Realidades que se ocultan tras el velo de la muerte, circunstancias que envenenan la vida, personas que
transitan, vivencias que se olvidan, pesadillas tal vez, sueños del más allá o simplemente tu realidad.
Mala suerte fue encontrarte, es algo usual escucharlo, pero tal vez fue lo que tenía que suceder, ello hizo que yo fuera fuerte y pudiera dejarte, escapar a mi muerte, a tu realidad. A ratos cohabita en mí la realidad irreal y la irreal vida, esa en la que me hiciste tan poca compañía, aunque mejor que fuera así, ¿Esto es real masa gris o solo es otro sueño, otro juego tuyo? ¿Sigues con los bucles de esa programación tuya?
Llegar cada tarde de trabajar, sin ningún deseo de hacerlo, rebuscar en un bolso donde las llaves de nuestra casa estaban siempre en el fondo, como perdidas, retrasando el momento de entrar. Hogar dulce hogar, era un pensamiento fugaz, una sonrisa que se torcía en mueca, un pinchazo en mi corazón.
Salir cada mañana era el mejor momento, maquillaje en mi rostro ocultando tus deslices, mis ojeras escondidas, mis lágrimas, sal en la mejilla, ahogadas en la garganta, bajo la ducha. A veces, trabajabas de noche, y entonces dormía plácidamente, sin miedo y cuando yo marchaba en la mañana a trabajar aún no habías llegado.
Entonces era feliz.
Es curioso como puede ser uno feliz con tan poca cosa. Pero aún podría ser peor, lo sé, hay personas que duermen en la calle, que no tienen que comer, que no pueden moverse, gente que muere cada día. Pero yo también muero un poco cada crepúsculo que no veo, si es así, muero poco a poco, como si tuviera ese jodido cáncer que mata como ratas, sin mirar la condición ni la edad.
Sé que es culpa mía. Yo soy la culpable por no poner fin a esta situación. Sólo tengo que coger mis cosas y marcharme, sería fácil, en tu turno de noche, tendría el tiempo suficiente para escapar. Ir a la policía poner una denuncia, no, eso no. Sólo irme lejos, comenzar de nuevo donde nadie me conociera donde no pudieras encontrarme, en los sueños todo es factible no, pues vámonos ahora, no puedo, verdad, estoy anclada en esta maldita cama en la que te empeñas en tenerme, porque no dejas de jugar ya conmigo, deja que ella me lleve ya, hoy no la he visto, ¿Dónde estás, tienes mucho trabajo?
¿Muchas almas que modelar en ese barro que remueves constantemente o acaso hoy me das tregua? ¿En ese mundo hay días programados de descanso…?
Pero, tú le programaste como una fiera y si me encuentra, entonces sería peor, me quieres tanto, ¿Verdad? Que mejor verme muerta que feliz, mejor para ti verdad, eso te calmaría ese ego, que te come las entrañas. Si ya sé que es muy fácil denunciar ¿Para qué? Siempre le dejan libre, siempre vuelve, siempre mata ¿O no?
Sí, todo el mundo sabe que eres encantador, siempre sonriente fuera de casa, gastas bromas, y juegas con los más pequeños, ayudas a la abuela, la llevas y traes de un lugar a otro, eres un cielo de persona….
…Y cierras la puerta de la alcoba y te conviertes en ese ogro que llevas dentro, ese demonio que te corroe, y la culpa es mía, yo le provoco, hago que vuelva cada día, tarde o noche y te castigue con mi presencia, sólo quedas en calma si vuelcas esa demencia que te corroe en mí. ¿Qué he hecho yo para merecer tu ira? A parte de quererte. Te odio, si, podría matarte.
Has conseguido que el rencor arraigue en mí, que el odio sea el motor de mi vida, si sabes, estoy viva porque te odio, pero si te mato, yo sería la enferma, bueno a lo mejor no podrían hacerme nada, ya estoy enferma, en esta habitación. Yo creo que estoy escondida, nadie me ve, yo no veo a nadie, yo acabaría pudriéndome en la cárcel, o quizás en el material grumoso que me espera, mientras tú encontrarías a otra a quien torturar. Yo, no le deseo eso a otra, podría irme sin más y que se las arreglen las demás como puedan, a mí nadie me ha ayudado, nadie se dio cuenta de tus mentiras, o quizás, nadie quiso hacerlo.
