La Alianza por la Excelencia Turística (Exceltur) ha revisado al alza su previsión de crecimiento del PIB turístico para 2026, situándolo en un 2,5%, una décima más que la estimación presentada en enero. El motivo principal es el llamado “efecto refugio”, que convierte a España en un destino especialmente atractivo frente a la inestabilidad que afecta a países de Oriente Próximo como Turquía, Egipto, Emiratos Árabes Unidos o Qatar.
El vicepresidente ejecutivo de Exceltur, Óscar Perelli, explicó en rueda de prensa que esta mejora se sustenta en la expectativa de que el conflicto bélico en Irán sea breve, no se extienda a otras regiones y la actual tregua desemboque en una paz duradera. Aun así, reconoció que existe “una gran preocupación” ante la posibilidad de que la guerra se prolongue más allá del verano, un escenario que no está contemplado en las previsiones actuales.
Perelli fue contundente al recordar que “la guerra es el peor enemigo del turismo”, no solo por la sensación de inseguridad que genera, sino también por la volatilidad económica y el incremento de costes, especialmente los energéticos, que arrastra cualquier conflicto internacional. Aun así, el sector turístico español podría beneficiarse de la desviación de viajeros europeos que cada año visitan los países afectados.
Según los cálculos de Exceltur, 47 millones de europeos eligen anualmente estos destinos, lo que abre la puerta a que una parte significativa de ellos se redirija hacia España. Este trasvase potencial podría aportar 4.239 millones de euros adicionales, incluyendo también a los turistas españoles que decidan no viajar al extranjero por prudencia.
Sin embargo, este efecto positivo tiene su contrapeso. El incremento de los costes energéticos derivados del conflicto podría suponer un impacto negativo de 4.045 millones de euros, afectando especialmente a la rentabilidad empresarial. “Los destinos españoles están sometidos a efectos contrapuestos”, resumió Perelli, subrayando la complejidad del escenario.
Si se cumplen las previsiones, el sector turístico ingresará en 2026 un total de 14.245 millones de euros, creciendo ligeramente por encima de la economía española, que según el Banco de España avanzará un 2,3%. Con ello, el turismo aportaría el 16% del PIB nacional, alcanzando los 227.157 millones de euros.
Perelli señaló que los efectos del conflicto ya se perciben en las reservas para finales de primavera y verano, especialmente en los destinos de sol y playa, que concentran buena parte de la demanda internacional. En cambio, el impacto es negativo para las empresas de transporte y las agencias de viajes, más expuestas a la volatilidad de los costes y a la incertidumbre global.
En cuanto al comportamiento del sector en el primer trimestre de 2026, Exceltur estima un crecimiento del 2,1% del PIB turístico. Este avance se explica por el aumento del gasto de los visitantes extranjeros, que creció un 8,5%, frente al 3% del turismo nacional. No obstante, los españoles incrementaron un 16% su gasto en viajes al exterior, lo que refleja una recuperación de la movilidad internacional.
El trimestre estuvo marcado por factores adversos, como los problemas en la alta velocidad ferroviaria tras el accidente de Adamuz y los “sucesos climatológicos más radicales de la historia reciente de España”. A pesar de ello, la celebración de la Semana Santa, que repitió los buenos resultados de 2025, contribuyó a sostener el crecimiento.
En materia de empleo, el sector creó 56.000 nuevos puestos de trabajo, de los cuales el 93,3% fueron indefinidos. Además, los salarios crecieron un 3,4%, por encima de la media nacional, consolidando la tendencia de mejora en la calidad del empleo turístico.
Con este escenario, Exceltur mantiene un optimismo prudente: España se beneficia del “efecto refugio”, pero la evolución del turismo en 2026 dependerá en gran medida de la estabilidad internacional y del desenlace del conflicto en Oriente Próximo.



