LA UNMDP SE SUMA AL DEBATE CON UN PANEL MULTIDISCIPLINARIO
Un reciente informe de la Organización Meteorológica Mundial (OMM) advierte que el planeta atraviesa un proceso de calentamiento sin precedentes, con indicadores climáticos en niveles críticos y consecuencias cada vez más visibles tanto a escala global como local. El reporte, publicado el pasado 23 de marzo, señala que 2025 fue el tercer año más cálido jamás registrado.
Las concentraciones de gases de efecto invernadero —como dióxido de carbono, metano y óxido nitroso— continuaron en aumento, impulsando el calentamiento global incluso bajo la influencia moderadora de fenómenos como La Niña. Durante la presentación del informe, el secretario general de la Naciones Unidas, António Guterres, fue categórico: “El planeta está siendo llevado más allá de sus límites. Cada indicador clave del clima está en rojo”.
A raíz del mismo, el Panel Interdisciplinario de la Universidad Nacional de Mar del Plata (UNMDP) emitió un informe al respecto en el que analizó lo comunicado por la OMM.
Un desequilibrio energético sin precedentes
El estudio analizó el impacto del incremento de la radiación retenida en el sistema terrestre. En condiciones normales, el equilibrio entre la energía que ingresa desde el Sol y la que el planeta libera permite sostener la vida. Sin embargo, la acumulación sostenida de gases de efecto invernadero —principalmente por la quema de combustibles fósiles— ha alterado ese balance.
Según el informe, este desequilibrio energético no tiene precedentes en los últimos 800.000 años, lo que evidencia la magnitud del cambio actual y su aceleración en las últimas décadas.
Océanos más cálidos y ácidos
Uno de los datos más alarmantes se vincula con los océanos, que absorben aproximadamente el 91% del exceso de calor generado por el calentamiento global. Este fenómeno no solo eleva la temperatura del agua, sino que también contribuye a su acidificación.
La tasa de calentamiento oceánico se ha duplicado en los últimos 20 años respecto del período 1960–2005, afectando tanto las capas superficiales como las profundidades de hasta 6000 metros. De acuerdo con el informe, estos cambios son irreversibles, incluso si las emisiones se reducen en el futuro.
Impactos en ecosistemas y aumento del nivel del mar
El calentamiento global está generando múltiples efectos en cadena: deterioro de ecosistemas marinos, pérdida de biodiversidad y liberación adicional de carbono a la atmósfera. A su vez, el deshielo de glaciares —incluido el de la Antártida— compromete las reservas de agua dulce y contribuye al aumento del nivel del mar.
Desde el inicio de las mediciones satelitales en 1993, el nivel medio del mar ha aumentado 11 centímetros, con una tendencia creciente año tras año. Si bien se trata de un promedio global, algunas regiones registran incrementos superiores.
Las consecuencias ya son perceptibles en zonas costeras, donde se observan fenómenos como la salinización de acuíferos y el aumento de inundaciones. Estas situaciones afectan tanto la infraestructura urbana como las condiciones de vida y empleo de millones de personas.
Impacto en Argentina y el rol de la ciencia
En Argentina, estos efectos ya son visibles, con riesgos crecientes para viviendas, infraestructura y actividades económicas. Por eso, investigadores de la Universidad Nacional de Mar del Plata trabajan en el desarrollo de sistemas de observación, alertas tempranas y estrategias de adaptación al cambio climático.
No obstante, especialistas advierten que estas iniciativas requieren financiamiento sostenido por parte del Estado. La falta de recursos limita la generación de información clave para la toma de decisiones tanto en el ámbito público como privado.
En este contexto, la secretaria general de la OMM, Celeste Saulo, subrayó que durante 2025 los fenómenos climáticos extremos —como olas de calor, incendios, sequías, tormentas y ciclones— provocaron miles de muertes, afectaron a millones de personas y generaron pérdidas económicas millonarias. “Nuestro clima deviene más extremo”, advirtió.
Debate político y desafíos futuros
Mientras la evidencia científica se consolida, crecen las críticas hacia la orientación de las políticas públicas. Investigadores señalan que el avance del negacionismo y la priorización de actividades extractivas, como la explotación petrolera, contrastan con la necesidad de fortalecer los sistemas de investigación y monitoreo.
Asimismo, los recortes presupuestarios en universidades y organismos públicos —como el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria, el Instituto Nacional de Tecnología Industrial y el Servicio Meteorológico Nacional— afectan la producción y difusión de información estratégica.
En un escenario de creciente incertidumbre climática, expertos coinciden en que contar con datos precisos y políticas sostenidas resulta fundamental para mitigar los impactos y proteger a la población.