Yo si desperté, pero tenía que madurar la manera en que tenía que marcharme, no quería huir como si fuera una ladrona, pero no voy a pedirte clemencia por mi vida, no. Antes de que tú me mates, me mataría yo, no te
daré ese gusto, y creo que ya me queda poco, ya estoy casi desnutrida gracias a esa cosa. Esa masa gris que se empeña en jugar con mis cajones, compartimentos, como más te guste, que cambia las conexiones de mis neuronas, que cambia, mezcla mis recuerdos.
Decidí no tener hijos, si lo supieras me habrías matado ya. No quería que un ser inocente viviera ese tormento, no quería que supieran ni vieran lo que el ser humano escudado en el querer es capaz de hacer con el que se supone es su ser amado. Me opere, me ligue las trompas, aquella vez que fui a visitar a mi madre enferma, ella lo sabía, nunca le conté nada, pero lo supo cuando me vio, yo le pedí que me ayudara y se hizo la enferma mientras yo me recuperaba en el hospital. Cuando volví me hiciste tanto daño que estuve un
mes sin salir de casa, no pude ir a trabajar, pero no podía pedir la baja médica, me verían, tuve que pedir mi mes de vacaciones y quedarme después Trabajando mientras tú marchabas con tus amigotes a la playa. Al fin y al cabo, fue un mes divino, sin tu presencia aunque me llamarás cada cinco minutos.
Y quiso la casualidad, en la que no creo, que las redes sociales fueran mis salvadoras, tuneabas por ellas a tu antojo, tan tonto que con tu nombre verdadero y tu foto, hablabas de las mujeres en el tono de tus demonios, de mí y de otras fulanas que no cesaban de molestar y sacarte de quicio.
Y una no te aguantó el insulto y te denunció, y tu ego te cegó de tal manera que saliste de la taberna a toda prisa, furioso, cuando te llame diciendo que la policía estaba en casa preguntando por ti.
Y bajo las ruedas del coche gris quedaste en la calzada, desangrándote.
Y mis mejillas se llenaban de lágrimas de libertad cuando en el ataúd tu familia y amigos lloraban la ausencia de un hombre tan bueno, tan risueño, que no merecía una muerte como aquella, en la plenitud
de la vida.
Tal vez todo acontece por qué tiene que suceder o tal vez existen ángeles que nos ayudan a cambiar la
realidad.
Pero por desgracia a veces solo es un sueño y tras despertar continua la pesadilla que nunca cesó.
Jamás debería tras el velo de la muerte, aleccionarse ni retornar una vida…
Un mañana que se acerca y no tiene función de ser, sólo mirarme en el espejo y decir, tarde o temprano
te llegará tu final, te pudrirás en las entrañas de la tierra mientras yo vuelvo a la vida.
Tormentas que no cesan, que llevan hacía la muerte sin poder hacer nada por evitarla. Pero esto no es cierto, has vuelto a hacerlo, yo tengo una hija, estás jugando nuevamente conmigo, estas escribiendo historias en mi lugar, en mi mente, ¿Dónde está mi libreta, dónde la has dejado? Hay que borrar todo esto, todo, es incierto, es mentira, ¿Por qué escribes estas cosas?
..Aún con la duda de cometer otra equivocación, mi corazón me dice que te escriba, mientras mi mente me dicta adiós. Yo sinceramente, ya no sé nada, sólo decirte como se dice a un amigo al que se quiere en el alma, que la luz queda prendida, el camino le sabes, sólo si es lo que quieres, sabes dónde encontrarme…
Diálogos con la luna, esos que tantos tenemos. Ella llego con su mejor sonrisa, y sin ningún empeño, sólo que estuvieras bien, y encontró un sencillo mensaje, se dio la vuelta y marchó, igual que había llegado, con su sonrisa y su sentir y sin más miramientos se introdujo en ese recipiente que da vueltas y vueltas…
Me estas invitando de nuevo, una cateta de Madrid que se funde entre la niebla y la polución a pesar del brillo de las luces de la noche de la ciudad, basta una palabra y el tiempo fluirá de nuevo, déjame en paz, olvida mi libreta, mis letras, repúdiame, tolera que yo decida que quiero hacer, vivir o morir…
@María José Luque Fernández
@Imagen Pinterest
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