no es solo una guía práctica para padres y educadores, sino una propuesta cultural transformadora que replantea nuestra relación con el tiempo, la infancia y la imaginación.
Del batch cooking al batch playing: una metáfora luminosa
Inspirado en el concepto culinario de batch cooking —la práctica de preparar varias comidas por adelantado para facilitar el día a día—, Batch Playing adapta esta lógica a la esfera del juego infantil. La premisa es tan sencilla como poderosa: preparar con antelación kits de materiales versátiles que, como ingredientes mágicos, alimenten horas de juego autónomo, creativo y sin pantallas.
Lejos de ser una mera manualidad programada, cada uno de los 20 kits propuestos por Vela es una invitación a explorar el mundo desde la curiosidad, el ensayo y el error. No hay objetivos finales ni resultados esperados. Solo posibilidades. “Es un lienzo en blanco, infinitas aventuras en potencia”, escribe la autora.
Una estética sin manual
En un contexto saturado de libros de actividades con instrucciones paso a paso y fotografías para imitar, Batch Playing se desmarca radicalmente. Como advierte Vela, este libro no contiene normas, ni edades recomendadas, ni listas cerradas de materiales, ni resultados esperados. No busca domesticar la creatividad infantil sino liberarla. Así, en lugar de pautas rígidas, el lector encontrará detonantes, sugerencias, preguntas abiertas y, sobre todo, una filosofía: el juego como proceso abierto, no como producto.
El enfoque de Priscilla Vela bebe de pedagogías respetuosas y vanguardistas como Montessori, Reggio Emilia o el movimiento de “piezas sueltas”, al que ya dedicó sus dos libros anteriores. En esta nueva entrega, su propuesta evoluciona hacia una práctica doméstica sostenible y accesible, orientada a familias reales, con tiempo y recursos limitados, pero con el deseo profundo de ofrecer experiencias significativas a sus hijos.
Jugar sin filtros: sostenibilidad, inclusión y libertad
Uno de los aspectos más destacables de Batch Playing es su compromiso con la sostenibilidad y la inclusión. Los kits están pensados para construirse con materiales caseros, reciclados o reutilizables. Aquí no se trata de comprar juguetes caros, sino de resignificar lo cotidiano: una caja de cartón puede ser una ciudad, una linterna, una historia de luces y sombras. Este enfoque no solo es ecológico, sino que democratiza el acceso al juego creativo.
Además, el libro desmonta estereotipos de género y promueve la diversidad en todas sus formas. Cada kit puede ser usado por cualquier niño o niña, independientemente de su edad, capacidades o intereses. La clave está en adaptar los materiales al contexto y observar cómo cada pequeño ser humano reacciona, crea y transforma su entorno desde su unicidad.
Un acto de resistencia cotidiana
En un mundo que tiende a colonizar todos los aspectos de la infancia —desde la alimentación hasta el aprendizaje, pasando por el ocio—, Batch Playing se alza como un manifiesto por la libertad del juego. Preparar un kit no es solo un gesto logístico; es un acto simbólico de confianza en el niño, en su capacidad para inventar, equivocarse y reinventarse sin guías ni recompensas externas.
El papel del adulto, según Vela, es esencial pero no protagonista. Debe ser un facilitador, un observador atento y, en ocasiones, un cómplice. Pero siempre desde el respeto, sin invadir el universo mágico que el niño construye. “Si la presencia adulta interrumpe más que ayuda, es mejor dar un paso atrás”, aconseja la autora.
Los kits: un laboratorio infinito de posibilidades
Los 20 kits que propone el libro abarcan un abanico amplísimo de experiencias. Desde el clásico “cesto de los tesoros” para bebés, adaptado a múltiples niveles sensoriales, hasta propuestas más complejas como La ciudad de papel o Laboratorio sensorial, cada kit abre puertas a mundos distintos.
Por ejemplo, el kit Luz, inspirado en el Atelier Raggio di Luce de Reggio Emilia, propone explorar la oscuridad con linternas, materiales fluorescentes y juegos de sombras. Una forma poética y pedagógica de acercarse a la ciencia, el arte y la narración. Por su parte, La ciudad de papel convierte un simple paquete de folios en un escenario de construcción colectiva, estimulando el pensamiento espacial, la colaboración y la estética.
Uno de los kits más sugerentes es Pociones, donde se combinan ingredientes comunes —agua, colorantes, bicarbonato, vinagre— para crear “polvitos mágicos burbujeantes”. No hay mejor metáfora para describir el espíritu del libro: materiales humildes que, en las manos adecuadas, se transforman en magia.
Tiempo, aburrimiento y juego profundo
Otro de los grandes aciertos del libro es su reivindicación del tiempo y del aburrimiento como valores culturales. Frente al modelo de entretenimiento constante, Batch Playing propone espacios lentos, abiertos, sin guion, donde el niño pueda entrar en un estado de “juego profundo”. Ese momento en que la atención se afina, la mente se expande y el cuerpo se mueve con sentido propio.
Lejos de ser una pérdida de tiempo, como a menudo se etiqueta desde la productividad adulta, el aburrimiento es presentado aquí como un terreno fértil para la invención. “El incalculable valor del tiempo… y del aburrimiento”, reza uno de los capítulos. Y es que sin tiempo libre —libre de obligaciones, de pantallas y de directrices— no hay juego auténtico. Y sin juego auténtico, no hay infancia plena.
La autora: una extraterrestre muy humana
Priscilla Vela es muchas cosas: música clásica y experimental, artista multidisciplinar, madre, divulgadora. Pero sobre todo, es una creadora de mundos. Su proyecto LaPieza y su blog Mamá Extraterrestre son referencias en el ámbito de la crianza respetuosa y la educación alternativa. Vive en la Asturias rural, donde ha fundado Inventarium, un laboratorio de juego en plena naturaleza.
Con más de 30 años de trayectoria artística y educativa, Vela combina una sólida base teórica con una sensibilidad estética muy afinada. Su escritura es cálida, cercana, llena de imágenes poéticas y metáforas luminosas. Leerla es como sentarse a conversar con una amiga sabia que ha pasado por lo mismo que tú, pero ha encontrado un modo distinto de mirar.
Un libro que es mucho más que un libro
Batch Playing no es un manual ni una tendencia. Es una propuesta cultural, ética y estética que revaloriza lo más elemental: el juego. En sus páginas no solo se encuentra una guía de actividades, sino una nueva forma de entender la infancia, el tiempo y la creatividad. Un libro que no enseña a hacer cosas, sino a mirar de otra manera. Y, quizás, a recuperar algo que creíamos perdido: la capacidad de jugar por jugar, sin motivo ni fin, como cuando éramos niños.
Este libro es, en definitiva, una herramienta poderosa para las familias del siglo XXI que buscan reconectar con una crianza más lenta, más consciente y más gozosa. Una propuesta que no solo facilita el día a día, sino que siembra en los niños y niñas las semillas de una imaginación libre, salvaje y luminosa. Una obra imprescindible para educadores, padres, artistas y cualquier persona que haya comprendido que, como decía Bernard Shaw, “no dejamos de jugar porque envejecemos; envejecemos porque dejamos de jugar”.








