Pero hay un factor más a tener en cuenta, ¿Cómo nos ha tratado la vida? Nuestros sueños hechos realidad, los desencantos que hayamos cosechado durante nuestra infancia y nuestra juventud, pueden hacernos mirar la vida de otra manera, enfrentarla con otro talante.
Es muy sorprendente que una persona de edad madura en torno a los 35 años enfrente la vida con serenidad, sin preocupación, disfrutando de cada segundo que la vida le concede. Es un individuo listo, que sabe ver dónde está el negocio, emplea el tiempo en intentar hacer simplemente lo que le apetece, sin complicaciones. Su filosofía más curiosa aún: no pensar demasiado, sólo lo justo para vivir. No hay nada que sea tan importante como para preocuparse, si no tiene solución, no la tiene. Si se puede solucionar, lo hará. Un hombre sereno, confiado, neutral, despreocupado, generoso y vacío de ambición. Alguien así podría llegar a triunfar donde se lo propusiera, con su encanto arrollador. Otro, inteligente, licenciado de 55 años. Alto directivo de una empresa relativamente importante. Lleno de ambición, ocupa casi la totalidad de su tiempo en trabajar, divaga a la hora de tomar decisiones, sólo piensa en las complicaciones. Su filosofía: Divide y vencerás- Si puede haber un problema, lo habrá. Son personas vacías, que no podrían innovar, que tendrían un verdadero problema, a la hora de enfrentar la vida en momentos complicados.
Que diferentes podemos llegar a ser los seres humanos, no sólo por nuestra apariencia, sino por nuestra forma de reaccionar ante determinadas circunstancias. Es curioso que si todos estamos hechos de la misma materia, seamos tan dispares. A veces incluso la misma persona tiene un margen de maniobra muy diferente ante una circunstancia similar, con un pequeño intervalo de tiempo, entre uno y otro acontecimiento. Pero lo realmente alucinante es cómo afrontamos cada uno de nosotros las situaciones de la vida que nos rodea, de nuestra relación con la familia, cuando amamos u odiamos a otra persona. Cómo el sólo hecho de haber tenido un buen día o de haber tropezado en el último escalón al salir de casa, pueden cambiarlo todo.
El mundo de hoy día es para los emprendedores, para los soñadores que son capaces de poner en práctica sus ideas. Que son capaces de innovar, de ir contracorriente. Saber gestionar es la palabra clave, ellos tendrán el camino abierto para todo. ¿Cuál es el rol más adecuado? el que nos haga felices, cuando sentimos que nuestro vaso esta medio lleno o medio vacío de todo aquello que realmente deseamos.
@María José Luque Fernández
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