Bajo las piedras comienza un mundo nuevo, en el fondo del océano, donde solo el agua y unas células se encuentran y hacen que la vida sea algo.
Ratas inmundas dejadme en paz ya, intento soñar con algo lindo y solo venís a traerme suciedad donde las tinieblas embargan mis sentidos, deseando el mal de aquellos que sonríen, vaya sátira ¿Verdad?
Las flores que en invierno quedan mustias, arboleda seca, que parece estar muerta, como ellas, las ratas,
y de repente al llegar unas gotas de agua y el sol como compañero, renacen. Sois iguales, ahora estáis queriendo roer todo mi ser, esa masa gris que no deja de engañarme en todo momento, ratas de campo que se esconden a esperar el momento inesperado en que apresar su mejor presa.
Y tú sigues mirándome, mientras remueves, no sonríes, no lloras, no hay reflejos de nada en ti, ¿Quién, qué eres, qué quieres, qué esperas, qué buscas? A mi… Camino despacio hacia ti, lo veo, necesito mi libreta,
debo reescribir todo esto, nada ha pasado, sois vosotros, estáis jugando conmigo y yo me amedranto. Pero tiembla tú también como consiga encontrar mi libreta y empiece a romper páginas, veras, entonces si sentirás trepidar tus manos, como lo hacen ahora mis dedos, mis piernas no son capaces de mantenerse en pie, no sé qué me has hecho, ahora tampoco podre alcanzarte. Tal vez, si consigo, luchar contigo, quizás, pueda engañarte yo a ti.
¿Sabes jugar al ajedrez? Yo tampoco, pero tengo tiempo, todo el del mundo, pues ya estoy fuera de esa orbita que fijaste, no te descuides, y tiembla…
La estrategia es también importante y yo aún se cómo utilizarla contra ti o eso creo…
@María José Luque Fernández
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