por María José Luque Fernández
Hablar de silenciamiento en la antigüedad es complejo ya que no quedaron registros documentados de un numero importante de hombres y mujeres que pudieron ser importantes en el transcurrir de la historia de la humanidad.
La figura de Jesús de Nazaret aparece como una de las personas más claramente sometidas a intentos de control discursivo, censura pública y eliminación física en fuentes verificables.
¿Qué significaba silenciar en el contexto del momento en que Jesús vivía? desacreditarle restringiendo así el mensaje que quería transmitir a las grandes congruencias de gente que reunía y si esto no era posible, que no lo fue, la eliminación. Esto ocurre en Judea bajo la administración romana sometido a muchas tensiones políticas entre las élites sacerdotales y los jefes locales y esta reflejado en textos documentados del siglo I.
Jesús de Nazaret narraba enseñanzas, que hablaban de un reino que no era el que conocían los hombres hasta ese momento, en el que el individuo era considerado como persona y la justicia era equitativa y una digna redistribución social, que podían alterar el orden religioso y que además movilizaba grandes multitudes algo que se veía como una importante amenaza por los gobernantes. (estudios de Second Temple Judaism´s)
En los Evangelios canónicos, concretamente en el Evangelio de Marcos 3:6 describe que fariseos y herodianos “tramaban cómo destruirlo”. Así mismo en el Evangelio de Juan 11:47–53 narra la decisión del Sanedrín de eliminarlo “para que no se pierda la nación” y ya en el Evangelio de Mateo 26:59–66 se registra la búsqueda de “falsos testimonios” para justificar su condena.
Hay muchas fuentes que aunque son de carácter religioso no dejan de ser documentos históricos en este caso del siglo I, historiográficas como las de Flavio Josefo y Antigüedades Judías en 18.63-64 en las que se aparecen testimonios que delatan la necesidad urgente de silenciarle y mencionan de igual manera, la ejecución de Jesús bajo el mandato de Poncio Pilato, una urdimbre de hechos que confirman la intervención del poder para detener la actividad pública.
No fue Jesús «el primer hombre conocido» silenciado, hay figuras anteriores cuya voz fue contenida o perseguida, es el caso de filósofos como Sócrates, ejecutado en el año 399 a. C., descrito en fuentes primarias como Apología y Critón pero si es es uno de los casos más influyentes y documentados en los que autoridades políticas y religiosas intentan neutralizar a un líder social mediante estrategias de desprestigio, persecución y ejecución.
Paradójicamente, los mismos textos que registran los esfuerzos por callarlo también muestran que su mensaje sobrevivió gracias a la transmisión oral y escrita de sus seguidores. Documentos como las Cartas de Pablo (años 50 d. C.) son prueba verificable de que su voz ya circulaba apenas dos décadas después de su muerte, lo suficiente como para que comunidades enteras la preservaran.
Independientemente de la creencia religiosa, el caso de Jesús revela cómo las sociedades pueden intentar amordazar discursos incómodos y cómo, aun así, las ideas pueden sobrevivir.
Es una invitación a reflexionar sobre quiénes tienen derecho a hablar, quiénes intentan imponer silencio y qué voces logramos —o no— preservar como sociedad.
@María José Luque Fernández
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